De la investigación al impacto: Cómo OpenAI lleva la IA al corazón de las empresas
La directora de ingresos de OpenAI, Ashley Kramer, revela cómo el trabajo conjunto entre científicos y clientes está cambiando la forma de operar y crecer en distintas industrias.

12 noviembre, 2025 / 5:44 pm
Ashley Kramer, directora de ingresos de OpenAI y Cameron Adams, cofundador y director de producto de Canva.
Cameron Adams, cofundador y director de producto de Canva, entrevistó hoy a Ashley Kramer, directora de ingresos de OpenAI, quien compartió cómo la compañía está integrando la inteligencia artificial en cada nivel de su operación, desde la investigación hasta el desarrollo de productos aplicados y la gestión comercial. En el canal de YouTube de Canva, Kramer destacó que el objetivo de su equipo no es simplemente vender tecnología, sino traducir los avances en modelos de IA en valor real para los clientes, ayudándolos a transformar sus procesos y escalar la adopción de la IA dentro de sus organizaciones.
Kramer inició su carrera como ingeniera de software en la NASA, y su experiencia técnica la llevó más tarde a ocupar cargos de liderazgo en GitLab, Tableau y otras compañías tecnológicas. Sin embargo, fue su primer contacto con la inteligencia artificial generativa lo que marcó un punto de inflexión en su trayectoria. “Cuando vi cómo la IA podía generar código a partir de lenguaje natural, pensé que de haber existido esa herramienta cuando yo era desarrolladora, tal vez habría seguido otro camino profesional”, recordó. Ese momento la convenció de que la IA transformaría profundamente la forma en que las personas trabajan y crean.
En OpenAI, Kramer lidera un equipo que actúa como puente entre el laboratorio de investigación y las necesidades de las empresas. “No lo veo como una brecha, sino como estar en el centro de un diagrama de Venn. Los clientes tienen conocimiento de su industria, y nuestros investigadores, de los grandes modelos. Nosotros combinamos ambos mundos para crear soluciones que generen impacto”, explicó. Según indicó, el enfoque de OpenAI parte del valor que los productos pueden ofrecer al cliente, más que de una estrategia puramente comercial. “No se trata de hacer dinero, sino de generar resultados medibles que mejoren la productividad y la eficiencia”, subrayó.
Crecimiento basado en la fuerza del producto
A diferencia de otras empresas tecnológicas, OpenAI evita los grandes despliegues publicitarios y prioriza lo que Kramer llama “crecimiento liderado por la investigación”. “Nuestro mejor marketing son los propios clientes”, dijo, citando ejemplos como Morgan Stanley, compañía que ha integrado los modelos de OpenAI en sus operaciones y ha compartido sus resultados públicamente. Para Kramer, el éxito se mide en la adopción efectiva y en los beneficios tangibles que las empresas obtienen, como ahorros de tiempo o mejoras en la satisfacción del cliente.
Una de las observaciones más interesantes de Kramer es que los momentos de mayor valor suelen provenir de usos simples, no de grandes proyectos. “A veces las formas más poderosas de usar la IA son las más aburridas, como automatizar análisis de hojas de cálculo o tareas rutinarias”, señaló. Estos pequeños avances son los que generan el “momento ajá” en las organizaciones, porque muestran de manera inmediata el potencial transformador de la tecnología. A partir de allí, los casos de uso tienden a escalar rápidamente, impulsando una adopción más amplia dentro de las empresas.
La voz como la próxima frontera de la IA
Kramer también destacó el enorme potencial del uso de voz en la interacción con los modelos de IA. “En el futuro, todos los servicios de atención al cliente podrán realizarse a través de agentes automatizados que entienden múltiples idiomas y reducen los tiempos de espera”, explicó. Mencionó el caso de la empresa Klarna, que redujo de 11 a 2 minutos el tiempo promedio para resolver reclamos gracias a un sistema impulsado por IA, lo que además incrementó la satisfacción del cliente.
La ejecutiva considera que la adopción exitosa de la inteligencia artificial debe combinar liderazgo desde la alta dirección con participación activa desde los niveles operativos. “El CEO de Moderna, por ejemplo, pidió a sus empleados usar ChatGPT al menos 20 veces al día. Ese tipo de ejemplo desde arriba motiva a toda la organización”, comentó. OpenAI incluso organiza sesiones de entrenamiento dirigidas a ejecutivos para fomentar la alfabetización en IA y promover su integración en todos los niveles de la empresa.
El trabajo colaborativo entre humanos y máquinas
Kramer sostiene que la IA no reemplaza a las personas, sino que libera su tiempo para enfocarse en tareas más significativas. “Estamos automatizando procesos completos, pero los equipos humanos siguen siendo esenciales para construir relaciones con los clientes, crear estrategias y aportar juicio y creatividad”, dijo. En su propio equipo, la IA se utiliza incluso para entrenar a los representantes de ventas a través de avatares virtuales que simulan conversaciones y les ofrecen retroalimentación personalizada.
En OpenAI, las ideas pueden surgir desde cualquier área, y la cultura interna promueve la experimentación constante. “Nunca decimos que no a probar algo con IA. Algunas de las mejores innovaciones han nacido de ideas de personas en soporte o marketing”, contó. Los empleados desarrollan sus propios GPTs internos y, cuando uno de ellos demuestra ser valioso, se envía al equipo de innovación para explorar su aplicación a escala.
Finalmente, Kramer compartió anécdotas sobre cómo los empleados de OpenAI ya utilizan agentes personales para tareas cotidianas. “Uno de mis colegas tenía un agente que revisaba constantemente si se liberaba un asiento junto a la ventana en su vuelo. Técnicamente, puedes usar la IA las 24 horas del día”, bromeó. Este tipo de ejemplos, según ella, ilustra el futuro de una IA integrada no solo en el trabajo, sino también en la vida diaria.
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