Las facturas negociables mueven unos US$ 3,500 mlls. en el Perú

12:03 28 Mayo, 2014

La Asociación de Bancos, ASBANC y el Ministerio de la Producción, PRODUCE, decidieron unir esfuerzos para impulsar la disfusión del financiamiento a las micro, pequeñas y medianas empresas a través de la factura negociable. Este instrumento es un nuevo título valor cuya impresión es obligatoria a partir de este año para estas empresas y les permitirá convertir sus facturas en dinero líquido inmediato, sostuvo Alberto Morisaki, subgerente de estudios económicos de ASBANC.

Morisaki agregó que difundir esta herramienta puede tener un alto impacto positivo, toda vez que en el Perú cerca del 99% de empresas son micro, pequeñas o medianas y generalmente tienen dificultades de acceder a financiamientos. “El trabajo conjunto entre el sector público y privado puede permitir impulsar eficazmente este mecanismo que tiene muchos beneficios, pero que aún no es muy conocido por las empresas”, indicó.

Sostuvo que en la práctica, una empresas que normalmente demoraba 90 a 120 días en cobrar sus facturas y recibir flujos, ahora pueda cobrarlas a través del sistema financiero en tiempos más inmediatos, (8 días hábiles desde la aceptación y conformidad de la factura negociable).

Para ello, destacó que, en la nueva regulación, el Estado haya establecido que en todo trámite de venta de bienes o prestación de servicios de las Mimypes, estas empresas están obligadas a emitir una copia adicional como factura negociable.

Morisaki dijo que el potencial de beneficios es muy grande. Por ejemplo en Chile se mueve más de US$ 20 mil millones en mecanismos similares, 7.5% de su PBI, mientras que Perú mueve US$ 3,500 millones, es decir, sólo 1.75% del PBI.

Herramienta fundamental

Por su parte, la viceministra de Mype e Industria, Sandra Doig, afirmó que “creemos que son las pequeñas empresas las que hoy tienen una herramienta fundamental que deben promover. Para eso, primero tienen que saber cómo se usa, después ver qué mecanismos tienen para asegurar el financiamiento, y tercero pedir a la empresa más grande, a la que le venden, a su gran comprador, que faciliten el uso de este instrumento”.

Dijo que la factura negocible es un instrumento importante que se puede usar. “Su promoción es un esfuerzo que se enmarca en varias acciones adicionales que está haciendo el Ministerio de la Producción por acompañar a las mypes en su crecimiento y desarrollo productivo. En ese sentido, también hemos lanzado un plan de diversificación para mejorar su productividad, mejorar sus sistemas de financiamiento, como el factoring o factura negociable, para brindar los servicios de desarrollo empresarial, fomentar la innovación, certificación de calidad, etc”, subrayó la viceministra.

Todos ganan

Por su parte, Francisco Paz, presidente del Comité de Empresas de ASBANC, explicó que las Mimypes, ganan con este mecanismo pues podrán tener liquidez inmediata y evitar un descalce entre sus cobros y sus pagos. “Además podrán acceder a nuevos financiamientos por el récord crediticio de sus facturas”, puntualizó.

De otro lado, gracias a este mecanismo, también las medianas o empresas grandes que trabajan con Mypes, podrían extender sus plazos de pagos de facturas, sin afectar a las Mypes, “lo que tendrá que ser acordado entre las partes” señaló Paz.
Sostuvo que los bancos también se benefician pues podrán dar nuevos créditos con mayor seguridad, con garantía de títulos valores aceptados y, además, contar con nuevos sujetos de crédito formales.

Huella crediticia

Paz consideró que las facturas negociables permitirán también articular una relación más positiva y de confianza entre la micro y pequeña empresa con la mediana y gran empresa y los bancos. “Seremos todos aliados y de esta manera se reducirán los créditos informales, habrá mayor bancarización y nuevos financiamientos”, puntualizó.

Finalmente, el especialista de ASBANC señaló que actualmente muchos emprendedores no tienen un historial crediticio, por lo que no pueden acceder a financiamiento del sistema financiero formal y recurren a crédito informal o conocidos como usureros, con costos altísimos que alcanzan tasas de hasta 10,000% anual.

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