La auditoría tributaria preventiva se ha convertido en una herramienta importante para los negocios

10:37 19 Marzo, 2015

Marysol León, fundadora y gerente general de Quantum Consultores, empresa especializada en temas de tributación y asesoría financiera, realizó una ponencia sobre la auditoría tributaria y su aplicación, en el marco del XII Foro de la Mujer, organizado por la CCL.

Marysol empezó su exposición con la pregunta: ¿Vale la pena invertir recursos en hacer una auditoría tributaria? Dijo que uno de los principales problemas de las mypes es tener un sistema tributario complicado, por el cual, todas las empresas, no solo las grandes compañías, deberían hacer auditorías internas tributarias, al menos una vez al año, más aún, si el Perú es la segunda economía más informal de América Latina con un 62% de informalidad.

“Por la experiencia que tenemos, de tantos años de asesoría a un promedio de 150 empresas, hemos visto que, tanto un gobierno de turno, como la administración tributaria, al fijarse metas de recaudación se centran en presionar cada vez más, a los contribuyentes formales, razón por la cual tenemos una de las tasas de impuestos más altas en América Latina y un sistema tributario engorroso, complicado, sumado a la facultad de discrecionalidad de los auditores de la SUNAT que interpretan las normas, que no son claras, a su manera, siempre a favor del ente recaudador, todo con el fin de llegar a su meta”.

La especialista agregó que la economía informal es la competencia desleal para todos los empresarios, sin embargo, es una labor de todos los peruanos, en especial de quienes tienen empresa, exigir comprobantes de pago, o no atenderse ni comprar donde no los den. “Por ejemplo, si me atiendo en un médico que no me acepta tarjeta de crédito, no da recibos por honorarios o facturas y solo quiere que se le pague en efectivo, etc., es mejor no atenderme con él y buscar a otro médico que sí pague sus impuestos como nosotros. Muchos profesionales son así y por culpa de ellos, las mypes formales sufrimos esto y soportamos más del 40% de presión tributaria”.

Señaló que como empresarios, todos tienen que estar preparados para esa presión haciendo auditorías preventivas, aunque muchas mypes crean que no es necesario y que tienen otras prioridades como suele pasar. “La auditoría tributaria preventiva se ha convertido en una herramienta importante para los negocios porque los ayuda a reducir contingencias, a estar preparados, realizar diagnósticos y recibir recomendaciones del consultor, todo lo que ayudará a ahorrar costos a una empresa y estar preparado para cualquier visita, inspección, o fiscalización del ente recaudador”.

Asimismo, dijo que se debe cambiar la visión del contador que no está para resolverlo todo. “Su papel es el de elaborar los estados financieros de la empresa que reflejen la radiografía de cómo va, y dar un diagnóstico. Sin embargo, en la práctica no es así, y el contador tiene que hacer funciones que no le corresponden y además, las distintas áreas de la empresa no cumplen con cerrar sus informes a tiempo por lo tanto, la contabilidad no estará al día, y no habrán estados financieros mensuales que me ayuden a tomarle el pulso a mi empresa para ver si está sana o enferma”.

Facturas y libros electrónicos

Para la especialista en tributación, la tendencia internacional de facturas y libros electrónicos es buena porque ayudará a las empresas a ahorrar costos de todo tipo, como impresión de sus facturas, legalización de libros, transporte para entrega de comprobantes, courier, etc.

Sin embargo, dijo que queda claro que el objetivo de fondo es que la administración tributaria pueda tener en sus manos toda la información de una empresa para hacer fiscalizaciones virtuales. “Esto no es malo, no hay que tenerle miedo a la SUNAT ni temblar cuando nos llega una notificación. Si hacemos bien las cosas no hay nada que temer, más bien saludar estas prácticas que permitirán al ente recaudador aumentar su base de contribuyentes y fiscalizar a aquellos que evaden impuestos, quitando la presión de quienes somos formales”.

Explicó que el procedimiento de la SUNAT con una empresa a fiscalizar, es primero, enviarle una carta inductiva con respuesta, que se debe contestar. Si eso no pasa se envía una esquela de citación, luego una verificación, seguidamente una auditoría o fiscalización y finalmente el delito.

“Cada paso se da siempre que la empresa no responda a lo solicitado. “No todas son cartas que hay que llevar a cabo tal como lo señala el mensaje del ente recaudador ya que hay que reconocer que la SUNAT, por cumplir sus metas, nos lanza el anzuelo para ver quienes caen y muchas veces se cae por desconocimiento. El empresario tiembla y sin mayor análisis termina dando la orden que se haga lo que dice la carta. Lo correcto es responder indicando que no corresponde al caso de mi empresa si tengo conocimientos claros al respecto”.

Impuesto a la Renta

Marysol León explicó que si bien el IR es de 30% anual, en la norma, esto no necesariamente es así. El empresario, a veces, termina pagando más debido a varios factores como:

1. Predictibilidad (permanencia de las normas). Los cambios normativos frecuentes que se tienen acrecientan el riesgo de mala práctica interna.

2. Equidad y razonabilidad (calidad de las normas). Se tienen normas claras? Muchas veces sobre una misma norma los contadores y auditores internos tienen distintas opiniones. Asimismo, estas tampoco son equitativas o justas ya que depende del gobierno de turno que a veces no es justo con la restricción de algunos gastos, deducciones, con prevalecer forma sobre sustancia y ante eso, las empresas tienen que someterse a la calidad del auditor que les toque.

3. Ponderación (criterio de la administración tributaria). ¿Los criterios son alturados y razonados?

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