Programa Sinfonía por el Perú ha beneficiado a más de 30 mil personas

11:18 16 Febrero, 2020

La cooperación entre Sinfonía por el Perú y Fundación Telefónica busca la promoción de la música y la tecnología como herramientas inclusivas y de desarrollo. En ese marco, se realizó un Estudio de Enfoque Cualitativo en dos núcleos del programa Sinfonía por el Perú, denominado “Estudio Cualitativo del Programa Sinfonía por el Perú en los núcleos digitales de Ate y el Rimac. Dicho estudio fue realizado por la Fundación San Marcos (Universidad Nacional Mayor de San Marcos) organización que analizó los impactos del programa Sinfonía por el Perú, identificando los mecanismos que generan el #EfectoSinfonía.

El estudio cualitativo realizado por Fundación San Marcos recogió las experiencias directas, los logros y vicisitudes de más de 144 entrevistados, entre niños, adolescentes, padres de familia y tutores de escuela. Además, se visitaron sus hogares y se analizaron los factores de riesgo en sus barrios. La investigación ha logrado identificar el trabajo exitoso de reducción de vulnerabilidad a partir del fortalecimiento de las relaciones al interior de la familia, así como la adquisición de competencias y habilidades emocionales y sociales manifestó Luís Alberto Suárez, antropólogo de la Fundación San Marcos responsable de esta investigación Además, el estudio confirma la afinidad de Sinfonía por el Perú con los modelos de acción por la infancia desarrollados por UNICEF, UNESCO, OECD o Banco Mundial.

 

El tenor peruano y presidente de Sinfonía por el Perú, Juan Diego Flórez, indicó que en 8 años de existencia se ha beneficiado a 30 mil personas en forma directa e indirecta y esto es una evidencia de lo que significa la música para la transformación social.

“En Sinfonía por el Perú nos hemos preocupado siempre en medir el programa, por tener evidencia de lo que significa la música para la transformación social, y hoy, ya contamos con 3 estudios muy importantes. Hemos beneficiado a más de 30 mil personas con resultados espectaculares, y estoy muy orgulloso porque estamos haciendo país, y que los niños y adolescentes de Sinfonía por el Perú mediante la música crean en sí mismos, y puedan desarrollar la autoestima, así como que se sientan protegidos en espacios como la orquesta y el coro donde tocan en equipo juntos. Es como una familia, que los protege de lo que hay alrededor. Los instrumentos como el violín o un clarinete reemplazan a un arma o un puñado de droga. Los resultados de este estudio demuestran como la música llega al espíritu de los niños y los transforma, pues da valores, da disciplina, los ayuda a ser mejores en el colegio, a tener autocontrol, autoestima, a disminuir considerablemente la deserción escolar y hay una tendencia a que sigan carreras universitarias.”, manifestó Juan Diego Flórez.

Por su parte la directora de la Fundación Telefónica Perú, Elizabeth Galdo indicó que en los núcleos de Ate y el Rímac cuentan con aulas digitales donde se ha desarrollado un programa que refuerza el aprendizaje en los niños a través de la tecnología.

“Puedo dar fe de los cambios que se han dado en los niños y cómo han crecido como personas, el objetivo de este programa es brindarles un espacio a través de la música y la tecnología que los ayude a salir de esas situaciones de vulnerabilidad”, manifestó Elizabeth Galdo.

A su turno el asesor principal del Sector Social del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Andrew Morrison, manifestó que esta investigación es muy importante porque documenta las anteriores investigaciones y ayuda a entender por qué se dan esos resultados.

“Esto es una muestra clave que el programa Sinfonía por el Perú impacta en tres niveles, en los niños, en sus familias y en sus colegios. También ayuda a los niños y adolescentes a pensar en el largo plazo porque esta investigación demuestra que tienen planes en el futuro”, señaló Andrew Morrison.

Además, los núcleos digitales que participaron de esta investigación cuentan con salones equipados con tablets, acceso a internet, una plataforma digital y aplicaciones, lo que facilita su aprendizaje musical y, sobre todo, permite que la brecha digital se reduzca notablemente en esta población vulnerable. Así, los niños al desarrollar sus habilidades digitales potencian sus estudios y desarrollo personal.

Algunos de los resultados del estudio:

Por ejemplo, el 93% reconoce impactos en su comunicación no-verbal, socializando más y mejor y adquiriendo confianza; el 71% es más expresivo; el 100% desarrolla su escucha activa; el 94% es capaz de expresar sus pensamientos-ideas; el 90% es sociable y 65% es más sociable gracias al programa.

En las familias: El 90% destaca que sus hijos desarrollaron habilidades como responsabilidad, solidaridad, sociabilidad, honestidad y perseverancia; el 60% asegura que ha mejorado la comunicación familiar; el 79% ha logrado desarrollar más sus habilidades sociales; y el 88% asegura vivir en un mejor clima familiar.

En las escuelas: El 87% de los beneficiarios no muestran síntomas de cansancio físico y mental; el 96% de beneficiarios son más responsables con sus deberes escolares; el 69% incrementó sus notas a pesar de la fuerte carga en su horario; el 90% son ejemplos de cambios positivos en el colegio; el 96% expresa su felicidad abiertamente ante sus compañeros y profesores

Algunos de los testimonios presentados en el estudio

Jess López de 16 años beneficiaria del Núcleo Rímac: “Antes no confiaba en mí mismo. Sentía que me iban a salir mal las cosas. No quería intentarlas. Cuando entré a Sinfonía todo eso cambió, porque si tú no intentas algo, no vas a poder lograr tu objetivo. Ahora, en Sinfonía, siento que puedo hablar con cualquier persona, conocer a nuevas personas, poder comunicarme un poco más, ¡ser como soy! alegre.

Hillary Enciso de 10 años, beneficiaria del Núcleo Ate comentó “Antes, yo no me comunicaba mucho con los demás. Ahora cuando tengo una pregunta con la partitura pido ayuda, a maestros o compañeros. Me comunico bien con mi grupo y la profesora”.

Andree Garcia de 15 años, beneficiario del Núcleo Rímac compartió que “Antes de entrar a Sinfonía por el Perú era demasiado tímido, tenía una autoestima muy baja.

Al inicio no entendía bien qué significaba tocar un instrumento. Pero luego con el tiempo y con la ayuda de mi profesor de zampoña, entendí que tocar un instrumento es expresarse y cada vez que tocaba zampoña, sentía que yo me estaba expresando de una manera muy abierta, me sentía increíble, sentía a algo maravilloso como si estuviera en otro lugar, algo así, como si estuviera paseando por un paisaje”.

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