BCP: La economía peruana mantendrá buen ritmo en el 2026, aunque con inflación al alza
El reporte trimestral destaca un sólido desempeño de la demanda interna y términos de intercambio en máximos históricos, pero advierte que ya no habría espacio para bajar tasas.

16 marzo, 2026 / 10:10 am
La economía peruana inició el 2026 con señales claras de dinamismo, impulsada por el buen desempeño registrado en 2025, el fuerte repunte de los términos de intercambio y un contexto internacional favorable para los metales que exporta el país. Así lo sostuvo Carlos Prieto, gerente de Estudios Económicos del BCP, durante la presentación del Reporte Trimestral de Estudios Económicos del banco, en la que destacó que el Perú atraviesa un escenario de “mucho viento a favor”, aunque también enfrenta riesgos relevantes en inflación, clima, energía y disciplina fiscal.
Un arranque de año con fuerte impulso interno
Según Prieto, la economía peruana arrancó el 2026 con una inercia positiva que se arrastra desde el cierre de 2025. Indicó que diversos indicadores observados en los primeros meses del año muestran un desempeño robusto, entre ellos la compra-venta de inmuebles, las importaciones de bienes de capital, las ventas de autos livianos y pesados, motocicletas, así como el consumo interno de cemento.
El ejecutivo subrayó que varios de estos indicadores vienen mostrando tasas de crecimiento de dos dígitos desde el cuarto trimestre de 2025. En particular, resaltó que las ventas de vehículos —tanto las vinculadas al consumo como a la inversión— registran crecimientos cercanos al 50%, mientras que las importaciones de bienes de capital avanzan alrededor de 20% y las de bienes de consumo duradero cerca de 15%. A ello se suma una mejora en la recaudación del IGV interno, que en febrero creció 10%, así como cifras positivas en empleo formal privado y masa salarial.
En ese contexto, el BCP considera que el país podría encadenar en 2026 un tercer año consecutivo de expansión económica entre 3% y 3,5%, con una demanda interna creciendo por encima de 4%, tras haber avanzado cerca de 6% en 2025.
Términos de intercambio en máximos históricos
Uno de los puntos centrales de la exposición fue el fuerte impulso externo que hoy favorece a la economía peruana. Prieto señaló que los precios internacionales del cobre, oro, plata y zinc se mantienen en niveles muy elevados, lo que ha llevado a los términos de intercambio del Perú a máximos de 65 años.
El economista comparó este momento con el ciclo de bonanza de 2004-2007, cuando el país crecía a tasas cercanas a 7% y se expandía por encima del promedio mundial. En su opinión, con el actual entorno de commodities, el Perú debería estar creciendo incluso dos puntos por encima del mundo. Si ello no ocurre, advirtió, la explicación estaría más en factores internos que externos.
Asimismo, destacó que la balanza comercial cerró 2025 con un superávit cercano a los US$35.000 millones, y que en 2026 podría acercarse a los US$40.000 millones o incluso superarlos. También prevé un nuevo superávit en cuenta corriente y exportaciones que podrían bordear el 30% del PBI.
Tres choques de oferta bajo vigilancia
Pese al panorama favorable, Prieto advirtió que marzo ha traído tres choques de oferta que deben ser monitoreados de cerca y que podrían afectar el crecimiento y, sobre todo, la inflación.
El primero es el alza del precio internacional del petróleo. Según detalló, el WTI llegó a ubicarse alrededor de US$100 por barril, acumulando un fuerte incremento en lo que va del año y un salto importante en marzo. Esto ya se refleja en mayores precios de combustibles, fertilizantes y algunos alimentos, como trigo y aceite de soya. Si bien el mercado espera que el petróleo retroceda en los próximos meses, el BCP prevé que cerrará 2026 por encima de los niveles que se estimaban antes del reciente conflicto en Medio Oriente.
El segundo choque fue la interrupción temporal en el suministro local de gas, debido a problemas en el transporte del gas de Camisea, que representa una parte clave del consumo energético del país y cerca del 45% de la generación eléctrica. Aunque Prieto señaló que el problema ya se viene corrigiendo, admitió que este episodio dejó impactos inmediatos en el precio minorista del gas y en algunos indicadores de actividad de marzo.
El tercer factor de riesgo es la evolución del fenómeno de El Niño. Si bien la probabilidad de un Niño moderado en la costa norte y centro se ha reducido respecto de fines de febrero, el BCP advirtió que el evento sigue latente y puede afectar sectores como pesca, agroexportación y comercio textil, especialmente si se consolida un invierno cálido. Prieto remarcó que el recuerdo del episodio de 2023 ha llevado a empresas y sectores productivos a activar con mayor rapidez medidas de prevención.
Inflación al alza y menor espacio para bajar tasas
Uno de los mensajes más importantes del reporte fue el cambio en el panorama inflacionario. Prieto explicó que la inflación, que venía alrededor de 2,2%, se acelerará hacia niveles cercanos al 3% debido al impacto combinado del petróleo, el gas y los riesgos climáticos.
En particular, indicó que marzo podría registrar una inflación mensual elevada, cercana a los máximos históricos para ese mes, impulsada por aumentos en alimentos como pollo y huevo, así como por el encarecimiento del gas y la gasolina.
Ante este nuevo escenario, el BCP considera que el Banco Central ya no tendría espacio para seguir recortando su tasa de referencia. Más aún, si la inflación o las expectativas inflacionarias superan o se mantienen persistentemente alrededor del 3%, no se descarta que más adelante en el año se abra la discusión sobre una eventual subida de tasas.
“El balance de riesgos para la inflación ha cambiado claramente”, advirtió Prieto, al señalar que hoy el sesgo es de mayor inflación frente a lo que se esperaba hace solo unos meses.
Tipo de cambio con sesgo a la apreciación
A pesar de los riesgos globales, el BCP mantiene una visión relativamente favorable para el tipo de cambio hacia el cierre del año. Prieto explicó que, si se moderan las tensiones internacionales y prevalecen los sólidos fundamentos externos del Perú, el dólar podría retroceder hacia niveles cercanos a S/ 3,25 a fines de 2026.
Añadió que incluso en 2027 podría verse una mayor apreciación si el precio del cobre continúa subiendo y si el país preserva sus anclas de estabilidad macroeconómica tras el proceso electoral.
Alerta por el deterioro fiscal
Donde el tono del BCP fue más crítico fue en el frente fiscal. Prieto cuestionó abiertamente el avance de medidas de mayor gasto aprobadas desde el Congreso, como disposiciones relacionadas con regímenes pensionarios, temas laborales y retrocesos en la reestructuración de Petroperú.
A juicio del economista, estas iniciativas reflejan una “irresponsabilidad fiscal” creciente, ya que implican compromisos millonarios sin retorno claro en áreas clave como educación, salud o seguridad. Sostuvo que el problema hoy no se percibe con toda claridad porque las cuentas fiscales siguen beneficiándose del alto precio de los commodities, pero advirtió que este comportamiento podría pasar factura más adelante.
En esa línea, lamentó la debilidad del Poder Ejecutivo para frenar estas medidas y consideró que deberían evaluarse acciones ante el Tribunal Constitucional para cuestionar iniciativas que, según dijo, vulneran el principio de que el Congreso no tiene iniciativa de gasto.
En síntesis, el BCP mantiene una visión optimista para la economía peruana en 2026, apoyada en un arranque de año sólido, una demanda interna dinámica y un entorno externo extraordinariamente favorable por los altos precios de los metales. Sin embargo, advierte que el escenario no está exento de riesgos. La combinación de choques de oferta, una inflación que vuelve a acercarse al 3%, un Banco Central con menos margen para flexibilizar su política monetaria y un deterioro en la disciplina fiscal conforman el principal foco de preocupación hacia adelante.
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