Cristina Quiñones: “No basta con vender, hay que emocionar y transformar”
La CEO de Consumer Truth propuso un marketing con propósito, construido desde los valores, la calle y la conexión emocional con las personas.

29 junio, 2025 / 3:23 pm
“La vida es sentir. Los negocios piensan mucho y sienten poco”, exclamó Cristina Quiñones al comenzar su presentación en el Perú Business Fest. Desde su formación como psicóloga y su experiencia liderando Consumer Truth, dejó claro que el marketing no se construye únicamente desde los libros o los datos, sino desde la calle, donde viven los insights reales, los que no se dicen pero sí se sienten. Con un lenguaje directo, emocional y provocador, Cristina conectó con el público desde el inicio: “Estaremos jodidos, pero no vencidos”.
Para ella, el marketing con calle es mirar el mundo real, ese en donde el taxista vende caramelos, la bodeguera escucha a su comunidad, o donde un vendedor convierte su helado en una experiencia de alegría. “La venta no es una transacción, es el resultado de cómo haces sentir al otro”, afirmó.
Insight: lo que la gente no dice, pero siente
Quiñones explicó que el verdadero marketing parte del insight: entender lo que la gente realmente siente, más allá de lo que dice. Así, compartió experiencias de trabajo de campo con marcas como Gloria, San Fernando, Petroperú, Camposol o Mibanco, donde tuvo que “calatearse mentalmente” para conectar con consumidores reales. Relató cómo, en Trujillo, para entender al cliente de un grifo, se convirtió en “grifera” por tres días; o cómo en Juliaca, el tamaño de los lotes inmobiliarios debía responder a la lógica del camión y la bodega del juliaqueño promedio.
“La calle enseña”, insistió. Y lo hizo con ejemplos: el hombre que vende helados cantando, el café amable que baja su precio si saludas con una sonrisa, o el gimnasio que no vende cuerpos perfectos, sino felicidad.
Las marcas que emocionan son las que permanecen
Durante la charla, destacó campañas construidas con valores profundos. Para Gloria, hablaron de nutrición emocional al observar cómo una madre sigue pelando la fruta a su hijo de 40 años. Con San Fernando, descubrieron que el pollo no solo es nutritivo, sino unificador: “el pollo es democracia culinaria”. Y con Caja Cusco resaltó el concepto de “los nuevos ricos”: aquellos con riqueza en valores, comunidad y optimismo.
“El éxito no está en repetir, sino en proponer. El que inspira vende más”, sentenció. Según Quiñones, la gente no compra solo productos, compra la pasión que hay detrás. Por eso pidió a los emprendedores que definan en qué creen, qué valores no negocian, y cómo quieren ser recordados dentro de cinco años.
Pensar el futuro con autenticidad
Cristina propuso una herramienta que llama el “modelo de las nueve cajas”, usada por diseñadores como Jorge Salinas, para ayudar a emprendedores a definir su identidad, misión y visión. “¿De dónde vienes, a qué te dedicas, hacia dónde vas?”, preguntó al público. Les pidió también pensar en cómo evolucionará su negocio: del pasado, al presente, al futuro.
En su caso, evolucionó de una empresa de investigación de mercados, a una de insights, y ahora hacia el marketing cultural. “Porque si no piensas tu futuro, alguien más lo hará por ti”, advirtió.
Cerró su intervención apelando al propósito mayor: servir al país. “Hacer empresa es hacer patria. El dinero debe ser consecuencia de un trabajo bien hecho, no el único motivo para emprender”, dijo. La ovación final llegó cuando remarcó que, en medio de un país con tantos desafíos, el optimismo y la autenticidad siguen siendo la mejor estrategia. Y como en toda charla de Cristina, cerró bailando con el público y recordándoles: “Cuando la emoción compra, la razón paga”.
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