Aprenda a reconocer los síntomas de la fragilidad en los adultos mayores

11:04 8 Enero, 2015

El 38.2% de las familias peruanas vive por lo menos con una persona de 60 años a más. Esto significa que debemos estar preparados para entender el desgaste progresivo al que está sujeta una persona que bordea esta edad y los síntomas de fragilidad que se presentan, muchos de los cuales no son identificados por los propios familiares aun conviviendo con una persona de la tercera edad, señala el doctor Carlos Vela, geriatra, docente de la Universidad Norbert Wiener.

¿Por qué es importante distinguir cuándo un adulto mayor va ingresando a un estado de fragilidad, que los geriatras denominan el  síndrome del adulto mayor? El especialista señala que es importante porque permite conocer o acentuar los cuidados de estas personas, así como estar atentos a sus necesidades e inquietudes. “No esperemos que la fragilidad toque la puerta del adulto mayor sin nosotros reconocerlo, podría ser determinante y hacer la diferencia entre vivir con o sin sobresaltos respecto a su salud, así como evitar accidentes que se pueden prevenir”.

Se sabe que para el 2025, el porcentaje de la población adulta mayor llegará a 12.6%, según información del INEI de marzo del 2014. Ante las estadísticas, es necesario entender que el síndrome del adulto mayor se caracterizar por un “desgaste progresivo” de la persona, es decir, ésta se vuelve más vulnerable a sufrir caídas, vulnerable en su salud o peor aún podría terminar en muerte. El doctor Vela añade que “el hombre muere de enfermedades crónicas, la mujer vive con ellas”.

Las características de un adulto mayor que empieza el ciclo de la fragilidad son: disminución de peso, deambulación lenta, bajo nivel de actividad física, sensación de agotamiento, poca fuerza de aprehensión, sarcopenia (pérdida degenerativa de la masa muscular), poca inmunidad. Estos cambios se presentan en la mayoría de los adultos mayores, pero sólo una fracción de ellos se consideran frágiles, es decir, solo se considera si se pasa el umbral de la fragilidad, no el proceso acumulativo de la decadencia de la misma.

Una persona adulta mayor frágil, es aquella que cumple dos o más de estas condiciones: mayor de 80 años, dependencia parcial, deterioro cognitivo leve o moderado, manifestaciones depresivas, riesgo social, caídas en el último mes, o más de una caída en el año, padecen de tres o más enfermedades crónicas, enfermedad crónica que condiciona incapacidad funcional parcial, como déficit visual, auditivo, osteoartritis, parkinson, EPOC, insuficiencia cardiaca reciente, toma de más de tres fármacos por enfermedades crónicas, hospitalización en los últimos 12 meses y condiciones de pobreza.

El geriatra precisa que para identificar la fragilidad en el adulto mayor debemos considerar lo siguiente:

1. Vive sólo.

2. Se encuentra sin nadie a quien acudir si necesita ayuda.

3. Hay más de dos días a la semana que no come caliente.

4. Necesita de alguien que le ayude a menudo.

5. Le impide su salud salir a la calle.

6. Tiene con frecuencia problemas de salud que le impiden valerse por sí mismo.

7. Tiene dificultades con la vista para realizar sus labores habituales.

8. Le supone mucha dificultad la conversación porque oye mal.

9. Ha estado ingresado en el hospital en el último año.

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