CAF: El 37.5% de la fuerza laboral en Perú está inadecuadamente capacitada

16:19 19 Junio, 2015

A 37,5% asciende la proporción de la fuerza laboral inadecuadamente capacitada en el Perú, por lo que el reto de las instituciones de educación técnica es enfrentar la informalidad y crear capacidades para promover procesos de formalización, tanto a nivel del trabajador como de las empresas.

Así lo sostiene el Informe: “Educación técnica y formación profesional en América Latina: El reto de la productividad”, presentado por Diana Mejía, especialista sénior de Políticas Públicas y Competitividad de CAF –banco de desarrollo de América Latina, en el marco de su participación en la Conferencia CADE por la Educación, evento organizado por IPAE para promover la reflexión y generación de propuestas para que el sector educativo asegure el alineamiento de la formación brindada a las necesidades del mercado laboral, a fin de garantizar el crecimiento sostenido del país.

El estudio regional de CAF precisa que la proporción de fuerza laboral inadecuadamente capacitada en Costa Rica asciende a 48,7%, en Colombia a 47,7%, en República Dominicana a 45,8%, en Paraguay a 43,5%, en Ecuador a 43,2%, en Argentina a 42,5% y en El Salvador a 39,9%, mientras que Perú tiene un promedio de 37,5%, Bolivia de 37,1%, Brasil de 34,6% y México de 32%.

De acuerdo con cifras del Banco Mundial, citadas en el estudio de CAF, casi 37% de las compañías en América Latina cree que encontrar una fuerza laboral con la capacitación adecuada es uno de sus principales obstáculos.

La especialista de CAF sostiene que la cobertura educativa ha evolucionado positivamente en América Latina en los últimos 30 años. Sin embargo, aún existe un rezago en términos de calidad de la educación y generación de competencias y habilidades de la fuerza laboral frente a lo requerido por las empresas.

En el caso del Perú, remarcó que han habido trascendentes reformas educativas y existen instituciones muy sólidas como el Ministerio de Educación, el Ministerio de Trabajo, el Consejo Nacional de la Competitividad (CNC) y el Sistema Nacional de Evaluación, Acreditación y Certificación de la Calidad Educativa (SINEACE) que están haciendo un gran trabajo conjunto en la materia, por lo que la recomendación es seguir promoviendo la coordinación con el sector privado y generar alianzas público – privadas con los diferentes sectores económicos del país para impulsar dicho proceso.

“La Educación Técnica y Formación Profesional (ETFP) tradicionalmente se ha analizado desde la perspectiva de las políticas educativas y laborales. Sin embargo, actualmente, se está evaluando también desde la perspectiva de las políticas de productividad de las empresas y de la competitividad de las economías como un aspecto fundamental del crecimiento de los países. En América Latina, Chile, Brasil, y Perú, así como Colombia, Panamá, Costa Rica y México parecen llevar la delantera”, manifestó.

No obstante, Diana Mejía sostiene que los sistemas de capacitación laboral aún resultan insatisfactorios porque no se han adaptado a las necesidades de las empresas ya que, por una parte, estas enfrentan dificultades para contratar personal y mejorar su productividad, producto de la falta de una fuerza laboral con las capacidades y experiencia adecuadas, y por otra, las empresas capacitan poco o no capacitan.

“Es necesario promover la formación para el trabajo y la educación técnica como una política de Estado, con el objetivo de mejorar la competitividad y el desarrollo del país. Se ha encontrado una relación positiva entre la inversión en capital humano y el crecimiento económico. Nuevas capacidades y competencias del recurso humano, redundan en una mejora de la productividad y con ello, aumenta la competitividad de las empresas hasta impactar el nivel macroeconómico”, remarcó.

Asimismo, subrayó que para impulsar esta iniciativa hace falta destinar recursos para la dotación de las instituciones educativas y el mantenimiento de la infraestructura. De este modo, se favorece la formación de un capital humano que responda a demandas de competitividad de la región, por ejemplo en la creación de productos innovadores, con mayor valor agregado o que contribuyan en procesos más complejos en la transformación de esos productos.

Mejía mencionó que en el estudio se recomienda la integración del sistema educativo y el de capacitación, es decir, integrar los diseños curriculares que interrelacionen la formación inicial, la continua, la formación de adultos y la formación no-formal; así como coordinación de la formación del personal docente de ambos sistemas, entre otros.

“Es importante generar esquemas de coordinación dentro de las entidades del sector público que están relacionadas con la educación técnica y la formación profesional”, explicó la especialista, al tiempo de recomendar establecer alianzas público privadas que puedan generar incentivos para la participación activa del sector privado.

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