El trabajador de la industria es cuatro veces más productivo que el del agro

10:31 21 Mayo, 2014

Durante la última década, se ha observado un significativo incremento en la productividad laboral en el país. El producto medio del trabajo, utilizado como medida de la productividad, se ha elevado desde S/. 9,238 por trabajador en 2001, a S/. 13,850 en 2012, un incremento del 50% (3.8% anual), como se observa en el Gráfico 1.

En términos agregados, la productividad corresponde al promedio ponderado de las productividades de los diversos sectores en la economía, utilizando como ponderador a las participaciones sectoriales del empleo, señala un reciente estudio del BCR sobre la productividad laboral en el país.

Al igual que en las economías de la región, en el Perú se observa una marcada heterogeneidad a nivel sectorial (ver Gráfico 2). Las cifras al año 2012 muestran que la productividad de la minería representa casi doce veces la poductividad de la agricultura, mientras que la manufactura supera en más de cuatro veces a esta última. Por otro lado, el empleo en el sector agropecuario concentra el 24.7% de la PEA ocupada, en tanto que la minería y la manufactura el 1.3% y 10.8%, respectivamente.

Tomando en cuenta ello, la evolución de la productividad laboral puede ser desagregada en dos componentes: el incremento de la productividad al interior de los diversos sectores, y el generado por los cambios en la participación sectorial del empleo, conocido también como componente “estructural”. El término “estructural” obedece a la asociación con los cambios en la estructura de producción de la economía, que conllevan a que la población se traslade de una actividad a otra, subraya el informe.

Para el caso del Perú en la última década, se estima que ambos componentes han tenido un impacto positivo en el crecimiento de la productividad laboral: el componente interno ha generado un incremento de la productividad laboral agregada en 34.7% (2.7% anual) durante el periodo, en tanto que el estructural generó un impulso de 15.2% (1.3% anual). En este sentido, los trabajadores en promedio han realizado una migración laboral “eficiente” (ver Gráfico 3).

Efectivamente, como se observa en el Gráfico 4, se ha producido una importante reducción del peso en el empleo de la agricultura y en menor medida del comercio, en 8,3 puntos porcentuales y en 0,3 puntos porcentuales respectivamente, en relación a la estructura de 2001. Ello se traduce en un incremento del peso de la fuerza laboral ocupada en actividades de mayor productividad.

Cabe mencionar que la mayor parte de los sectores (componente interno) han registrado un crecimiento importante de la productividad, donde destacan: la agricultura, con una tasa promedio anual de 4.6%, el comercio con 4.5% y la construcción, 3.4%, reduciendo así las brechas de productividad con la manufactura, que registró un crecimiento de 2.7% anual.

El documento sostiene que en el caso del Perú existe aun bastante espacio para que el componente estructural continúe coadyuvando al crecimiento de la productividad laboral, para ello es importante:

Incrementar la flexibilidad el mercado laboral. En la edición 2013/2014 del Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial, el Perú ocupa el puesto 129 entre 148 países en el indicador de Prácticas de Contratación y Despido de trabajadores, ubicándonos así en el quintil inferior. Una mayor flexibilidad del mercadolaboral permitirá mejorar la asimilación de trabajadores provenientes de sectores menos productivos, y adicionalmente, mejorará el matching laboral, lo que tenderá a elevar la productividad al interior de cada sector.

Mejorar la calidad del capital humano. Aprovechar las oportunidades de un empleo de mayor productividad requiere de un mínimo de capacitación por parte del trabajador. La baja calidad de la educación reduce las posibilidades de asimilar trabajadores en los sectores más productivos y frena el dinamismo de la actividad económica.

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