BCRP alerta de cómo El Niño ha afectado el crecimiento económico del Perú
El Banco Central explica la metodología utilizada para medir el impacto del fenómeno climático sobre el PBI y confirma que el episodio de 1983 provocó la mayor pérdida económica de las últimas décadas.

3 agosto, 2026 / 7:00 am
El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) publicó recientemente una explicación metodológica que permite comprender cómo estima el efecto del fenómeno de El Niño sobre el Producto Bruto Interno (PBI). El documento desarrolla el procedimiento técnico utilizado para cuantificar tanto los impactos directos como los indirectos de este evento climático sobre los distintos sectores de la economía nacional y confirma que el episodio de 1983 fue el que ocasionó el mayor daño económico registrado en las últimas décadas.
La nota metodológica complementa el análisis presentado anteriormente en la Memoria Anual 2023 del Banco Central y busca transparentar el proceso de estimación empleado para medir cuánto crecimiento económico dejó de generar el país como consecuencia de los principales eventos de El Niño ocurridos en 1983, 1998, 2017 y 2023.
Escenarios sin El Niño para medir el impacto real
El BCRP explica que el punto de partida consiste en construir escenarios contrafactuales, es decir, proyecciones elaboradas antes de conocerse la ocurrencia del fenómeno climático. Estos escenarios representan el comportamiento esperado de la economía en ausencia de El Niño.
Posteriormente, la institución compara esas proyecciones con los resultados efectivamente observados para identificar la pérdida de producción atribuible exclusivamente al fenómeno climático.
Este procedimiento permite aislar el efecto de El Niño de otros factores económicos o políticos que también pudieron haber afectado la actividad económica durante esos años.
Los sectores primarios concentran los mayores daños
El análisis identifica que las mayores pérdidas económicas se concentran en los sectores primarios, especialmente en la agricultura, la pesca, los hidrocarburos y la manufactura primaria.
En el sector agropecuario se consideran las menores cosechas de arroz, frutas, productos andinos y carne de ave ocasionadas por inundaciones o sequías, dependiendo de las características del evento climático.
En pesca, el principal efecto corresponde a la reducción de la captura de anchoveta debido al calentamiento del mar, mientras que en manufactura primaria se contabiliza la menor producción de harina y aceite de pescado, arroz pilado y azúcar. En el episodio de 1983 también se incorporó la reducción en la refinación de petróleo como consecuencia de las inundaciones que afectaron la refinería de Talara.
Asimismo, para el caso de los hidrocarburos, el Banco Central tomó en consideración la menor extracción de petróleo ocasionada por la interrupción del transporte a través del Oleoducto Norperuano debido a los aludes registrados durante el verano de 1983.
El efecto también alcanza a sectores no primarios
El Banco Central señala que medir el impacto sobre los sectores no primarios resulta más complejo debido a que estos suelen verse afectados simultáneamente por otros acontecimientos económicos.
Como ejemplo menciona la crisis de la deuda externa en 1983, la crisis financiera internacional de 1998 y los conflictos sociales registrados entre finales de 2022 e inicios de 2023.
Para evitar atribuir erróneamente esos efectos a El Niño, el BCRP recurrió a una metodología basada en los coeficientes técnicos de Leontief, utilizando las Tablas Insumo Producto (TIP) y los Cuadros de Oferta y Utilización (COU).
Este modelo permite medir cómo una disminución de la producción en un sector afecta la demanda de insumos del resto de actividades económicas, capturando así los impactos indirectos generados por la interdependencia entre industrias.
En el caso de la manufactura no primaria, el estudio considera específicamente el impacto negativo sobre la industria textil, cuya producción destinada al mercado interno disminuye cuando los inviernos presentan temperaturas inusualmente cálidas, reduciendo la demanda de prendas de abrigo.
La mayor pérdida económica ocurrió en 1983
Los resultados muestran diferencias importantes entre los distintos episodios de El Niño analizados.
El fenómeno de 1983 provocó la mayor pérdida de actividad económica, equivalente a 4,1 puntos porcentuales del PBI. De ese total, 2,9 puntos correspondieron a los sectores primarios y 1,2 puntos a los sectores no primarios.
Dentro de los sectores primarios, el agropecuario explicó la mayor parte del impacto con una pérdida de 1,5 puntos porcentuales, seguido por la manufactura primaria con 0,7 puntos, los hidrocarburos con 0,4 puntos y la pesca con 0,3 puntos.
El episodio de 1998 generó una pérdida estimada de 1,7 puntos porcentuales del PBI, mientras que el fenómeno costero de 2017 ocasionó un impacto de 0,8 puntos porcentuales.
En tanto, el evento de El Niño de 2023 redujo el crecimiento económico en 1,1 puntos porcentuales, con una afectación de 0,7 puntos en los sectores primarios y 0,4 puntos en los sectores no primarios.
El Banco Central destaca que la utilización de escenarios contrafactuales junto con las matrices insumo-producto permite construir una estimación más precisa del impacto económico de eventos climáticos extremos, diferenciando los efectos directos sobre la producción de aquellos que se transmiten al resto de la economía mediante los encadenamientos productivos.
La entidad subraya que esta metodología ofrece una base técnica sólida para evaluar las consecuencias económicas de futuros fenómenos climáticos y constituye una herramienta relevante para la formulación de políticas públicas orientadas a fortalecer la resiliencia de los sectores más vulnerables frente a eventos de gran magnitud como El Niño.
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