Guardería petitones busca formar niños independientes

12:59 13 Diciembre, 2014

Abrir una guardería es cosa de valientes. En los países latinos como Perú las madres tienen mucho miedo de enviar a sus hijos a estos centros preescolares, pero son estos lugares los que garantizan que los pequeños de la casa empiecen su largo camino de aprendizaje de la mano de profesionales.

Angie Imán tenía clara esta idea, ya que ha dedicado años al estudio de la Educación Infantil y Psicología en la Universidad de Barcelona. Lamentablemente, ella encontró en Lima una oferta incompleta en cuanto a guarderías, pues los requisitos para abrir estos establecimientos son, básicamente, tener tiempo y paciencia para cuidar niños.  “En nuestro distrito vimos la necesidad de un centro donde no solo se cuide niños sino que se les fortalezca hábitos, cultive valores, desarrolle habilidades y refuerce destrezas. En otras palabras, que los prepare para ser independientes en la vida escolar posterior”, comenta Angie.

Es así como, de la mano de su novio, José Carlos Chávez, nació la idea de abrir una guardería y cumplir el sueño del “negocio propio”. José Carlos estudió Ingeniería de Sistemas en la Universidad Nacional de Ingeniería y es el que pone el toque tecnológico a la propuesta de Guardería Petitones.

Él asegura que lo más difícil es el comienzo, pero que tras la constitución de la empresa, el trámite para los permisos y la decoración del local, lo que les ha quedado es una serie de retos divertidos. “No solo es divertido, sino sanador, lo absorbente que puede ser llevar adelante un negocio pasa a un segundo plano porque los niños te entregan amor sin esperar nada a cambio”, nos cuenta. Además de ver a los niños reír, confiesa que extraña mucho abrir el refrigerador de la guardería y siempre encontrar gelatina.

Angie se ha concentrado en ofrecer un servicio de calidad, garantizando el cumplimiento de las necesidades básicas como higiene personal y alimentación balanceada; además de una educación lúdica, con juegos y experiencias que enriquezcan el aspecto físico, emocional e intelectual del menor. El primer día tuvo un niño a cargo y hoy ya cuenta  con casi 30 ‘petitones’.

La guardería dispone de 3 aulas y un comedor para el cuidado y estimulación de bebés a partir de las 16 semanas y clases para niños de 1 a 2 años y de 2 a 3. “Tenemos un programa mensual con actividades orientadas a reforzar los distintos aspectos del aprendizaje. También organizamos actividades constantes de reforzamiento como juegos de psicomotricidad”, destaca Angie.

Poco a poco están viendo crecer su negocio. Al principio solo Angie se encargaba de los niños y hoy, a un año de abrir la guardería, ya son cinco especialistas.

Servicios para los padres

Muchos de los padres trabajan lejos de la guardería y dejan a sus hijos menores de tres años en ese lugar durante largas horas. Es común que estén siempre preocupados y extrañen ver a sus pequeños, por eso cuentan con un sistema de registro de incidencias, “les enviamos fotos de las actividades diarias de los niños por correo electrónico para que ellos también sean partícipes de su día a día. Además, cada aula cuenta con una cámara que permite a los padres ver las actividades de los niños; así como observarlos mientras duermen”, precisa José Carlos.

Por su parte, Angie comenta que han creado espacios para atender también las necesidades emocionales de los padres, que muchas veces tienen dudas sobre cómo deben cuidar a sus hijos y necesitan consultar con especialistas. “La guardería cuenta con dos psicólogas que atienden tanto a los niños, como a su padres. Ellos realizan muchas consultas, por ejemplo, cómo explicar que llega un nuevo hermanito, cómo entender las necesidades del niño o cómo afrontar una separación”.

Petitones cuenta con una página web con mayor información sobre sus servicios y una cuenta de Facebook para los padres emprendedores del Cono Norte que estén interesados en contactarlos.

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN LA REVISTA Gan@Más #17 (Junio 2014)

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