Economía

Indicadores adelantados de la economía crecen, pero pierden impulso en el tercer trimestre

El IGV interno, el consumo de cemento y las importaciones de bienes de consumo duradero y de capital mantuvieron tasas de crecimiento positivas, aunque menores a las registradas en el segundo trimestre de 2026.

Gan@Más

Redacción digital

redaccion@revistaganamas.com.pe

12 octubre, 2026 / 7:00 am

El comportamiento de los principales indicadores adelantados de la actividad económica al tercer trimestre de 2026 muestra que la economía peruana mantiene un desempeño positivo, con avances tanto en las variables asociadas al consumo privado como en aquellas vinculadas con la construcción y la inversión productiva. De acuerdo con la información del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), los cuatro indicadores analizados registraron variaciones interanuales positivas entre julio y setiembre, aunque con tasas inferiores a las observadas durante el segundo trimestre del año.

Esta evolución contrasta con el comportamiento de 2023, cuando el IGV interno y el consumo de cemento registraron caídas durante los cuatro trimestres. Desde 2024, ambos indicadores comenzaron a recuperarse, mientras que las importaciones de bienes de consumo duradero y de capital mostraron una expansión más pronunciada desde finales de ese año y durante 2025.

En el tercer trimestre de 2026, el mayor crecimiento correspondió a las importaciones de bienes de consumo duradero, con un avance real interanual de 26,5%, seguidas por las importaciones de bienes de capital, que aumentaron 19,2%. El consumo interno de cemento creció 9,5%, mientras que el IGV interno registró una expansión de 7,3%.

Las cifras de setiembre de 2026 tienen carácter preliminar. Asimismo, los indicadores presentan diferencias metodológicas: el IGV interno y las importaciones se expresan en variaciones monetarias reales, mientras que el consumo de cemento corresponde a la variación del volumen físico consumido.

 

El IGV interno creció 7,3% tras el fuerte avance del segundo trimestre

El IGV interno, indicador que permite aproximarse a la evolución de las ventas y transacciones gravadas realizadas dentro del país, mantuvo una variación positiva en el tercer trimestre, aunque registró una desaceleración respecto al periodo anterior.

En el tercer trimestre de 2026, este indicador aumentó 7,3% en términos reales interanuales, frente al crecimiento de 14,7% alcanzado en el segundo trimestre y de 8,3% registrado entre enero y marzo. Pese a la moderación, el resultado confirma que la recaudación real asociada a las operaciones internas continuó expandiéndose respecto al mismo periodo del año anterior.

La trayectoria de este indicador muestra un cambio importante frente a los resultados de 2023. Durante ese año, el IGV interno registró caídas interanuales de 3,9% en el primer trimestre, 6,6% en el segundo, 4,4% en el tercero y 3,4% en el cuarto, reflejando un periodo de debilidad de la actividad comercial interna.

En 2024, la evolución cambió progresivamente. Después de crecer 1,9% en el primer trimestre y 1,3% en el segundo, el indicador aceleró su avance a 7,8% en el tercer trimestre y 9,1% en el cuarto. Durante 2025 mantuvo tasas positivas, aunque variables: pasó de 9,3% en el primer trimestre a 5,9% en el segundo y 3,9% en el tercero, para cerrar el año con un crecimiento de 6,8%.

En 2026, el indicador volvió a acelerarse durante la primera mitad del año, hasta alcanzar su máximo de 14,7% en el segundo trimestre. La posterior moderación a 7,3% entre julio y setiembre muestra que el ritmo de expansión fue menor, aunque permaneció por encima de los registros observados durante buena parte de 2024 y 2025.

El comportamiento del IGV interno constituye una señal relevante para evaluar la evolución de las transacciones comerciales formales. Sin embargo, su variación no permite determinar por sí sola cuánto del crecimiento corresponde al consumo de los hogares, a las compras empresariales o a otros componentes de la actividad gravada.

 

Consumo de cemento creció 9,5%, aunque perdió velocidad

El consumo interno de cemento mantuvo una evolución positiva durante el tercer trimestre de 2026, consolidando la recuperación que comenzó a observarse desde finales de 2024. No obstante, el ritmo de crecimiento se moderó respecto a los dos primeros trimestres del año.

Entre julio y setiembre, el volumen físico consumido aumentó 9,5% frente al mismo periodo de 2025. El resultado fue inferior al crecimiento de 11,4% registrado en el segundo trimestre y al avance de 14,4% del primero.

La evolución del indicador refleja el cambio de tendencia experimentado por la construcción después de la contracción de 2023. En ese año, el consumo de cemento registró caídas interanuales de 15,4% en el primer trimestre, 13,4% en el segundo, 8,6% en el tercero y 9,3% en el cuarto.

Durante los tres primeros trimestres de 2024, la actividad continuó mostrando debilidad, con variaciones de -0,2%, 0% y -0,6%, respectivamente. Recién en el cuarto trimestre de ese año el indicador retornó a terreno positivo, con un crecimiento de 1,6%.

A partir de 2025, la recuperación ganó fuerza. El consumo de cemento creció 2,7% en el primer trimestre, 5,8% en el segundo y 8,3% en el tercero, hasta alcanzar una expansión de 12,5% en el cuarto trimestre.

Esta tendencia continuó durante la primera mitad de 2026, cuando el indicador mantuvo tasas de dos dígitos. Si bien el crecimiento se redujo a 9,5% en el tercer trimestre, el resultado refleja que el consumo de cemento siguió aumentando a un ritmo significativo respecto al año anterior.

Por su relación con las obras de edificación, infraestructura y otros proyectos que requieren materiales de construcción, esta variable permite seguir de cerca la evolución de la actividad constructora. Sin embargo, para determinar cuánto de ese avance corresponde a inversión pública o privada, así como a cada segmento de la construcción, se necesita información sectorial complementaria.

 

Importaciones de bienes de consumo duradero aumentaron 26,5%

Las importaciones de bienes de consumo duradero continuaron mostrando el mayor crecimiento entre los cuatro indicadores analizados. En el tercer trimestre de 2026, aumentaron 26,5% en términos reales interanuales, manteniéndose por encima del 25% por tercer trimestre consecutivo.

Aunque la tasa fue inferior al 37,4% registrado en el segundo trimestre, el resultado evidencia que las compras externas de productos duraderos siguieron expandiéndose con fuerza frente al mismo periodo del año anterior.

Este indicador comprende bienes como vehículos, electrodomésticos y equipos tecnológicos, entre otros productos cuya adquisición suele estar vinculada con las decisiones de gasto de los hogares. Su evolución ofrece una referencia sobre la demanda de estos artículos, aunque no constituye por sí sola una medición directa de los ingresos familiares, la capacidad de pago o el acceso al crédito.

El comportamiento de esta variable contrasta con el observado entre finales de 2023 y el tercer trimestre de 2024. En el cuarto trimestre de 2023, las importaciones de bienes de consumo duradero disminuyeron 0,7% en términos reales interanuales. La caída se profundizó en el segundo trimestre de 2024, cuando el indicador retrocedió 10,2%, después de registrar una contracción de 3,3% en el primero. En el tercer trimestre de ese año, la variación todavía era ligeramente negativa, con una caída de 0,2%.

La recuperación se hizo evidente en el cuarto trimestre de 2024, cuando las importaciones crecieron 23,1%. Durante 2025, las tasas se mantuvieron elevadas: 29% en el primer trimestre, 27,1% en el segundo y 30% en el tercero, antes de moderarse a 18,3% al cierre del año.

En 2026, el indicador retomó una trayectoria de mayor crecimiento, con un avance de 31,8% en el primer trimestre y de 37,4% en el segundo. La expansión de 26,5% en el tercero representa una moderación frente al máximo del año, pero mantiene el indicador en niveles de crecimiento elevados.

La persistencia de estas tasas positivas sugiere que la demanda por bienes duraderos conserva dinamismo. Para establecer si este comportamiento responde principalmente a una mejora de los ingresos, al financiamiento, a una mayor oferta de productos importados o a otros factores, sería necesario contrastarlo con estadísticas adicionales de consumo, empleo, crédito y comercio.

 

Importaciones de bienes de capital crecieron 19,2% y reflejan mayor demanda de equipos

Las importaciones de bienes de capital también mantuvieron un crecimiento significativo en el tercer trimestre de 2026, aunque su tasa fue inferior a la registrada entre abril y junio.

Entre julio y setiembre, este indicador aumentó 19,2% en términos reales interanuales, frente al crecimiento de 26,4% del segundo trimestre. En los primeros tres meses del año, la expansión había sido de 10,6%.

A diferencia de las importaciones de bienes de consumo duradero, que están vinculadas principalmente con la adquisición de productos para uso final, las compras externas de bienes de capital incluyen maquinaria, equipos y otros activos utilizados en los procesos productivos. Por ello, su evolución constituye una referencia para evaluar las decisiones de inversión y ampliación de la capacidad productiva de las empresas.

Durante 2023, este indicador mostró un comportamiento moderado, con variaciones interanuales de 0,1% en el primer trimestre, 4,7% en el segundo, 0,1% en el tercero y 8,9% en el cuarto. En 2024, el crecimiento se mantuvo en un rango aproximado de 8,5%, según el balance presentado en la información analizada.

La expansión se aceleró durante 2025. Las importaciones de bienes de capital crecieron 24,9% en el primer trimestre, 13,9% en el segundo, 16,2% en el tercero y 17,5% en el cuarto.

En el primer trimestre de 2026 se produjo una desaceleración a 10,6%, seguida de una recuperación hasta 26,4% en el segundo trimestre. En el tercero, la tasa se moderó a 19,2%, pero permaneció por encima de los registros observados en varios de los trimestres anteriores.

La continuidad de este crecimiento constituye una señal favorable para el seguimiento de la inversión empresarial, debido a que la adquisición de maquinaria y equipos puede acompañar la renovación tecnológica, la ampliación de operaciones y el desarrollo de nuevos proyectos. No obstante, las importaciones de bienes de capital no abarcan todos los componentes de la inversión, por lo que deben complementarse con información sobre construcción, inversión pública y otros activos productivos.

Los cuatro indicadores mantienen variaciones positivas, pero crecen a menor ritmo

El balance del tercer trimestre muestra que la expansión de los indicadores adelantados continuó, aunque con una moderación generalizada respecto al segundo trimestre de 2026.

Las importaciones de bienes de consumo duradero pasaron de crecer 37,4% a 26,5%, mientras que las de bienes de capital descendieron de 26,4% a 19,2%. El consumo de cemento redujo su avance de 11,4% a 9,5%, y el IGV interno pasó de 14,7% a 7,3%.

Esta evolución permite distinguir dos características del periodo. Por un lado, los cuatro indicadores continuaron registrando variaciones interanuales positivas, lo que muestra que las variables relacionadas con el comercio interno, el consumo de bienes duraderos, la construcción y la adquisición de equipos mantuvieron una trayectoria expansiva.

Por otro lado, ninguno conservó en el tercer trimestre la tasa alcanzada en el segundo. La moderación fue más pronunciada en el IGV interno, cuyo crecimiento se redujo en 7,4 puntos porcentuales, y en las importaciones de bienes de consumo duradero, que disminuyeron 10,9 puntos porcentuales. En los bienes de capital, la reducción fue de 7,2 puntos, mientras que en el consumo de cemento alcanzó 1,9 puntos porcentuales.

Estas diferencias muestran que la desaceleración no tuvo la misma intensidad en todos los componentes. El consumo de cemento presentó la variación más estable entre ambos trimestres, mientras que las importaciones de bienes duraderos conservaron el mayor crecimiento interanual, seguidas por las importaciones de bienes de capital.

La comparación con 2023 también evidencia un cambio en el comportamiento de estos indicadores. En aquel año, tanto el IGV interno como el consumo de cemento registraron variaciones negativas durante todos los trimestres. Para 2026, ambos acumularon tres trimestres consecutivos de crecimiento, al igual que las dos categorías de importaciones analizadas.

Sin embargo, la evolución de estos indicadores debe interpretarse con cautela. Las tasas interanuales comparan cada periodo con el mismo trimestre del año anterior y pueden verse influidas por las diferencias en las bases de comparación. Por ello, la moderación observada en el tercer trimestre no demuestra, por sí sola, un cambio de tendencia, del mismo modo que las elevadas tasas de crecimiento no garantizan que el dinamismo se mantenga en los siguientes meses.

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