Julio Velarde: Perú entra “con buen pie” a la volatilidad externa y podría crecer más de 3,2% en 2026
El presidente del BCRP destacó que la economía peruana enfrenta el actual escenario global con inflación baja, expectativas ancladas, tipo de cambio manejable y una política monetaria prudente, lo que le da margen para un mejor desempeño si se normaliza el contexto internacional.

20 marzo, 2026 / 11:22 am
En la presentación del Reporte de Inflación de marzo de 2026, el presidente del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), Julio Velarde, ofreció una exposición más cauta a la de los últimos años al reconocer que el contexto internacional atraviesa uno de sus momentos de mayor incertidumbre reciente. Sin embargo, pese al deterioro del entorno externo, el titular del ente emisor sostuvo que el Perú mantiene una posición macroeconómica relativamente sólida, con capacidad de resistir mejor que otros países un escenario adverso, siempre que los choques globales no se prolonguen más allá de lo previsto.
Velarde dejó en claro desde el inicio que las proyecciones actuales deben leerse con prudencia. Afirmó que la incertidumbre hoy es probablemente una de las más altas que ha enfrentado el BCRP en sus presentaciones de política monetaria, aunque todavía lejos del nivel extremo que se observó durante la pandemia. En ese contexto, reconoció que varias de las estimaciones podrían modificarse en el corto plazo si el escenario internacional cambia con mayor intensidad o si los factores de tensión se extienden más de lo anticipado.
Aun así, el escenario base del BCRP sigue siendo relativamente benigno: que una parte importante de las tensiones globales logre encauzarse antes de que termine el primer semestre de 2026. Bajo esa premisa, el banco central mantiene una proyección de crecimiento para la economía peruana que, si bien es menor a la observada en 2025, continúa siendo positiva e incluso ligeramente superior a la prevista en el Reporte de Inflación de diciembre.
El principal riesgo externo es la prolongación del shock internacional y el alza del petróleo
Uno de los ejes centrales de la exposición fue el deterioro del escenario internacional, marcado por una fuerte volatilidad en los mercados financieros, cambios abruptos en los precios de los commodities y una mayor incertidumbre sobre la trayectoria de la inflación y las tasas de interés globales.
Velarde explicó que, tras el reciente shock geopolítico asociado al conflicto con Irán, los mercados han reaccionado con una combinación de alza del petróleo, caída de bolsas, corrección en metales y mayores flujos hacia activos refugio. En particular, advirtió que el precio del crudo ha mostrado un salto relevante y que, aunque en términos reales todavía no alcanza niveles extremos como los de crisis históricas previas, el impacto puede ser significativo si se mantiene elevado durante varios meses.
El presidente del BCRP recordó que los episodios de alza del petróleo en el pasado han tenido efectos duraderos sobre la economía global, aunque hoy el peso del crudo en la producción mundial es menor que en las décadas de 1970 y 1980. Sin embargo, alertó que un petróleo alto no solo encarece el transporte o los combustibles, sino que también repercute sobre plásticos, fertilizantes, granos y alimentos, lo que puede trasladarse con rapidez a los precios internos, especialmente en economías emergentes como la peruana.
El mundo sigue creciendo, pero con señales mixtas y bancos centrales en modo de espera
Pese al ruido global, Velarde indicó que el escenario internacional todavía no apunta a una recesión global inmediata. De hecho, señaló que varios bancos centrales y analistas internacionales mantienen una lectura moderadamente favorable sobre el crecimiento mundial, aunque con mucha cautela.
En el caso de Estados Unidos, mencionó que la Reserva Federal incluso elevó ligeramente sus proyecciones de crecimiento para 2026 y 2027 frente a las estimaciones de diciembre. Parte de esa resiliencia se explica, según dijo, por el fuerte impulso de la inversión en inteligencia artificial, que está llevando a grandes empresas tecnológicas a desplegar niveles de gasto de capital extraordinariamente altos, incluso superiores a la inversión total de economías pequeñas o medianas.
No obstante, la otra cara del escenario es una inflación internacional que podría resultar más persistente de lo esperado, impulsada por el encarecimiento de combustibles y otros insumos. Por ello, el mensaje predominante entre bancos centrales —incluida la Reserva Federal— es de cautela. Velarde remarcó que el consenso hoy no es reaccionar apresuradamente, sino esperar más información antes de mover las tasas de interés, especialmente cuando parte de las presiones inflacionarias provienen de choques de oferta y no necesariamente de un exceso de demanda.
El Perú mantiene proyecciones de crecimiento resilientes y mejora frente al reporte previo
A pesar del aumento de la incertidumbre externa, el BCRP elevó ligeramente su proyección de crecimiento para la economía peruana en 2026 respecto al reporte anterior. Velarde explicó que la previsión actual se ubica en 3,2%, por encima del 3,0% estimado en diciembre, lo que refleja que la economía venía mostrando un impulso interno más fuerte de lo esperado antes del deterioro reciente del entorno global.
Según detalló, si bien el crecimiento proyectado para este año sería algo menor al de 2025, sigue siendo una tasa favorable en comparación regional y se apoya en una demanda interna robusta, una inversión privada que mantiene dinamismo y un contexto macroeconómico que todavía luce ordenado en sus variables fundamentales.
Velarde enfatizó que el Perú está entrando a este episodio de volatilidad “con buen pie”: con inflación baja, expectativas todavía relativamente ancladas, un tipo de cambio manejable, una política monetaria prudente y un frente fiscal que, aunque con alertas, sigue siendo más sólido que el de muchos países de la región.
Incluso dejó abierta la posibilidad de que el crecimiento pueda ser mayor al 3,2% si el escenario internacional se normaliza rápidamente y se mantiene la inercia positiva que venía mostrando la economía en los primeros meses del año.
La economía peruana llega fuerte por el impulso de la demanda interna, inversión y empleo formal
Uno de los puntos más optimistas de la presentación fue la descripción del comportamiento reciente de la actividad interna. Velarde subrayó que la economía peruana venía mostrando una tracción importante en varios indicadores clave, particularmente en sectores ligados a la demanda interna.
Mencionó que la masa salarial formal crecía con fuerza, que la importación de bienes de capital mostraba tasas de dos dígitos y que el consumo interno de cemento también acumulaba varios meses con incrementos de esa magnitud, algo que no se observaba desde hace más de una década. A ello se suman indicadores tributarios y transaccionales como el IGV interno, las facturas electrónicas reportadas a Sunat y los pagos digitales, todos mostrando señales de actividad sólida en el arranque del año.
El empleo formal también fue destacado como uno de los factores de soporte. Según indicó, en enero el empleo formal total creció cerca de 4%, mientras que el empleo privado lo hizo a un ritmo superior a 5%, luego de haber registrado un crecimiento importante en 2025. Además, precisó que el avance no estuvo concentrado en un solo sector, sino que se extendió a comercio, servicios y agropecuario, lo que refuerza la idea de una recuperación más amplia.
En esa línea, el mensaje del BCRP fue que la economía no solo llega con cifras macro ordenadas, sino también con una base real de actividad más dinámica, lo que le otorga mayor capacidad de absorción frente a choques externos.
Exportaciones, cuenta corriente y balanza comercial siguen siendo fortalezas estructurales
Velarde también resaltó el buen desempeño del sector externo peruano, al que calificó como uno de los pilares más robustos de la economía actual. Señaló que el país mantiene una balanza comercial ampliamente superavitaria y que, incluso con la volatilidad reciente, las proyecciones siguen apuntando a saldos externos muy favorables para 2026 y 2027.
Según explicó, el BCRP proyecta un superávit comercial de alrededor de US$ 44 mil millones este año y de US$ 45 mil millones el próximo, cifras extraordinariamente altas en perspectiva histórica y que, según remarcó, son mayores incluso que el total de exportaciones que registraba el país hace apenas algunos años.
Velarde defendió además el desempeño exportador peruano frente a la región, señalando que el país ha ganado terreno en comparación con economías vecinas y que no solo las exportaciones tradicionales han contribuido a este resultado, sino también las no tradicionales, que mantienen una trayectoria destacada en el mediano plazo.
La cuenta corriente, por su parte, cerró 2025 con un superávit de 3,1% del PBI y el BCRP espera que se mantenga en torno a 3,2% en 2026. Este resultado es particularmente importante porque refuerza la posición externa del país y reduce vulnerabilidades frente a salidas de capital o episodios de mayor aversión al riesgo internacional.
La política monetaria se mantiene en pausa ante choques de oferta y una demanda aún firme
En materia monetaria, Velarde explicó que el BCRP decidió mantener su tasa de referencia en 4,25%, en un contexto donde la inflación sigue relativamente controlada, pero enfrenta presiones temporales por el lado de la oferta.
La autoridad monetaria considera que el reciente aumento de precios responde principalmente a choques externos y puntuales, como el alza del gas, los combustibles y algunos alimentos, más que a un sobrecalentamiento generalizado de la economía. Sin embargo, reconoció que existe un factor adicional a monitorear: la demanda interna todavía se mantiene fuerte, lo que podría hacer que ciertos choques de oferta se transmitan más rápido a los precios.
Velarde subrayó que, dentro de Sudamérica y México, el Perú sigue teniendo una de las tasas de interés reales más bajas entre las economías relevantes, y que aun así ha logrado controlar la inflación mejor que muchos de sus pares. Esto refuerza la idea de que el banco central ha podido conducir una desinflación ordenada sin necesidad de mantener una postura excesivamente restrictiva.
La inflación subirá temporalmente en marzo, pero el BCRP espera que luego vuelva a moderarse
Otro punto clave de la presentación fue la actualización del panorama inflacionario. Velarde confirmó que la inflación anual a febrero se ubicó en 2,2%, un nivel aún cómodo y dentro del rango meta. Sin embargo, advirtió que marzo traerá una aceleración transitoria producto del encarecimiento del gas, combustibles y algunos alimentos.
El presidente del BCRP indicó que la inflación de marzo podría acercarse al límite superior del rango meta, e incluso quedar muy próxima a ese umbral, aunque insistió en que el banco central considera que buena parte de estos factores son temporales y deberían revertirse gradualmente en los meses siguientes.
Por ello, el BCRP elevó su proyección de inflación para 2026 a 2,4%, un ajuste al alza frente a la previsión previa, pero todavía dentro del rango objetivo. Velarde explicó que no se hizo una corrección más agresiva precisamente porque la expectativa base es que varios de estos choques se disipen y que algunos meses posteriores incluso registren lecturas mensuales más bajas o negativas, compensando el salto inicial.
También remarcó que, si bien el Perú podría enfrentar episodios de inflación de alimentos más intensos que economías desarrolladas por la estructura de consumo local, las expectativas inflacionarias se mantienen ancladas cerca de 2,1%, lo que da una señal importante de credibilidad de la política monetaria.
El frente fiscal mejora, pero Velarde advierte señales de deterioro institucional
En el plano fiscal, Velarde sostuvo que el déficit proyectado para 2026 se ubicaría en 1,8% del PBI, una mejora respecto a niveles previos y en línea con una trayectoria de consolidación gradual. Recordó además que a febrero el déficit acumulado se ubicaba en 2,1% del PBI, lo que todavía deja margen para cerrar el año con una cifra menor si la disciplina fiscal se mantiene.
Asimismo, señaló que la deuda pública seguiría por debajo de 30% del PBI, alrededor de 29,3%, lo que continúa siendo una posición relativamente sólida frente a estándares regionales e internacionales.
No obstante, el presidente del BCRP lanzó una advertencia importante: más allá de los números actuales, existe una creciente preocupación por la erosión de la credibilidad fiscal a futuro. Según indicó, hay diversas normas y decisiones que, aunque no deterioran inmediatamente los indicadores, sí debilitan la percepción de solidez institucional y pueden comprometer la sostenibilidad del marco fiscal si no se corrigen.
Reservas elevadas, tipo de cambio estable y capacidad de intervención refuerzan la resiliencia peruana
Velarde también destacó la fortaleza del frente cambiario y financiero. Señaló que el BCRP ha intervenido activamente tanto en 2025 como en los primeros meses de 2026 para evitar movimientos bruscos del tipo de cambio, primero conteniendo una apreciación excesiva del sol y, más recientemente, moderando presiones de depreciación derivadas de la salida de capitales desde mercados emergentes hacia activos refugio.
El objetivo, aclaró, no es fijar un nivel específico del dólar, sino evitar una volatilidad excesiva que pueda generar desorden financiero o amplificar los choques externos.
En ese esfuerzo, las reservas internacionales se mantienen cerca de US$ 100 mil millones, un nivel que Velarde presentó como claramente alto en comparación con la región y suficiente para respaldar la estabilidad cambiaria y la capacidad de respuesta ante episodios de tensión.
Esta fortaleza, sumada al superávit externo, a una inflación todavía controlada y a un sistema financiero estable, es parte de la razón por la cual el BCRP considera que el Perú está mejor posicionado que otros países para atravesar un periodo complejo.
El mensaje final de Julio Velarde fue equilibrado: no hay espacio para triunfalismos, pero tampoco para alarmismos excesivos. El Perú enfrenta un contexto internacional complicado, con alta volatilidad, presiones inflacionarias importadas y cambios rápidos en los mercados. Sin embargo, a diferencia de otros episodios, llega a esta coyuntura con una economía más ordenada, mejores fundamentos y una inercia de crecimiento que todavía se mantiene.
El gran condicionante, según dejó claro, es el tiempo. Si el shock internacional se modera en el corto plazo y se mantiene el escenario base benigno, el país podría sostener un crecimiento razonable, mantener la inflación bajo control y seguir consolidando sus cuentas externas y fiscales. Pero si la tensión global se prolonga, el impacto sobre precios, expectativas, tasas y actividad podría ser bastante más severo.
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