BCRP: Perú tiene que hacer reformas para aprovechar su bono demográfico

13:20 3 Enero, 2016

En los últimos 60 años el Perú ha vivido un gran cambio en la composición de su población. Éste se ha caracterizado principalmente por la reducción de la fecundidad y el aumento de la esperanza de vida, lo cual ha conllevado importantes cambios en la estructura etaria de la población, ilustrado en el cambio en las pirámides poblacionales desde 1950. Lo cual muestra claramente como hemos pasado de ser un país con una amplia base de población infantil en 1950 a tener una pirámide más concentrada en la población adulta en 2015, subraya el Banco Central de Reserva del Perú.

Bono demográfico

 

El cambio en la estructura de edades de la población generó un espacio denominado bono demográfico, que en el Perú se inició en el año 1970 y durará hasta el año 2030, cuando la tasa de dependencia, proporción de personas dependiendo económicamente de aquellos que están en edad de trabajar, comience a subir nuevamente.

Diferentes estudios señalan que esta reducción en la tasa de dependencia crea una “ventana de oportunidad demográfica” para el desarrollo, debido a la mayor producción que se generaría por contar, temporalmente, con una mayor proporción de personas en edad de trabajar. Un ejemplo es la experiencia del Sudeste Asiático que experimentó un alto crecimiento entre 1960 y 2000, señala un informe del BCRP.

Los beneficios asociados a este periodo están condicionados a la adopción de políticas que incentiven la inversión productiva, que aumenten las oportunidades de empleo y promuevan un ambiente social y económico estable. En particular, se señala que se requiere fuerte inversión en capital humano, para que las siguientes generaciones sean también cualitativamente más productivas, se flexibilice el mercado laboral y se lleven a cabo reformas en los sistemas de pensiones, entre otros.

Reformas necesarias

El ente emisor subraya que “quedan aún 14 años hasta el fin del bono demográfico (2030), periodo en el que se estima nacerán 8,4 millones de niños y niñas por lo que aún es posible sacar ventaja de esta ventana de oportunidad”.

Afirma que para aprovechar estos años se necesita:

Oferta educativa de calidad. La mejora en la productividad laboral y en el crecimiento económico requieren de un incremento efectivo en el capital humano en el corto plazo. Al respecto, el país ha avanzado en los últimos años en incrementar la cobertura de la educación, sin embargo aún se presentan brechas significativas de calidad. Ello se evidencia en los resultados de las pruebas PISA en las que el Perú se encuentra en los últimos lugares, a una distancia considerable de las economías avanzadas. Para ello se requiere mejorar la calidad docente elevando los estándares de formación de nuevos profesores que reemplacen a los que se jubilarán en el futuro cercano y permitir además la incorporación al profesorado a profesionales de otras especialidades que permitan cerrar más rápido la brecha de calidad actual.

Mejorar la calidad de vida de los recién nacidos, brindándoles programas de nutrición y estimulación temprano, que les permita tener un óptimo desarrollo neurológico. Se deben bajar drásticamente los índices de desnutrición crónica infantil y anemia, usando programas como los micronutrientes que han sido efectivos en el pasado Esto les permitirá, en los siguientes años, afrontar la educación sin limitaciones.

Mantener tasas de inversión elevadas. Hasta el año 2030 se incorporarán al mercado laboral un promedio de 250 000 trabajadores por año, lo que requiere una permanente expansión de la actividad económica y la capacidad productiva. Asumiendo una elasticidad empleo producto de 0,4 se requiere tener un crecimiento anual de alrededor del 4,0 por ciento para absorber la nueva oferta laboral.

Flexibilizar el mercado laboral. Las oportunidades de crecimiento económico se elevarán en tanto los nuevos trabajadores se integren al sector formal, cuya productividad es sustancialmente mayor al informal. Para ello, no solo se requiere de trabajadores capacitados, sino también que haya la suficiente flexibilidad laboral que incentive a las empresas a contratar nuevos trabajadores. Actualmente, el Perú se encuentra rezagado en los indicadores de flexibilidad laboral de los índices de competitividad internacionales. Esta rigidez laboral desincentiva la contratación y genera un bajo crecimiento de la productividad laboral, pues los trabajadores no se asignan necesariamente donde son más eficientes.

. Revisar de la sostenibilidad de los sistemas de pensiones de reparto. Las proyecciones muestran un progresivo incremento en la población mayor de 65 años. Así, hacia el 2050, este grupo etario representaría el 25 por ciento de la población en edad de trabajar, que representa una carga 2,5 veces mayor que la carga actual, lo que complicaría el financiamiento de las pensiones en base al sistema de reparto, salvo que se incrementen sustancialmente las contribuciones, de otro modo se afectaría la sostenibilidad fiscal.

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