Empresas elevan su confianza y anticipan un mayor dinamismo de la economía peruana
16 de los 18 indicadores de expectativas, que mide el BCRP, se ubicaron en el tramo optimista en julio, con mejoras en ventas, contratación e inversión.

16 agosto, 2026 / 8:36 am
La confianza empresarial continuó fortaleciéndose en julio de 2026, con una mejora generalizada de los principales indicadores de expectativas y una visión particularmente favorable sobre el desempeño de la economía peruana a 12 meses. De acuerdo con la Encuesta de Expectativas Macroeconómicas del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), 16 de los 18 indicadores evaluados se ubicaron en el tramo optimista, mientras que la mayoría mostró avances frente a junio y se mantuvo por encima de sus respectivos promedios históricos.
El resultado configura un escenario de mayor confianza del sector privado sobre la evolución de la actividad económica, acompañado por mejores perspectivas para las ventas, la contratación de personal y la inversión empresarial. Al mismo tiempo, las expectativas de precios de insumos y de venta mostraron una moderación respecto al mes anterior, aunque todavía se mantienen por encima del umbral de 50 puntos que separa las percepciones pesimistas de las optimistas.
Confianza en la economía alcanza su nivel más alto
Uno de los principales resultados de la encuesta corresponde a las expectativas sobre el desempeño de la economía. El indicador a tres meses aumentó de 55,5 puntos en junio a 62,3 puntos en julio, consolidándose en el tramo optimista.
La mejora fue todavía más significativa en el horizonte de 12 meses. El indicador pasó de 68,6 puntos en junio a 72,1 puntos en julio, convirtiéndose en el nivel más elevado entre los indicadores de expectativas considerados por el BCRP.
Este resultado refleja una mayor confianza de las empresas en que las condiciones de la economía peruana serán favorables durante el próximo año. Además, la evolución de este indicador resulta relevante debido a su relación histórica con el crecimiento del PBI. Según las notas del panel de expectativas, la correlación histórica entre las expectativas de la economía y el PBI alcanza 0,63 para el horizonte de tres meses y 0,42 para el de 12 meses.
Aunque estos indicadores no constituyen una proyección directa del crecimiento económico, su comportamiento permite identificar un cambio positivo en la percepción del sector privado respecto al ciclo económico.
Mejora la percepción sobre el sector y las propias empresas
Las expectativas sobre el desempeño del sector también permanecieron en terreno favorable. A tres meses, el indicador aumentó de 56,0 puntos en junio a 58,6 puntos en julio, una mejora de 2,6 puntos.
Para los próximos 12 meses, en cambio, se registró una ligera corrección, al pasar de 68,4 a 67,8 puntos. Sin embargo, el indicador continúa ampliamente por encima del umbral de neutralidad, por lo que el ajuste no modifica el panorama general de optimismo.
Una evolución similar se observa en las expectativas sobre la situación de las propias empresas. El indicador a tres meses aumentó de 58,6 a 60,8 puntos entre junio y julio. A 12 meses, se ubicó en 69,9 puntos, frente a los 70,3 puntos registrados en junio.
La lectura conjunta de estos resultados muestra que las empresas mantienen una percepción favorable tanto sobre la economía en general como sobre sus propios negocios, particularmente en los horizontes de mediano plazo.
Ventas y órdenes de compra muestran mayor dinamismo
Los indicadores de situación actual también presentaron resultados positivos durante julio. El índice correspondiente a la situación del negocio pasó de 56,6 puntos en junio a 57,6 puntos, manteniéndose en el tramo optimista.
El avance más significativo se observó en el nivel de ventas. El indicador pasó de 55,3 puntos en junio a 59,2 puntos en julio, superando además su promedio histórico de 54,3 puntos.
El comportamiento de las órdenes de compra también fue favorable. El índice respecto al mes anterior aumentó de 54,3 a 56,5 puntos, ubicándose por encima de su promedio histórico de 51,5 puntos.
En cuanto al nivel de producción, si bien se registró una ligera reducción frente al resultado de junio, el indicador se mantuvo claramente en terreno positivo. Después de alcanzar 59,8 puntos en junio, descendió a 58,7 puntos en julio, todavía muy por encima de su promedio histórico de 52,9 puntos.
En términos generales, estos resultados sugieren que la mejora de las expectativas empresariales está acompañada por una percepción favorable de las condiciones actuales de los negocios.
Demanda todavía constituye el principal punto de cautela
A pesar del panorama positivo, la encuesta también identifica un elemento que merece atención. El indicador correspondiente al nivel de demanda con respecto a lo esperado se ubicó en 48,4 puntos, permaneciendo por debajo del umbral de 50 puntos.
Esto significa que, para este indicador específico, las empresas todavía perciben que la demanda efectiva no alcanza completamente las expectativas que habían previsto.
La diferencia entre este resultado y el comportamiento favorable de las ventas y de las órdenes de compra evidencia que la recuperación de la confianza no está exenta de riesgos. El desafío para las empresas será que el optimismo reflejado en sus proyecciones se traduzca efectivamente en una mayor demanda durante los próximos meses.
Otro dato favorable es la evolución de los inventarios no deseados. Los días de inventarios no deseados disminuyeron de 11,7 en junio a 8,7 en julio, situándose incluso por debajo de su promedio histórico de 10,3 días.
La reducción puede interpretarse como una señal de una mejor administración de inventarios y de una mayor correspondencia entre la oferta disponible y el comportamiento de la demanda.
Empresas mantienen planes de contratación
Las expectativas relacionadas con el empleo también muestran una tendencia favorable. El indicador de contratación de personal a tres meses aumentó de 54,6 puntos en junio a 56,6 puntos en julio.
El avance también se produjo en el horizonte de 12 meses. El indicador pasó de 63,0 a 64,4 puntos, consolidándose ampliamente dentro del tramo optimista.
La evolución resulta relevante porque evidencia que el mayor optimismo empresarial no se limita a una percepción sobre ventas o actividad económica, sino que también empieza a reflejarse en decisiones relacionadas con la capacidad operativa y las necesidades de personal.
Inversión empresarial conserva una perspectiva positiva
La disposición de las empresas a invertir también se fortaleció en julio. El índice de inversión a tres meses aumentó de 57,5 puntos en junio a 59,2 puntos, mientras que el indicador a 12 meses pasó de 67,2 a 67,3 puntos.
Ambos resultados se encuentran por encima de sus promedios históricos. En el horizonte de tres meses, el promedio histórico es de 50,6 puntos, mientras que para 12 meses alcanza 58,9 puntos.
Esto sugiere que la mejora de las expectativas podría traducirse en una mayor disposición del sector privado a ejecutar proyectos de inversión, ampliar capacidades productivas o realizar gastos de capital durante los próximos meses.
El comportamiento es particularmente relevante en un contexto en el que la recuperación de la inversión privada constituye uno de los principales componentes para sostener un mayor ritmo de crecimiento económico.
Demanda de productos mantiene niveles elevados
Las expectativas sobre la demanda de los productos de las empresas también se mantuvieron sólidas. El indicador a tres meses pasó de 62,0 puntos en junio a 62,7 puntos en julio.
A 12 meses, aunque se produjo una ligera corrección, el indicador permaneció en niveles elevados: pasó de 71,3 a 71,1 puntos.
La lectura conjunta muestra que las empresas esperan que la demanda continúe creciendo, tanto en el corto como en el mediano plazo. El nivel de 71,1 puntos para los próximos 12 meses constituye, además, uno de los resultados más elevados del conjunto de indicadores de la encuesta.
Expectativas de precios muestran una moderación
Un elemento adicional que destaca en los resultados de julio es la moderación de las expectativas relacionadas con los precios.
El indicador correspondiente al precio de los insumos a tres meses disminuyó ligeramente de 58,9 puntos en junio a 58,6 puntos en julio. Más pronunciada fue la reducción de las expectativas sobre los precios de venta, cuyo indicador pasó de 58,5 a 57,0 puntos.
Si bien ambos permanecen por encima de los 50 puntos, lo que todavía supone expectativas de incremento de precios, la reducción frente a junio indica que las empresas anticipan una menor velocidad de crecimiento tanto de sus costos de insumos como de sus precios de venta.
Esta evolución, junto con la reducción de los inventarios no deseados, constituye una señal favorable para las condiciones operativas de las empresas y podría contribuir a un escenario de mayor estabilidad de costos en los próximos meses.
Un escenario favorable, aunque todavía con riesgos
Los resultados de la encuesta de julio muestran una mejora bastante extendida de la confianza empresarial. La mayoría de los indicadores avanzó respecto a junio y, según el BCRP, todos los indicadores de expectativas se ubicaron en el tramo optimista.
El mayor nivel de confianza se concentra especialmente en el horizonte de 12 meses, donde las expectativas sobre la economía alcanzaron 72,1 puntos y las relacionadas con la demanda de productos llegaron a 71,1 puntos. A ello se suman las perspectivas favorables para la inversión y la contratación de personal.
Sin embargo, el optimismo empresarial debe interpretarse considerando algunos elementos de cautela. El nivel de demanda respecto a lo esperado continúa en el tramo pesimista, mientras que algunos indicadores presentaron ligeras correcciones mensuales. Además, que las expectativas de precios continúen por encima de 50 puntos significa que las empresas todavía anticipan aumentos, aunque a un ritmo menor.
En ese sentido, la encuesta del BCRP presenta un balance claramente positivo: el sector empresarial observa mejores condiciones para la economía peruana y muestra una mayor disposición a incrementar ventas, contratar personal e invertir. La principal tarea será que este optimismo se traduzca en resultados efectivos de actividad, demanda e inversión durante la segunda mitad de 2026 y hacia 2027.
En conjunto, los resultados de julio refuerzan la percepción de que la economía peruana atraviesa una etapa de recuperación de la confianza empresarial. Si las expectativas favorables se concretan en decisiones de inversión, producción y contratación, podrían convertirse en un soporte importante para un mayor dinamismo de la actividad económica en los próximos meses.
Vea Tambien:



















