BCRP: pagos digitales alcanzan 767 operaciones por adulto y Perú apunta a superar el 90% de adopción
Paul Castillo destacó que las transacciones digitales pasaron de 30 por adulto en 2018 a 767 en junio de 2026. El Banco Central prepara nuevas reglas y una plataforma de iniciación de pagos para ampliar la competencia y llegar a más población no bancarizada.

19 agosto, 2026 / 8:16 am
La digitalización de los pagos viene transformando de manera acelerada la forma en que los peruanos realizan sus transacciones y, de acuerdo con el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), el país ha avanzado de manera significativa en la construcción de un ecosistema de pagos más amplio, interoperable y competitivo.
Durante su participación en el 2do Foro Internacional Payments Innovations, organizado por Perú Payments Association, Paul Castillo Bardález, gerente general del BCRP, explicó que Perú se encuentra entre los países de América Latina que han registrado mayores avances en la adopción de pagos digitales. Sin embargo, sostuvo que todavía existe un espacio importante para profundizar este proceso, especialmente entre la población que permanece fuera del sistema financiero.
El ejecutivo señaló que uno de los principales indicadores de esta transformación es el número de pagos digitales por adulto. En 2018, Perú registraba alrededor de 30 pagos digitales por adulto, mientras que en 2025 la cifra ya había superado las 665 operaciones. Para junio de 2026, el indicador había alcanzado 767 pagos digitales por adulto.
Este crecimiento ha permitido que Perú se acerque a los niveles observados en otros mercados de la región. Brasil continúa siendo uno de los referentes latinoamericanos por su mayor tiempo de desarrollo y penetración de los pagos digitales, pero Castillo resaltó que la evolución peruana ha sido particularmente rápida.
Más de 1.600 millones de operaciones digitales al mes
El avance no se limita a las transferencias realizadas mediante teléfonos celulares o a las operaciones efectuadas a través del CCI. El BCRP considera dentro de este proceso un conjunto más amplio de instrumentos, entre ellos las tarjetas de crédito y débito y otras operaciones realizadas mediante infraestructuras digitales.
Según Castillo, las operaciones mensuales de pagos digitales pasaron de aproximadamente 82 millones en 2018 a más de 1.600 millones en junio de 2026. El salto evidencia la velocidad con la que los medios electrónicos se han incorporado a las actividades cotidianas de consumidores y negocios.
Uno de los elementos que más ha contribuido a esta expansión es la interoperabilidad. El gerente general del BCRP destacó que las operaciones interoperables, que prácticamente no existían antes de 2022, ya alcanzan alrededor de 312 millones de transacciones mensuales en el ecosistema peruano.
Estas operaciones se canalizan mediante diferentes infraestructuras, incluyendo las del propio Banco Central y las de la Cámara de Compensación Electrónica, y constituyen uno de los componentes de mayor crecimiento dentro del sistema de pagos.
La expansión de los pagos digitales también está modificando el uso del efectivo. Castillo señaló que hace aproximadamente cinco años cerca del 95% de los pagos cotidianos se realizaban en efectivo, mientras que actualmente esa proporción se ha reducido al 64%.
Aunque el efectivo continúa teniendo una presencia importante, especialmente fuera de las zonas con mayor acceso a servicios financieros, la tendencia muestra un cambio significativo en los hábitos de pago de los consumidores.
La interoperabilidad como motor de crecimiento
Para el BCRP, la interoperabilidad ha sido una pieza fundamental para superar uno de los principales obstáculos que enfrentaba el ecosistema peruano: la fragmentación.
Castillo recordó que en 2021 las principales billeteras digitales no siempre podían conectarse entre sí. Un usuario no podía necesariamente enviar dinero desde una billetera hacia otra sin enfrentar restricciones o costos adicionales. Algo similar ocurría con el dinero electrónico, que había sido desarrollado como una herramienta para favorecer la inclusión financiera, pero que no estaba plenamente integrado con las cuentas bancarias.
Esta fragmentación limitaba el potencial de crecimiento del ecosistema porque obligaba a los usuarios a permanecer dentro de determinadas redes. Para el BCRP, la solución pasaba por permitir que los diferentes participantes pudieran conectarse entre sí y que los usuarios realizaran pagos sin preocuparse por la infraestructura específica detrás de cada operación.
La interoperabilidad permite precisamente que una persona pueda pagar o transferir dinero independientemente de la entidad en la que se encuentre el receptor. Esto mejora la experiencia del usuario, amplía el alcance de las redes y genera mayores incentivos para que consumidores y comercios adopten los pagos digitales.
Castillo sostuvo que los resultados obtenidos muestran que el crecimiento no se ha concentrado en un solo instrumento. Además de las billeteras y transferencias interoperables, también vienen creciendo las operaciones con tarjetas de crédito y débito y las transferencias procesadas mediante las infraestructuras existentes.
Una estrategia basada en regulación, innovación e infraestructura
El papel del BCRP en esta transformación, explicó Castillo, ha sido acompañar al sector privado mediante regulación, coordinación y, en determinados casos, el desarrollo de infraestructura.
La estrategia del Banco Central se ha orientado a facilitar la innovación y, al mismo tiempo, crear condiciones para que el ecosistema pueda crecer de manera segura y eficiente.
En ese proceso, el BCRP ha establecido regulaciones relacionadas con la experiencia de usuario y la calidad de los servicios de pago. El objetivo es evitar diferencias injustificadas entre proveedores y establecer condiciones que permitan una competencia más equilibrada.
Los estándares de experiencia de usuario incluyen aspectos como la presentación de las opciones de pago, los mensajes de error y otros elementos que pueden afectar la decisión del consumidor. La lógica es que los proveedores tengan condiciones similares para competir por la preferencia del usuario.
En paralelo, el Banco Central viene monitoreando indicadores relacionados con la disponibilidad, recuperación y desempeño de los servicios de pago. Castillo señaló que se han observado mejoras importantes en la calidad del servicio y adelantó que el BCRP publicará nuevos indicadores sobre este desempeño.
Cuatro fases para ampliar la interoperabilidad
El proceso de interoperabilidad se ha desarrollado por etapas. La primera fase buscó conectar a las billeteras digitales que ya habían alcanzado una importante base de usuarios. La estrategia consistió en aprovechar la infraestructura y el mercado que ya habían construido estos actores para acelerar la conexión entre ellos.
Posteriormente, el proceso se extendió hacia otros proveedores de servicios de pago que operaban principalmente a través de la Cámara de Compensación Electrónica y sus mecanismos de pagos inmediatos.
Una tercera fase amplió la participación de las empresas emisoras de dinero electrónico, facilitando el ingreso de nuevos participantes al ecosistema. Castillo destacó que este grupo viene registrando un fuerte crecimiento en el número de operaciones, aunque partiendo de una base menor.
La cuarta fase estará vinculada con la iniciación de pagos, una herramienta que, de acuerdo con el BCRP, puede modificar la forma en que compiten los diferentes actores del mercado.
La iniciación de pagos busca darle mayor poder de elección al usuario
Uno de los siguientes pasos del proceso es permitir que el usuario pueda elegir la aplicación o billetera desde la que desea iniciar un pago y, al mismo tiempo, seleccionar la cuenta en la que mantiene sus fondos.
Actualmente, en muchos casos, la billetera y la cuenta de fondos están estrechamente vinculadas a una misma entidad. La iniciación de pagos busca separar ambas decisiones.
En términos prácticos, un usuario podría elegir el proveedor de servicios de pago que le ofrece una mejor experiencia y conectarlo con una cuenta de fondos mantenida en otra institución participante.
Para Castillo, este cambio puede tener un impacto relevante sobre la competencia, debido a que permitiría una mayor especialización entre los distintos actores. Algunas entidades podrían concentrarse en la administración de cuentas y fondos, mientras otras podrían competir en la capa de acceso y experiencia de pago.
Esta especialización también podría facilitar la entrada de empresas que cuentan con capacidades tecnológicas o comerciales para ofrecer servicios de pago, pero que no necesariamente desean desarrollar o administrar cuentas de fondos.
TAP busca convertirse en una nueva infraestructura para el ecosistema
En este contexto, el BCRP viene trabajando en TAP, una plataforma de iniciación de pagos desarrollada a partir de la cooperación con el Banco Central de la India y basada en tecnología utilizada en el sistema de pagos inmediatos de ese país.
Castillo explicó que la plataforma busca complementar las infraestructuras existentes y facilitar la participación de nuevas entidades, particularmente fintechs y otros proveedores de servicios de pago.
El proyecto ya cuenta con la participación de alrededor de 20 entidades, de las cuales 19 se han comprometido a integrarse a la plataforma, según lo señalado durante la exposición.
La infraestructura busca ofrecer altos niveles de disponibilidad y seguridad, además de facilitar la interoperabilidad entre participantes que todavía no se encuentran conectados mediante las infraestructuras tradicionales.
El objetivo no es sustituir las soluciones existentes, sino complementar el ecosistema y permitir que los participantes puedan ampliar su alcance.
Nuevos casos de uso para consumidores y comercios
La plataforma también podría abrir la puerta a nuevas formas de iniciar pagos. El teléfono celular es actualmente uno de los principales instrumentos para realizar una operación digital, pero Castillo señaló que no necesariamente será siempre el mecanismo más conveniente.
Para un comercio, por ejemplo, podría ser más útil utilizar una identificación empresarial u otro mecanismo que permita iniciar un pago sin necesidad de intercambiar un número telefónico. De igual manera, una persona que se encuentre viajando y no tenga acceso a una línea móvil podría utilizar otros identificadores.
TAP también contempla casos de uso relacionados con los comercios y los pagos realizados en plataformas digitales. La intención es que los usuarios puedan seleccionar el pago mediante esta infraestructura al momento de realizar una compra en una página web.
De esta manera, el Banco Central plantea una infraestructura que permita ampliar las alternativas de pago sin desplazar las tarjetas, billeteras u otras soluciones existentes.
El desafío ahora es llegar a la población no bancarizada
Pese a los avances registrados, Castillo remarcó que uno de los principales retos consiste en lograr que los beneficios de la digitalización lleguen a una mayor proporción de la población.
La comparación regional muestra que Perú ha avanzado considerablemente cuando se considera a la población adulta que ya se encuentra bancarizada. Sin embargo, todavía existe un grupo importante de personas que no tiene acceso pleno al sistema financiero.
A nivel regional también se observa una relación entre la penetración de las cuentas y el uso de medios de pago digitales. Por ello, el desafío no consiste únicamente en incrementar el número de operaciones de quienes ya utilizan servicios financieros, sino en incorporar a quienes todavía permanecen fuera del sistema.
En este punto, la digitalización de pagos puede convertirse en una puerta de entrada hacia otros servicios financieros. Para Castillo, abrir una cuenta no es suficiente: es necesario que esta sea utilizada de manera frecuente.
El uso transaccional puede ser el primer paso para generar una relación más amplia con el sistema financiero y permitir posteriormente el acceso a otros productos y servicios.
El piloto de dinero digital apunta a las zonas rurales
El BCRP también viene desarrollando iniciativas para evaluar nuevos modelos de acceso a los pagos digitales. Una de ellas es el piloto de dinero digital, cuyo objetivo ha sido analizar cómo estos servicios pueden llegar a zonas rurales y no bancarizadas.
La iniciativa busca aprovechar redes diferentes a las utilizadas tradicionalmente por las instituciones financieras. Una de las posibilidades evaluadas es utilizar la infraestructura de empresas de telecomunicaciones para llegar a zonas donde la presencia de la banca es limitada.
Castillo señaló que los resultados iniciales del piloto han sido positivos y han permitido al Banco Central evaluar la posibilidad de utilizar nuevos modelos de negocio y nuevas redes para ampliar el acceso a servicios de pago.
El piloto, precisó, es independiente de un proyecto de moneda digital de banco central (CBDC). Se trata de un ecosistema cerrado diseñado específicamente para probar mecanismos de distribución y adopción de dinero digital.
El efectivo todavía representa un reto
A pesar del fuerte crecimiento de las operaciones electrónicas, el efectivo mantiene un peso considerable en la economía peruana. La reducción desde aproximadamente 95% hasta 64% de los pagos cotidianos realizados en efectivo muestra un cambio importante, pero también revela que todavía una proporción mayoritaria de las transacciones cotidianas, bajo el indicador presentado, se realiza mediante dinero físico.
La situación es más marcada en zonas con menor bancarización y menor acceso a infraestructura financiera. Por ello, el siguiente salto de la digitalización no dependerá únicamente de desarrollar nuevas tecnologías, sino de conseguir que estas sean útiles, accesibles y confiables para usuarios que actualmente tienen una relación limitada con el sistema financiero.
La experiencia de uso y la calidad del servicio tendrán un papel central en esta transición. Si un pago digital es rápido, seguro, disponible y sencillo, los incentivos para utilizarlo aumentan.
Nuevas reglas para un ecosistema con más participantes
El crecimiento de las fintech, emisoras de dinero electrónico, procesadores, proveedores de servicios y otras empresas está llevando al BCRP a ampliar su marco regulatorio.
Castillo explicó que el nuevo Reglamento General de Pagos, vigente desde abril de 2026, ha abierto la posibilidad de establecer una regulación más amplia para el ecosistema.
La intención es establecer estándares comunes de acceso a las infraestructuras y de prestación de servicios, independientemente del tipo de institución que los ofrezca.
Entre los servicios que vienen siendo considerados dentro de esta nueva regulación se encuentran los pagos inmediatos, la aceptación de pagos, la iniciación de pagos y el uso de códigos QR.
La lógica del Banco Central es avanzar hacia una regulación transversal que garantice estándares comunes de seguridad, eficiencia, interoperabilidad y calidad de servicio.
El objetivo: superar el 90% de adopción digital
Castillo planteó una meta ambiciosa para los próximos años: que más del 90% de la población pueda acceder y utilizar medios de pago digitales y que, paralelamente, se produzca un avance significativo en los niveles de inclusión financiera.
Para alcanzar ese objetivo, el BCRP considera necesario mantener el trabajo conjunto con la industria y continuar ampliando el ecosistema a nuevos participantes y modelos de negocio.
El Banco Central no busca determinar qué soluciones deben imponerse en el mercado, sino generar las condiciones para que las empresas puedan innovar, competir y ofrecer mejores servicios a los consumidores.
La evolución registrada desde 2018 muestra que la transformación ya está en marcha. Pasar de 30 pagos digitales por adulto a 767 en junio de 2026, junto con más de 1.600 millones de operaciones digitales mensuales y 312 millones de transacciones interoperables, refleja un cambio estructural en la forma en que funciona el sistema de pagos peruano.
Sin embargo, la siguiente etapa será más exigente. Ya no se trata solamente de digitalizar a quienes tienen acceso al sistema financiero, sino de ampliar la cobertura hacia la población no bancarizada, mejorar la experiencia de los usuarios, elevar la seguridad y disponibilidad de las plataformas y generar un entorno donde nuevos actores puedan competir.
En ese escenario, la interoperabilidad, la iniciación de pagos, la nueva infraestructura TAP y la regulación transversal que prepara el BCRP aparecen como piezas centrales de una estrategia que busca que la digitalización no sea únicamente un fenómeno de crecimiento de transacciones, sino una herramienta para ampliar la competencia, la inclusión financiera y el acceso de consumidores y negocios a servicios de pago más eficientes.
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