Perú entre los países con mayor informalidad y peor calidad de empleo en América Latina
A pesar de la reducción en los últimos años, el 77,5 % de los trabajadores peruanos sigue en la informalidad, con bajos ingresos y sin acceso a beneficios laborales, según informe del banco Mundial.

12 marzo, 2025 / 7:00 am
Perú mantiene una de las tasas de empleo informal más elevadas de América Latina, a pesar de que esta ha disminuido en los últimos años. Según el informe “Perú: Aprovechando las oportunidades para el crecimiento y la prosperidad” del Banco Mundial, la informalidad laboral en el país alcanzó un 77,5 % en 2022, lo que representa una reducción de 8,7 puntos porcentuales desde 2005. Sin embargo, esta cifra sigue ubicando a Perú entre los países con la peor calidad de empleo en la región.

La informalidad en el país abarca tanto a los trabajadores empleados en empresas del sector informal, que representan alrededor del 60 % de la fuerza laboral, como a aquellos que trabajan en empresas formales o en hogares sin acceso a prestaciones jubilatorias. La mayoría de estos trabajadores se desempeña en pequeñas unidades productivas, que suelen ser menos eficientes que las empresas de mayor tamaño. Esta situación impacta negativamente en la Productividad Total de los Factores (PTF), ya que muchos trabajadores son asignados a empresas con menor capacidad de generar valor agregado, reviere el informe del Banco Mundial que ayer fue presentado en nuestro país.
Impacto en los trabajadores: bajos ingresos y poca estabilidad laboral
El empleo informal en Perú no solo afecta la productividad del país, sino que también perjudica directamente a los trabajadores. La falta de prestaciones jubilatorias, la inseguridad laboral y los bajos ingresos caracterizan a este sector, limitando las oportunidades de desarrollo personal y profesional de quienes se encuentran en esta situación. Además, las condiciones laborales precarias impiden que los trabajadores desarrollen habilidades en el trabajo, lo que a largo plazo restringe sus posibilidades de acceder a mejores oportunidades laborales.
Brechas de género y diferencias según la edad y educación
El informe del Banco Mundial también resalta diferencias significativas entre los trabajadores formales e informales en términos de género, roles en el hogar y educación. En el sector formal predominan los hombres, mientras que en el sector informal la participación femenina es más equilibrada. No obstante, esto también refleja una brecha de género en la calidad del empleo, ya que muchas mujeres optan por la informalidad debido a la flexibilidad que les permite combinar sus responsabilidades laborales y domésticas.
Asimismo, los trabajadores formales suelen tener un mayor nivel educativo y ocupan en su mayoría el rol de jefes de hogar. En promedio, los empleados del sector formal cuentan con 5,4 años más de educación que los informales. La informalidad también varía según la edad: los jóvenes tienen mayores probabilidades de estar en trabajos asalariados informales, mientras que los trabajadores de mayor edad suelen desempeñarse como independientes sin acceso a seguridad social. Esta dinámica sugiere que los jóvenes enfrentan dificultades para acceder a empleos formales, mientras que los trabajadores más experimentados pueden encontrar mejores oportunidades a lo largo de su vida laboral. Sin embargo, en la vejez, la informalidad vuelve a incrementarse, ya sea por desplazamiento de trabajadores mayores del sector formal o por la decisión de optar por el autoempleo informal.

Transición entre empleo formal e informal: una tendencia preocupante
El mercado laboral peruano presenta una movilidad significativa entre los sectores formal e informal, pero con una tendencia preocupante: es más frecuente que los trabajadores pasen del sector formal al informal que en la dirección opuesta. Según el estudio, alrededor del 28 % de los trabajadores cambia de empleo cada año, y la mayoría permanece en la informalidad. De los trabajadores que ya eran informales, el 85,3 % continúa en esa condición, mientras que el 63 % de los desempleados que logran reinsertarse en el mercado laboral lo hacen en empleos informales.
Las empresas formales en Perú no están generando suficientes puestos de trabajo que cumplan con las regulaciones laborales, lo que obliga a muchos trabajadores a aceptar empleos informales con condiciones precarias. Además, los jóvenes menores de 26 años que logran ingresar al sector formal tienen un alto riesgo de volver a la informalidad, en parte debido a su falta de experiencia y a la facilidad con la que pueden ser despedidos con costos laborales reducidos. En contraste, los trabajadores con mayor nivel educativo tienen menos probabilidades de caer en la informalidad y más posibilidades de acceder a empleos formales de mejor calidad.

Barreras para el acceso al empleo formal y sus efectos en el desarrollo económico
El informe también destaca que los trabajadores mayores de 54 años y las mujeres enfrentan mayores dificultades para ingresar o mantenerse en el sector formal. Esto los deja atrapados en empleos informales de menor calidad, lo que a su vez contribuye a perpetuar la brecha de capital humano en el país y reduce su contribución al crecimiento económico.
En conclusión, la informalidad laboral sigue siendo un problema estructural en Perú, con efectos negativos tanto para los trabajadores como para la economía del país. A pesar de algunos avances en la reducción de la tasa de empleo informal, la falta de acceso a empleos formales de calidad y la elevada transición hacia la informalidad limitan el progreso. La implementación de políticas públicas orientadas a mejorar la calidad del empleo, fomentar la formalización y reducir las brechas de género y educación será clave para lograr un crecimiento económico más inclusivo y sostenible en el país.
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