Expectativas empresariales caen en abril y economía a corto plazo entra en terreno pesimista
Encuesta del BCRP revela un fuerte deterioro de la confianza empresarial, mientras aumentan los inventarios y se debilitan las perspectivas de inversión, contratación y demanda.

8 mayo, 2026 / 9:00 am
La confianza empresarial mostró un deterioro en abril de 2026, según la más reciente Encuesta de Expectativas Macroeconómicas del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP). Aunque la mayoría de indicadores todavía permanece en terreno optimista, el brusco retroceso de las proyecciones de corto y largo plazo refleja un cambio de ánimo en el sector privado y anticipa un escenario de mayor cautela para los próximos meses.
El informe evidencia una marcada divergencia entre el desempeño actual de las empresas y las expectativas hacia adelante. Mientras algunos indicadores operativos, como producción y situación del negocio, continúan mostrando resiliencia, las proyecciones relacionadas con la economía, inversión, contratación y demanda registraron una caída generalizada que encendió señales de alerta en el mercado.
El principal foco de preocupación se encuentra en el indicador de “La Economía a 3 meses”, que pasó de 52 puntos en marzo a 44,6 puntos en abril, ingresando claramente al tramo pesimista. Se trata de la caída más pronunciada del trimestre y de uno de los retrocesos más importantes observados en los últimos meses, lo que refleja una pérdida acelerada de confianza sobre la evolución inmediata de la actividad económica.
El deterioro no se limitó únicamente a la percepción macroeconómica. Las expectativas empresariales a 12 meses también mostraron un ajuste significativo. Aunque todos los indicadores de largo plazo aún se mantienen por encima de los 50 puntos, la velocidad de la corrección revela un enfriamiento generalizado del optimismo que predominó durante gran parte del último año.
En el caso de “La Economía a 12 meses”, el índice se desplomó de 60 puntos en marzo a 51,2 en abril, acercándose peligrosamente al umbral pesimista. A ello se sumó la caída de las expectativas sobre el sector, que retrocedieron de 62,1 a 56,5 puntos; la situación de la empresa pasó de 65,1 a 60,9; mientras que las perspectivas de inversión empresarial disminuyeron de 65,1 a 60,5 puntos.
También se observó un debilitamiento en las proyecciones vinculadas al mercado laboral y la demanda. Las expectativas de contratación de personal descendieron de 60,7 a 57,8 puntos, mientras que las relacionadas con la demanda de productos se ajustaron de 68,8 a 65,5 puntos, evidenciando que las empresas empiezan a anticipar un menor dinamismo económico en los próximos trimestres.
Un cambio de tendencia tras más de un año de estabilidad
El retroceso registrado en abril rompe parcialmente con la estabilidad observada desde inicios de 2025. Durante prácticamente todo el último año, 16 de los 18 indicadores evaluados por el BCRP se mantuvieron consistentemente en el tramo optimista. Esa tendencia se repitió entre marzo de 2025 y marzo de 2026, con excepción de febrero de 2025, cuando solo 15 indicadores permanecieron por encima de los 50 puntos.
En abril de 2026, el número de indicadores en terreno optimista bajó a 15 de 18, reflejando un deterioro más amplio en la percepción empresarial y confirmando un quiebre en la confianza que venía sosteniendo las expectativas privadas.
El comportamiento del empresariado sugiere que el sector aún mantiene una dinámica operativa positiva heredada de meses anteriores, pero comienza a percibir mayores riesgos en el entorno económico y político, lo que podría influir directamente en sus decisiones de inversión y expansión durante la segunda mitad del año.
Situación actual aún muestra resiliencia
Pese al deterioro de las expectativas, la fotografía actual de las empresas todavía muestra señales de fortaleza en algunos segmentos. El indicador de producción registró uno de los mayores avances del reporte, al pasar de 51,2 puntos en marzo a 57,1 en abril, evidenciando un incremento en la actividad operativa de las compañías.
Asimismo, la situación actual del negocio mejoró ligeramente de 55,6 a 56,6 puntos, manteniéndose en terreno optimista y reflejando que las empresas todavía operan bajo niveles relativamente sólidos de actividad.
Sin embargo, otros indicadores operativos empezaron a mostrar señales de agotamiento. Las ventas prácticamente se estancaron al pasar de 56,5 a 56,4 puntos, mientras que las órdenes de compra retrocedieron de 56,5 a 54,6 puntos, sugiriendo una desaceleración en el flujo de nuevos pedidos y una pérdida de tracción de la demanda.
Inventarios en aumento y riesgo de ajuste productivo
Uno de los elementos más sensibles del reporte es el incremento sostenido de los inventarios no deseados. Los días de inventarios acumulados pasaron de 7,5 en febrero a 8,9 en marzo y alcanzaron 9,4 en abril, consolidando una tendencia ascendente que revela un desbalance entre producción y capacidad de absorción del mercado.
El aumento de existencias coincide con un contexto en el que la demanda respecto a lo esperado permanece en terreno pesimista, con un índice de 47,6 puntos. Para los analistas, esta combinación refleja que las empresas continúan produciendo a un ritmo que el mercado ya no está absorbiendo con la misma velocidad.
La situación configura una potencial “trampa de inventarios”, donde las compañías acumulan stock no previsto mientras las órdenes de compra pierden dinamismo. De mantenerse esta tendencia, el siguiente paso podría ser un ajuste en los niveles de producción para evitar mayores acumulaciones y costos operativos.
Señales de cautela para el cierre del año
El reporte del BCRP muestra que la economía peruana atraviesa una etapa de enfriamiento preventivo, caracterizada por una coexistencia entre indicadores operativos todavía sólidos y expectativas empresariales cada vez más debilitadas.
La caída del indicador económico a tres meses hacia terreno pesimista constituye una de las principales advertencias sobre la sostenibilidad del crecimiento en el corto plazo. A ello se suma la desaceleración de las expectativas de inversión y contratación, factores que podrían afectar la expansión económica si la demanda interna no logra recuperarse durante los próximos meses.
En este contexto, el sentimiento empresarial comienza a reflejar una mayor preocupación por el entorno macroeconómico y por la capacidad de la economía para sostener el dinamismo observado hasta ahora. Aunque el desempeño presente todavía muestra resiliencia, las empresas empiezan a prepararse para un escenario de menor crecimiento y mayor cautela hacia el cierre de 2026.
Vea Tambien:

















