Sistema B: Debe redefinirse el éxito en una empresa y no solo que sea acumular dinero

06:43 3 Julio, 2015

Hay un movimiento global que, cada día, va ganando adeptos entre las empresa privadas que no tienen una visión cortoplacista de las cosas y que están interesados en contribuir con el desarrollo de la sociedad. Se trata del modelo de empresas B, el cual busca comprometer a estas compañías en los asuntos sociales y ambientales de la comunidad.

La colombiana María Emilia Correa, co-fundadora de Sistema B, estuvo en Lima para explicar las bondades de este modelo de negocio que ya está presente en 40 países y existen unas 200 empresas en América Latina que lo aplican, cuatro de las cuales están en Perú.

Durante su exposición en el Congreso Internacional Transformando el mundo: el poder de los nuevos modelos de negocio, organizado por Emprende UP, la especialista aseguró que a nivel mundial existen una serie de organizaciones que tienen como objetivo mejorar la protección de la naturaleza, trabajar por los derechos humanos y por la igualdad de género, entre otros aspectos que sirvan para ayudar a la sociedad.

Manifestó que esta organización surge ante la insuficiencia de la economía, pues tenemos la idea equivocada de que la economía y las empresas funcionan de forma ajena y paralela a la sociedad. “Tenemos este movimiento social que empieza a echarse los pantalones largos con muchas personas que buscan integrar las variables sociales y ambientales en la gestión de las empresas, ya que estas son las principales generadoras de desarrollo económico, pero además son los dueños de la mayoría de recursos naturales, de capital y de empleo”, recalcó Correa.

Desafío de largo plazo

“Los esfuerzos e inversiones que hagamos hoy en favor de los aspectos sociales y ambientales los veremos reflejados en 15 o 20 años, son de largo plazo. Recuperar sistemas degradados toma mucho tiempo. Entonces nuestro desafío es traer el largo plazo a la visión cortoplacista de las empresas”, afirmó la cofundadora de Sistema B.

Correa consideró importante la participación de la empresa, ya que se trata de un agente económico que tiene gran capacidad de llevar bienes y servicios a cualquier parte del mundo, por lo cual se abren muchas oportunidades para lograr resultados en la solución de los problemas sociales y ambientales.

En las empresas existe la responsabilidad fiduciaria, que es la responsabilidad que tiene la compañía de rendir financieramente en el corto plazo para sus accionistas. Los promotores del modelo de empresas B enfrentan este desafío, ya que las propuestas de inversión en temas sociales y ambientales tendrán resultados aún en 20 años o más. “No hay forma en cómo demostrar la rentabilidad de un ecosistema protegido funcionando en 20 años. Los accionistas, que son los únicos que pueden decir que se puede hacer con su plata, tienen que decidir que ese capital tiene que estar puesto al servicio de la rentabilidad prometida y también de la construcción de impactos positivos para la sociedad, y eso se consigue con la modificación en sus estatutos de constitución, donde se refleje este compromiso”, indicó la especialista.

En ese sentido, las empresas B que están surgiendo en muchas partes del mundo se logran con la modificación de los estatutos, donde los accionistas se ponen de acuerdo para ampliar el mandato fiduciario, con el fin que el capital de la empresa también sea puesto al servicio de la construcción de una mejor sociedad y no solo de la rentabilidad esperada por los socios. “En este contrato de interdependencia se reconoce la unidad de la empresa con la naturaleza, de manera que este modelo es un vehículo para poner la capacidad de la empresa al servicio de la sociedad”, explicó Correa.

El caso de las AFP

La co-fundadora de Sistema B consideró necesario que las administradoras de fondos de pensiones (AFP) que operan en América Latina implementen en sus estatutos los compromisos que promueve el modelo de empresas B. “Sueño con las AFP que redefinan su propósito para que el objetivo de sus operaciones sea la salud y la tranquilidad del afiliado y del futuro pensionista. Hoy tenemos AFP, cuyo criterio de éxito está más vinculado a las utilidades de sus operaciones”, comentó.

Así, Correa señaló que debería haber una nueva definición de lo que significa el éxito en la empresa, el cual -por ahora- está más vinculado a la simple acumulación de dinero.

(Por Rudy Eric Palma)

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