Moody’s alerta que crisis temporal en gas de Camisea impacta costos y podría presionar la inflación
La interrupción del suministro de gas natural ha elevado el precio de la energía en el mercado spot y restringido el acceso a combustibles como GNV y GLP.

6 marzo, 2026 / 3:45 pm
Un incidente ocurrido en el sistema de transporte de gas natural de Camisea ha encendido alertas sobre sus posibles efectos en distintos sectores de la economía peruana. Según un análisis de Moody’s publicado recientemente, la interrupción del flujo de gas natural y de líquidos de gas natural hacia la costa, provocada por una deflagración registrada el pasado 1 de marzo, constituye un evento de riesgo operativo relevante que podría generar presiones sobre los perfiles crediticios de empresas vinculadas a la energía, el transporte y la industria.
Ante esta situación, el Ministerio de Energía y Minas declaró en emergencia el suministro de gas natural en todo el país por un periodo de 14 días, entre el 1 y el 14 de marzo de 2026. Esta medida implica la restricción y priorización del uso del recurso, privilegiando el consumo residencial y comercial frente a otros sectores productivos.
Impacto inmediato en costos y flujo de caja empresarial
De acuerdo con la calificadora, el principal canal de transmisión del impacto crediticio está relacionado con el aumento abrupto de los costos operativos y las posibles disrupciones productivas. Estas condiciones podrían presionar los flujos de caja de diversas compañías y, en algunos casos, deteriorar indicadores clave como la cobertura del servicio de deuda.
El evento pone en evidencia la dependencia de varios sectores productivos respecto al suministro continuo de gas natural, lo que eleva la vulnerabilidad de sus operaciones ante interrupciones inesperadas.
Presiones en el sector eléctrico por el uso de combustibles alternativos
Uno de los sectores más impactados es el eléctrico. La suspensión del abastecimiento de gas natural a centrales termoeléctricas ha obligado a aquellas que cuentan con capacidad dual a sustituir el combustible por diésel, cuyo costo es considerablemente más alto.
Esta sustitución ha generado un fuerte incremento en el precio de la energía en el mercado spot. Mientras que durante febrero el precio promedio se ubicó en alrededor de 30 dólares por megavatio hora, en los primeros días de marzo ha superado los 250 dólares por megavatio hora.
Este escenario incrementa la volatilidad en los márgenes de las empresas generadoras, especialmente en aquellas que dependen en mayor medida del mercado spot o que cuentan con menor flexibilidad operativa para adaptarse a cambios en el suministro de combustible.
Aumento de costos en transporte y combustibles
El sector transporte también enfrenta impactos relevantes. Muchos vehículos livianos y pesados que utilizan gas natural vehicular han visto restringido su acceso al combustible, por lo que han tenido que recurrir a sistemas duales y operar con gasolina.
Esta situación ha impulsado la demanda de gasolina, elevando su precio. Desde una perspectiva crediticia, Moody’s advierte que este entorno genera mayores costos operativos para empresas de transporte, lo que podría reducir márgenes, incrementar necesidades de capital de trabajo y disminuir la capacidad para enfrentar shocks de liquidez.
A la vez, la suspensión del suministro de líquidos de gas natural a la planta de fraccionamiento de Pisco ha limitado la producción de gas licuado de petróleo, lo que también afecta el abastecimiento de GLP vehicular y contribuye al aumento de su precio.
Industria enfrenta paradas temporales de plantas
El sector industrial es otro de los más expuestos. Algunas empresas que utilizan gas natural como insumo principal y no cuentan con sistemas de combustibles alternativos han tenido que suspender temporalmente sus operaciones.
Estas interrupciones podrían traducirse en pérdida de ingresos, dependencia de inventarios y eventuales tensiones de liquidez si la situación se prolonga más allá del corto plazo, lo que podría debilitar indicadores financieros clave.
Efectos en servicios y posible presión inflacionaria
La escasez de gas natural vehicular y el aumento en el precio de combustibles también tienen repercusiones en servicios esenciales. Por ejemplo, el transporte de carga enfrenta mayores costos de flete, lo que puede trasladarse a los precios de los alimentos.
Asimismo, algunos servicios urbanos han experimentado interrupciones o reducciones. En ciertos distritos de Lima, el servicio de recojo de residuos se ha visto afectado debido a que los camiones operan exclusivamente con gas natural vehicular.
Moody’s advierte que este escenario podría generar una presión adicional sobre la inflación en marzo de 2026, posiblemente ubicándola por encima de la registrada en febrero y en niveles similares o superiores a los observados en el mismo periodo del año anterior.
Origen del incidente en la red de transporte
El evento se originó el domingo 1 de marzo, cuando Transportadora de Gas del Perú, empresa concesionaria encargada del transporte del gas natural de Camisea hacia Lima y de los líquidos hacia Pisco, reportó una deflagración en el kilómetro 43 de la ruta de los ductos.
El incidente ocurrió en el distrito de Megantoni, en la región Cusco, una zona de difícil acceso en la selva peruana. Tras el suceso, se interrumpió la inyección de gas natural y de sus líquidos al sistema de transporte.
Como parte de las medidas de emergencia, el Gobierno priorizó el abastecimiento del mercado interno y suspendió temporalmente el suministro destinado a exportación. También se activó un mecanismo de racionamiento que limita el acceso de generadoras eléctricas, industrias y vehículos particulares al combustible, manteniendo el suministro para transporte público que no cuenta con sistemas duales, como el Metropolitano.
Trabajos de reparación y expectativa de normalización
Los trabajos de reparación ya se encuentran en marcha, aunque el acceso a la zona afectada presentó dificultades durante los primeros días debido a las condiciones geográficas del área, a la cual solo se puede llegar por vía aérea.
Según estimaciones preliminares del concesionario, la solución del problema podría tomar entre 10 y 14 días. Mientras tanto, el suministro para los sectores priorizados se mantiene gracias al inventario de gas almacenado dentro del ducto, conocido como line pack, el cual permitiría sostener el abastecimiento durante ese mismo periodo.
Para Moody’s, si bien se espera que el impacto de este evento sea transitorio, la situación evidencia la alta sensibilidad de diversos sectores económicos ante interrupciones en el suministro energético y refuerza la importancia de contar con mayor diversificación de insumos, flexibilidad operativa y holgura financiera para enfrentar este tipo de shocks.
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