BCRP eleva proyección de la inversión privada para el 2026 de 5% a 9,5%
El Banco Central mejoró sustancialmente su estimado ante el mayor dinamismo de la inversión no residencial, el arranque de Tía María, el avance de obras APP y señales más sólidas en minería, infraestructura y bienes de capital.

21 marzo, 2026 / 9:03 am
El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) elevó de manera significativa su proyección de crecimiento de la inversión privada para 2026, al pasar de una estimación previa de 5,0% a una nueva previsión de 9,5%, en una de las revisiones al alza más relevantes dentro de su último Reporte de Inflación. La mejora refleja no solo el sólido desempeño que mostró la economía al cierre de 2025, sino también una combinación de factores que fortalecen las perspectivas de expansión para este año, especialmente en minería, infraestructura y otros sectores de gran escala.
La nueva proyección se sustenta en el mejor comportamiento de la inversión no residencial durante el cuarto trimestre del año pasado, en el avance de indicadores adelantados como las importaciones de bienes de capital y el consumo interno de cemento, así como en la activación de proyectos de alto impacto como Tía María, el inicio de obras bajo asociaciones público-privadas (APP) y un escenario de términos de intercambio más favorable para el país.
La inversión privada cerró 2025 con su mejor desempeño en más de una década
El fuerte ajuste al alza para 2026 tiene como punto de partida el sólido resultado que dejó 2025. Según el BCRP, la inversión privada creció 10,0% el año pasado, su mayor expansión desde 2012, si se excluye el rebote estadístico registrado en 2021 tras la pandemia.
Este desempeño estuvo apoyado por un entorno de confianza empresarial favorable, con expectativas económicas a 3 y 12 meses dentro del tramo optimista, términos de intercambio en niveles históricamente altos y una reducción de las tasas de interés activas, especialmente en el segmento corporativo.
El resultado fue particularmente sólido en la inversión no residencial, que avanzó 13,0% en 2025. Este componente fue impulsado por la aceleración de la inversión minera, con mayores desembolsos en infraestructura, equipamiento y exploración, así como por inversiones vinculadas a grandes proyectos de infraestructura, ampliaciones y renovación de capacidad instalada en diversos sectores productivos.
En tanto, la inversión residencial creció 3,3%, respaldada por la autoconstrucción y la recuperación del sector inmobiliario. Este avance estuvo en línea con el repunte del consumo interno de cemento, el aumento de las importaciones de materiales de construcción, la reducción de sus precios y el mayor dinamismo del crédito hipotecario.
El BCRP ve un 2026 mucho más fuerte de lo previsto inicialmente
La revisión de 5,0% a 9,5% para 2026 marca un cambio importante en la lectura del BCRP sobre la capacidad de la inversión privada para sostener el crecimiento económico este año. En la práctica, el banco central reconoce que la dinámica observada al cierre de 2025 fue más robusta de lo anticipado y que varios motores de inversión siguen ganando tracción.
Entre los principales fundamentos de esta mejora están el avance de los indicadores adelantados. Las importaciones de bienes de capital y el consumo interno de cemento, dos señales clave para medir el pulso de la inversión, han mostrado una trayectoria más sólida, lo que sugiere que la actividad constructiva y empresarial mantiene impulso en el arranque de 2026.
A ello se suma la puesta en marcha del proyecto minero Tía María, una obra largamente esperada que representa una señal potente para el mercado respecto a la reactivación de grandes inversiones extractivas. También se incorpora el inicio de trabajos en proyectos bajo el esquema APP, que amplían el efecto multiplicador sobre sectores vinculados a construcción, transporte, energía y servicios.
Otro factor que refuerza el escenario es la mejora en las perspectivas de los términos de intercambio, que siguen favoreciendo al Perú en un contexto donde los precios de exportación se mantienen relativamente atractivos frente a los de importación. Este entorno tiende a mejorar la rentabilidad esperada de varios proyectos y a sostener mejores condiciones para nuevas decisiones de inversión.
El impulso seguirá concentrado en la inversión no residencial
La revisión al alza del BCRP deja entrever que el principal soporte de la inversión privada en 2026 volverá a estar en la inversión no residencial, es decir, aquella vinculada a proyectos productivos, infraestructura, ampliaciones empresariales y activos de largo plazo.
Este segmento ya había sido el motor del crecimiento en 2025 y, de mantenerse las condiciones favorables, podría seguir liderando el avance este año. El banco central interpreta que el cierre del año pasado y el comportamiento de los indicadores más recientes muestran que las empresas continúan ejecutando proyectos relevantes, especialmente en minería, transporte, industria, telecomunicaciones y energía.
Minería vuelve a ser uno de los pilares del nuevo ciclo de inversión
Uno de los componentes más relevantes de esta nueva proyección es el renovado protagonismo del sector minero. Durante 2025, las inversiones mineras alcanzaron los US$ 6.225 millones, con desembolsos destacados de Antamina (US$ 696 millones), Southern Peru (US$ 593 millones) y Las Bambas (US$ 571 millones).
Para el periodo 2026-2027, el BCRP considera como ejes centrales la construcción de Tía María y Reposición Antamina, además del desarrollo de Reposición Ferrobamba. Estos proyectos refuerzan la expectativa de que la minería siga siendo una de las principales fuentes de inversión de gran escala en el país, no solo por el monto involucrado, sino también por su efecto en encadenamientos productivos, empleo y demanda de servicios asociados.
El inicio de Tía María tiene, además, una carga simbólica y económica relevante. Su activación no solo suma inversión directa, sino que envía una señal al mercado sobre la viabilidad de destrabar proyectos largamente postergados, algo que puede influir positivamente en la percepción de riesgo y en las decisiones de inversión futuras.
Línea 2 del Metro, Línea 4 y APP sostienen el dinamismo fuera de la minería
En los sectores no mineros, el BCRP resalta el avance de proyectos de infraestructura de gran envergadura, con especial atención en la Línea 2 del Metro de Lima y un ramal de la Línea 4, cuya inversión conjunta asciende a US$ 5.300 millones.
En el caso de la Línea 2, actualmente se desarrolla la etapa 2 del túnel con un avance de 65%. La tuneladora continúa la construcción entre las estaciones San Marcos y Benavides, y aún restan 2,5 kilómetros hasta la estación Insurgentes. Luego de ello, se ejecutarán obras complementarias como la superficie de rodadura, el sistema de alimentación eléctrica y las instalaciones no ferroviarias. Según el cronograma referido por el BCRP, esta etapa entraría en operación comercial en septiembre de 2028.
Respecto al ramal de la Línea 4, el túnel presenta un avance de 46% y se prevé culminarlo en enero de 2027, mientras que la operación comercial arrancaría en diciembre de 2029.
Estas obras no solo tienen un efecto directo en el crecimiento de la inversión privada, sino que también representan un soporte clave para el sector construcción y para la actividad económica urbana en Lima durante los próximos años.
Industria, telecomunicaciones y electricidad también aportan al mejor panorama
Además de minería e infraestructura de transporte, el BCRP identifica otros focos de inversión que ayudan a explicar el mayor optimismo para 2026.
En el sector industrial, destaca el caso de UNACEM, que viene ejecutando inversiones orientadas a sostenibilidad ambiental y modernización operativa. Entre ellas figuran la implementación de un sistema de limpieza de gases de combustión en sus hornos, la instalación de una nueva chancadora primaria, el techado del área de almacenamiento de clínker y el desarrollo de un sistema de fajas ecológicas en Atocongo. Estas obras forman parte de su estrategia para elevar eficiencia y reducir impactos ambientales.
En telecomunicaciones, Entel Perú continúa invirtiendo en la expansión de la cobertura de servicios móviles, un rubro que sigue siendo estratégico en un país donde la digitalización, la conectividad y la demanda de servicios de datos siguen creciendo.
En electricidad, el BCRP resalta el proyecto del Consorcio Eléctrico Yapay, que desarrolla la línea de transmisión Enlace 500 kV Huánuco – Tocache – Celendín – Trujillo, con una inversión de US$ 335 millones. Este tipo de obras son relevantes porque fortalecen la infraestructura energética y mejoran la capacidad del país para sostener nuevos polos de inversión productiva.
No todo avanza al mismo ritmo: el Anillo Vial Periférico se retrasa hasta 2027
Pese al tono más optimista, el reporte del BCRP también muestra que no todos los proyectos avanzan al ritmo esperado. Un caso emblemático es el Anillo Vial Periférico de Lima, cuya construcción estaba prevista para comenzar en 2026, pero cuyo inicio se ha postergado hasta 2027 debido a problemas en la adquisición de terrenos necesarios para la obra.
Este retraso es una señal de que, aunque las perspectivas de inversión han mejorado, persisten cuellos de botella estructurales que siguen afectando la ejecución de grandes proyectos de infraestructura en el país. Temas como liberación de predios, permisos, conflictos sociales, coordinación interinstitucional y seguridad jurídica continúan siendo variables críticas para sostener el ritmo de inversión en el mediano plazo.
El factor político sigue siendo determinante para sostener el escenario base
Un elemento central en la proyección del BCRP es que el proceso electoral de 2026 no genere sobresaltos que afecten la estabilidad macroeconómica ni el clima de inversión. El banco central deja explícito que parte de su escenario base asume un entorno político que no deteriore las expectativas empresariales ni incremente la percepción de riesgo.
Este punto es especialmente relevante porque la inversión privada suele ser uno de los componentes más sensibles a la incertidumbre política. Un escenario de polarización, mensajes contradictorios o señales de cambios abruptos en reglas de juego podría afectar decisiones de ejecución o postergar nuevos proyectos, aun cuando los fundamentos económicos sigan siendo relativamente favorables.
Por eso, aunque la revisión a 9,5% es una señal muy positiva, también es una proyección condicionada. En otras palabras, el BCRP reconoce que hoy hay bases para un mejor año de inversión, pero ese impulso necesita estabilidad institucional y continuidad en las condiciones macroeconómicas para materializarse plenamente.
Para 2027, el BCRP prevé una moderación, pero mantendría un ritmo saludable
Mirando más allá de 2026, el BCRP proyecta que la inversión privada crecerá 5,0% en 2027, una tasa similar a la prevista en su reporte anterior. Esto sugiere que, tras el fuerte rebote y aceleración esperada para este año, el banco central anticipa una normalización del ritmo de expansión, aunque todavía en niveles saludables.
Este patrón es consistente con una economía donde algunos proyectos de gran magnitud generan un impulso más intenso en una fase inicial, pero luego el crecimiento se estabiliza en tasas más moderadas una vez que el ciclo de arranque se consolida.
Aun así, una expansión de 5,0% en 2027 seguiría siendo una señal favorable, sobre todo si se mantiene acompañada por inversión minera, infraestructura y mejoras en otros sectores productivos.
La decisión del BCRP de elevar de 5,0% a 9,5% su proyección de inversión privada para 2026 es, sin duda, una de las señales más positivas del nuevo Reporte de Inflación. Refleja que el motor empresarial está respondiendo mejor de lo esperado, que los grandes proyectos vuelven a ganar protagonismo y que el país sigue aprovechando un entorno externo relativamente favorable en términos de intercambio.
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