SBS alista regulación de Banking as a Service para junio y acelera hoja de ruta de finanzas abiertas
El regulador prevé lanzar este año el primer gran hito de su estrategia de Open Finance, mientras avanza en la definición de estándares técnicos y casos de uso para una implementación gradual del ecosistema.

27 marzo, 2026 / 9:16 am
La Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) empieza a delinear con mayor claridad el futuro del ecosistema financiero digital en el Perú. Durante el evento “Nuevos Ecosistemas Financieros Digitales 2026”, organizado por la Asociación Fintech Perú, Carlos Terrones Cevallos, analista principal del Departamento de Finanzas Abiertas de la SBS, presentó los avances de la hoja de ruta de Open Finance y confirmó que uno de los primeros hitos concretos será la publicación de la regulación de Banking as a Service (BaaS) hacia junio de este año.
La presentación confirmó que el regulador busca avanzar con un enfoque gradual, técnico y colaborativo, pero también con una visión ambiciosa: construir en el país un ecosistema donde los datos financieros, bajo consentimiento del usuario, permitan una mayor competencia, productos más personalizados e inclusión financiera para segmentos históricamente desatendidos.
Un sistema centrado en el usuario y en el control de sus datos
Uno de los mensajes centrales de la exposición fue que el modelo de finanzas abiertas que prepara la SBS parte de una premisa fundamental: el usuario es el dueño de sus datos. En ese sentido, Terrones explicó que el nuevo esquema busca dejar atrás la lógica tradicional en la que una persona que desea acceder a un producto financiero en otra entidad debe repetir todo el proceso de afiliación y volver a presentar información que ya existe en otra institución.
Con el modelo de Open Finance, esa información podrá ser compartida entre entidades, pero solo con autorización expresa del cliente, quien decidirá con quién comparte sus datos, por cuánto tiempo y para qué fines. Según detalló, este intercambio permitirá a bancos, financieras, cajas y fintechs ofrecer servicios más ajustados al perfil real del usuario y no únicamente a los esquemas tradicionales de evaluación.
En términos prácticos, el funcionario explicó que esto podría beneficiar especialmente a personas con ingresos informales o con limitada documentación tradicional. Por ejemplo, alguien que hoy no puede sustentar capacidad de pago mediante boletas de ingreso podría ser evaluado a partir de sus transacciones en billeteras digitales u otros datos alternativos, ampliando así sus posibilidades de acceso al crédito y a otros servicios financieros.
Más competencia, nuevos modelos de negocio e inclusión financiera
Terrones remarcó que la intención de la SBS no es crear una regulación que sobrecargue a las empresas, sino un marco que democratice el acceso a los datos y permita el ingreso de más competidores con soluciones innovadoras. En esa lógica, Open Finance es visto por el regulador como una herramienta para dinamizar la competencia y mejorar la oferta de productos y servicios.
Desde la perspectiva del usuario, los beneficios esperados son productos más personalizados, mejores condiciones de financiamiento y acceso a servicios antes inaccesibles. En el caso de las micro y pequeñas empresas, el impacto podría ser incluso mayor, dado que muchas de ellas hoy no acceden a crédito en condiciones competitivas por falta de información financiera estructurada.
Para las entidades participantes, el modelo también abre oportunidades de negocio. Terrones destacó que las APIs ya son en sí mismas un modelo de ingresos, además de permitir mejores procesos de onboarding, evaluación de riesgos, conocimiento del cliente (KYC), mitigación de fraude y fidelización. A ello se suma la posibilidad de desarrollar nuevos servicios a partir de los datos y fortalecer esquemas como Banking as a Service.
A nivel país, la apuesta de la SBS es que un sistema financiero más competitivo, innovador y abierto contribuya al crecimiento económico y a una mayor inclusión financiera, al reducir las barreras de entrada para nuevos jugadores y ampliar el acceso de personas y MYPES a servicios formales.
La SBS avanza su hoja de ruta con diagnóstico y coordinación institucional
El funcionario refirió que el Departamento de Finanzas Abiertas de la SBS fue creado en octubre del año pasado y que, desde entonces, ha venido desarrollando un diagnóstico inicial del mercado. Como parte de este trabajo, la entidad ha remitido cuestionarios a fintechs, ha sostenido reuniones con distintos actores y ha evaluado el nivel de madurez tecnológica del ecosistema.
Según Terrones, los hallazgos son mixtos, pero alentadores. Por un lado, observan que muchas empresas ya cuentan con capacidades tecnológicas para desarrollar APIs y que varios modelos de negocio ya han comenzado a modernizar sus sistemas hacia arquitecturas basadas en microservicios, lo que facilitaría una adopción más rápida de los estándares que exige Open Finance. Por otro lado, todavía persisten brechas y distintos niveles de preparación entre los participantes del sistema.
La hoja de ruta oficial, publicada hace unas semanas en la web de la SBS, contempla que esta primera fase de diagnóstico concluya en el primer semestre de 2026. Paralelamente, la Superintendencia viene coordinando estrechamente con el Banco Central de Reserva (BCRP), así como con otras autoridades como la Autoridad de Protección de Datos Personales, Indecopi y la SMV, en un intento por alinear criterios regulatorios y operativos.
Por qué la SBS comenzará con Banking as a Service
Uno de los anuncios más relevantes de la presentación fue que la SBS prevé emitir hacia junio de 2026 la regulación específica de Banking as a Service (BaaS), incluso antes de contar con la regulación integral de Open Finance. Terrones explicó que esta decisión responde a la realidad del mercado.
De acuerdo con el diagnóstico preliminar, existe un nivel de preparación tecnológica y un interés concreto de distintos actores —fintechs, bancos, cajas y financieras— para operar bajo esquemas de BaaS. Sin embargo, varios de ellos no han avanzado más por la falta de reglas claras sobre responsabilidades, tipos de negocio permitidos y obligaciones frente al usuario.
En ese contexto, la SBS considera que establecer una normativa específica para BaaS es una medida de corto plazo con alto impacto, ya que puede destrabar alianzas, dar mayor certeza jurídica y ordenar un modelo que ya existe de forma incipiente, pero que aún necesita una base regulatoria más definida.
El objetivo, según explicó Terrones, no es poner barreras, sino aclarar el panorama para que este modelo sea viable, con reglas precisas sobre qué puede hacerse, quién responde ante el usuario y cómo deben distribuirse las responsabilidades entre los participantes.
Siete pilares para construir el ecosistema de Open Finance
Durante su exposición, el representante de la SBS detalló los siete pilares sobre los cuales se ha diseñado la hoja de ruta del sistema de finanzas abiertas.
El primero es la reciprocidad, es decir, que quien quiera consumir datos también deberá compartirlos, aunque no necesariamente de la misma naturaleza. Luego aparece la proporcionalidad, bajo el entendimiento de que el ecosistema estará compuesto por actores de distintos tamaños, complejidades y modelos de negocio, por lo que la regulación deberá adaptarse a esa diversidad.
La seguridad fue presentada como un principio innegociable. La SBS anticipó que buscará alinearse con los estándares internacionales más altos y que uno de los referentes técnicos sería FAPI (Financial-grade API), estándar ya utilizado en otros mercados de la región.
También se subrayó el control del usuario sobre sus datos, incluyendo la posibilidad de revocar el consentimiento cuando lo desee. A ello se suman la interoperabilidad —entendida como interoperabilidad de datos financieros—, la calidad de la información y la no discriminación, con la idea de que el ecosistema esté abierto a todos los actores y no solo a grandes instituciones.
En la práctica, esto supone que el regulador no quiere replicar un modelo cerrado, sino uno en el que bancos, cajas, financieras, fintechs y otros participantes puedan integrarse bajo estándares comunes y competir en función de la calidad de sus casos de uso.
Dos primeros casos de uso y una implementación gradual hasta Open Finance
Terrones también adelantó que la SBS trabaja en una mesa técnica con representantes de fintechs, cajas municipales, financieras y bancos para identificar los casos de uso más relevantes y viables desde el punto de vista tecnológico. La intención es evitar errores vistos en otros países, donde se reguló sin casos de uso claros o se intentó abrir demasiados frentes al mismo tiempo, ralentizando la implementación.
La meta es que, hacia el primer semestre de 2027, estén definidos los estándares técnicos de al menos dos grupos de datos asociados a dos casos de uso relevantes para el mercado peruano. Una vez establecidos esos estándares, la idea será iniciar una implementación gradual de Open Banking, consolidar esa fase y luego avanzar hacia Open Finance.
Ese último escalón implicará incorporar, además del sistema bancario, a otros sectores como seguros, pensiones y eventualmente mercado de valores. La visión final es construir un ecosistema financiero más amplio, interoperable y basado en datos, en línea con las tendencias internacionales.
El contexto peruano favorece el despegue, pero persisten brechas
El funcionario sostuvo que el Perú atraviesa un momento más favorable que años atrás para dar este paso. Entre los indicadores que respaldan esa lectura, destacó que el 92% de los hogares peruanos tiene acceso móvil a internet, que las transacciones digitales crecieron 61% entre el primer semestre de 2024 y el mismo periodo de 2025, y que el 67% de los adultos ya cuenta con una billetera digital.
Estas cifras, según la SBS, muestran que el peruano ya no es ajeno a las finanzas digitales y que existe una base importante sobre la cual construir un ecosistema de Open Finance. No obstante, Terrones advirtió que todavía hay brechas importantes: solo el 33% de los adultos tenía crédito en el sistema en 2024, mientras que el acceso al crédito entre las MYPES se ubicaba en 28%.
Justamente por ello, el regulador considera que Open Finance puede ser una herramienta para ampliar la frontera de inclusión financiera, utilizando datos alternativos y nuevos modelos de evaluación para incorporar a usuarios y empresas que hoy permanecen fuera del sistema formal.
Una apuesta regulatoria que exige confianza y coordinación
Más allá del diseño normativo, uno de los grandes desafíos identificados por la SBS es construir confianza en el usuario. Terrones reconoció que, aunque los niveles de confianza en el sistema financiero tradicional no siempre son elevados, el uso de servicios digitales como billeteras y fintechs sigue creciendo con fuerza. Esa aparente contradicción, señaló, debe ser aprovechada para impulsar el nuevo ecosistema.
La estrategia del regulador pasa por combinar reglas claras, altos estándares de seguridad, inversión tecnológica propia y apertura al diálogo con la industria. De hecho, el funcionario reiteró que la SBS mantiene abiertas las puertas para recoger comentarios, sugerencias y retroalimentación de los distintos participantes.
El mensaje de fondo es que el éxito de Open Finance no dependerá solo de la regulación, sino de la capacidad del sistema para construir un modelo “win-win”, donde usuarios, entidades tradicionales, fintechs y autoridades encuentren incentivos para participar.
La presentación de Carlos Terrones deja una señal clara: la SBS ya pasó de la fase conceptual a una etapa de ejecución progresiva. Con una hoja de ruta publicada, un diagnóstico en marcha, coordinación interinstitucional activa y el compromiso de emitir la regulación de Banking as a Service en junio, el regulador empieza a poner fechas y prioridades sobre una transformación que podría redefinir el mercado financiero peruano en los próximos años.
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