COMEX: Sueldo mínimo real asciende a s/. 937.5 al mes

07:04 14 Febrero, 2015

En el Perú, la Remuneración Mínima Vital (RMV) oficial es de S/. 750 mensuales, pero en realidad el sueldo mínimo asciende a S/. 937.5 al mes, dado que el empleador no solo debe dar los 12 pagos mensuales, sino tres adicionales por concepto de dos gratificaciones y una CTS, afirmó Eduardo Ferreyros, gerente general de la Sociedad de Comercio Exterior (Comex).

“Cuando escuchamos que la RMV es de S/. 750, podemos entender que el pago anual es entonces de S/. 9,000 (750 por 12 meses), pero esto no es real. En el Perú, el empleador, por ley, debe cubrir 15 RMV, es decir, S/. 11,250 anuales, lo que equivale a S/. 937.50 efectivos al mes: ese es el sueldo mínimo y no los S/. 750 que nos hacen creer”, explicó.

Ferreyros indicó que si se aprueba el incremento del sueldo mínimo en 8%, es decir, a S/. 810, en realidad implicaría elevarla a S/. 1,012.5 efectivos al mes. “En una coyuntura como la actual, donde la desaceleración económica es evidente y el Gobierno viene haciendo esfuerzos, a través de distintos paquetes de estímulo (esperamos más), para detenerla; donde la inversión privada está prácticamente paralizada y la confianza empresarial por los suelos, nos resulta absolutamente inoportuno poner el tema en agenda”, dijo el representante empresarial.

En ese sentido, puso en duda las afirmaciones del ministro de Trabajo, Fredy Otárola, quien consideró que el anunciado incremento ayudaría a reducir la informalidad laboral. “¿Reducir informalidad? Si algo tenemos claro, como bien lo manifestó el nuevo presidente de la Confiep, Martín Pérez Monteverde, es que independientemente de evaluar la productividad y la inflación para modificar la RMV, el efecto inmediato es justamente aumentar la informalidad. Trabajadores de pequeñas empresas dejarán de estar en planilla con una RMV más alta y pasarán a seguir trabajando, pero fuera de planilla: más informalidad”, advirtió.

Ferreyros mencionó que el alza de la RMV es un tema que debe trabajarse técnicamente y no con anuncios anticipados que por sí mismos tienen un impacto económico negativo y generan expectativas que probablemente no puedan cumplirse. “Ya hemos sido testigos de este actuar. Luego no nos sorprendamos de que se realicen marchas y protestas, debido al descontento popular, que finalmente obliguen al Gobierno a retroceder en sus decisiones”, concluyó.

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