Startups peruanas enfrentarían déficit de US$ 516 millones para financiar su crecimiento en próximos cinco años
Informe de Cofide y PECAP advierte que la demanda de capital de riesgo superará ampliamente la oferta disponible, lo que dejaría a cerca de 881 emprendimientos sin acceso a recursos para escalar sus negocios.

4 junio, 2026 / 4:14 pm
El ecosistema de emprendimientos tecnológicos en el Perú enfrenta uno de sus mayores desafíos de cara a los próximos años. Un reciente estudio elaborado por COFIDE y la Asociación Peruana de Capital Semilla y Emprendedor (PECAP), con el impulso del Programa SeCompetitivo de la Cooperación Económica Suiza (SECO) e implementado por HELVETAS, revela que el mercado peruano de venture capital o capital de riesgo podría enfrentar una brecha de financiamiento de aproximadamente US$ 516 millones entre 2026 y 2030.
El diagnóstico, titulado “Diagnóstico de las barreras y oportunidades en la oferta de venture capital en el Perú”, advierte que la demanda de financiamiento de las startups nacionales alcanzaría los US$ 1,106 millones durante los próximos cinco años, mientras que la oferta proyectada apenas llegaría a US$ 590 millones. Como consecuencia, alrededor de 881 startups podrían quedar sin acceso al capital necesario para crecer, innovar y expandirse.
La investigación concluye que, pese al avance registrado en los últimos años, el ecosistema peruano aún se encuentra en una etapa de desarrollo incipiente, con limitaciones estructurales que dificultan la consolidación de una industria de capital de riesgo robusta y sostenible.
Un ecosistema que depende del capital extranjero
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la fuerte dependencia del financiamiento internacional.
Actualmente, el 97% de los recursos invertidos en startups peruanas proviene de inversionistas extranjeros, mientras que apenas el 3% corresponde a capital local. Esta situación genera una elevada vulnerabilidad frente a cambios en las condiciones financieras internacionales y limita la capacidad del ecosistema para sostener su crecimiento de manera autónoma.
Los investigadores señalan que incrementar la participación de inversionistas peruanos, corporaciones, family offices y otros actores locales constituye una de las principales oportunidades para fortalecer el mercado.
La escasa participación del ahorro nacional en el financiamiento de la innovación también contrasta con la experiencia de otros países de la región donde los inversionistas institucionales desempeñan un papel más activo en el desarrollo de emprendimientos tecnológicos.
La falta de liquidez limita el crecimiento
El informe identifica como principal barrera estructural la escasez de mecanismos de salida para los inversionistas.
En la industria de venture capital, las ganancias suelen materializarse cuando una startup es adquirida por una empresa mayor o cuando logra cotizar en bolsa. Sin embargo, en Perú estos eventos continúan siendo poco frecuentes.
La ausencia de adquisiciones relevantes, ofertas públicas iniciales o mercados secundarios especializados dificulta que los fondos recuperen y reciclen el capital invertido.
Esta situación genera un círculo vicioso: al no existir suficientes casos exitosos de salida, los inversionistas muestran menor disposición a participar en nuevos fondos de venture capital, reduciendo la disponibilidad de recursos para los emprendimientos emergentes.
La ausencia de “unicornios” también pesa
Otro desafío identificado es la falta de casos emblemáticos de éxito empresarial.
Mientras países como Brasil, México, Colombia y Chile han desarrollado startups que alcanzaron valoraciones superiores a los US$ 1,000 millones, conocidas como unicornios, Perú aún no cuenta con referentes de ese nivel.
Según el estudio, esta ausencia afecta la visibilidad internacional del ecosistema peruano y reduce su capacidad para atraer capital extranjero especializado.
Además, limita la generación de experiencias exitosas que puedan servir como modelo para nuevos emprendedores e inversionistas.
Startups con potencial, pero dificultades para escalar
La investigación revela que existe una cantidad importante de emprendimientos en etapas iniciales, pero pocas empresas preparadas para recibir inversiones más sofisticadas.
Los inversionistas consultados identifican una brecha significativa entre las expectativas del mercado y la calidad de los proyectos que buscan financiamiento.
Muchos emprendimientos continúan diseñando modelos de negocio enfocados exclusivamente en el mercado local, lo que reduce su atractivo para fondos internacionales que buscan compañías con potencial de expansión regional o global.
Esta situación se refleja en una cifra llamativa: el 48% de los inversionistas encuestados señaló que no realizó ninguna inversión en startups peruanas durante el último año.
El desafío regulatorio y tributario
El estudio también identifica importantes obstáculos normativos.
Entre ellos destaca la diferencia en el tratamiento tributario entre inversionistas nacionales y extranjeros. Mientras los inversionistas locales enfrentan una tasa de 5%, los extranjeros pueden llegar a asumir una carga tributaria de hasta 30%.
Esta asimetría ha llevado a muchas startups peruanas a constituirse legalmente en otros países para facilitar la captación de recursos internacionales.
A ello se suma la ausencia de reconocimiento formal para instrumentos ampliamente utilizados en los ecosistemas globales de venture capital, como los contratos SAFE (Simple Agreement for Future Equity), que permiten invertir en empresas emergentes con mayor flexibilidad.
Asimismo, la imposibilidad de deducir adecuadamente pérdidas derivadas de inversiones en startups incrementa el riesgo financiero para los inversionistas.
Una brecha de financiamiento que se amplía en las etapas de crecimiento
El análisis cuantitativo muestra que la mayor escasez de recursos se concentra en las fases más avanzadas del ciclo emprendedor.
La mayor brecha se concentra en las rondas Serie A, etapa en la que las startups dejan de ser emprendimientos iniciales y comienzan procesos acelerados de expansión.
Según el informe, solo unas 50 startups peruanas llegarían a esta etapa durante el próximo quinquenio, pero requerirían alrededor de US$ 500 millones para financiar su crecimiento.
El fenómeno del “capital atrapado”
Paradójicamente, la investigación revela que existe capital disponible en el mercado, aunque no necesariamente está siendo invertido.
El 42% de los inversionistas encuestados indicó contar con recursos suficientes para invertir durante al menos tres años más.
Sin embargo, la incertidumbre económica global, las altas tasas de interés y la escasez de casos exitosos han llevado a muchos fondos a adoptar posiciones más conservadoras.
Este fenómeno, conocido internacionalmente como “dry powder”, implica que existe dinero listo para invertirse, pero que permanece inmovilizado debido a la falta de oportunidades consideradas suficientemente atractivas o seguras.
Las oportunidades para fortalecer el ecosistema
Pese a las dificultades, el informe identifica una serie de oportunidades para acelerar el desarrollo del venture capital en Perú.
Entre las medidas de corto plazo destacan la creación de esquemas de co-inversión público-privada, el fortalecimiento del capital local, la implementación de sandboxes regulatorios y la creación de plataformas que conecten de manera más eficiente a emprendedores e inversionistas.
En el mediano plazo se plantea modernizar el marco legal para reconocer instrumentos financieros utilizados globalmente, fomentar el desarrollo de fondos corporativos de inversión y profesionalizar aún más a los gestores de capital de riesgo.
Por su parte, las propuestas de largo plazo apuntan a permitir la participación de inversionistas institucionales, como AFP, compañías de seguros y otros grandes administradores de recursos, además de promover mercados secundarios especializados para startups.
Venture capital como motor de desarrollo
Una de las conclusiones centrales del estudio es que el venture capital debe ser entendido como una herramienta estratégica para el desarrollo económico y la innovación, más que como un simple instrumento financiero.
Los autores sostienen que el fortalecimiento de esta industria puede contribuir al surgimiento de nuevas empresas tecnológicas, la generación de empleo de alto valor agregado y el incremento de la competitividad del país.
En esa línea, el informe recomienda que el Estado priorice mecanismos de cofinanciamiento con el sector privado antes que esquemas tradicionales de subsidios o préstamos directos.
La experiencia internacional demuestra que los modelos de fondos de fondos y los programas de coinversión administrados de manera independiente suelen generar mejores resultados, atraen más capital privado y aumentan las probabilidades de éxito de los emprendimientos.
Un reto decisivo para la innovación peruana
Las conclusiones del diagnóstico muestran que Perú cuenta con emprendedores, inversionistas y oportunidades de negocio, pero enfrenta limitaciones estructurales que dificultan el salto hacia una etapa más madura del ecosistema.
La brecha de US$ 516 millones identificada para los próximos cinco años constituye una alerta para los actores públicos y privados. De no cerrarse, cientos de startups podrían ver restringidas sus posibilidades de crecimiento, retrasar sus planes de expansión o migrar hacia mercados más desarrollados de la región.
Por el contrario, si se logran movilizar nuevas fuentes de capital, modernizar las regulaciones y fortalecer la articulación entre inversionistas, emprendedores e instituciones, el país podría sentar las bases para construir una industria de venture capital capaz de impulsar una nueva generación de empresas innovadoras con alcance regional y global.
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