Autorizan inicio de explotación del proyecto Tía María tras 16 años de paralización
Ministerio de Energía y Minas otorgó permiso a Southern Perú Copper para iniciar operaciones en Arequipa, con compromiso de cumplir normas ambientales y de seguridad.

15 octubre, 2025 / 7:00 pm
La Dirección General de Minería del Ministerio de Energía y Minas (Minem) autorizó a Southern Peru Copper Corporation, Sucursal Perú (SPCC), el inicio de actividades de explotación del Proyecto Tía María, ubicado en el distrito de Cocachacra, provincia de Islay, región Arequipa. La decisión se formalizó mediante la Resolución Directoral N° 692-2025-MINEM/DGM, que marca un paso clave en la reactivación del proyecto minero después de más de 16 años de paralización por conflictos sociales.
La resolución también dispone que la empresa cumpla con las obligaciones establecidas en el Reglamento de Seguridad y Salud Ocupacional en Minería, aprobado por el Decreto Supremo N° 024-2016-EM, e implemente los compromisos ambientales asumidos en los instrumentos de gestión ambiental que sustentan el proyecto.
SPCC señaló que esta autorización constituye “un hito importante” que permitirá seguir avanzando favorablemente en la obtención de los permisos y autorizaciones necesarias para el pleno desarrollo y operación del proyecto.
Inversión superior a US$ 1.800 millones y producción de 120 mil toneladas anuales
El proyecto Tía María, a cargo de Southern Perú Copper, involucra una inversión estimada en US$ 1.802 millones y prevé alcanzar una producción anual de 120.000 toneladas de cátodos de cobre. Según el gobernador regional de Arequipa, Rohel Sánchez, este megaproyecto forma parte de una cartera prioritaria junto con Cerro Verde, Zafranal y Pampa de Pongo, que en conjunto representan inversiones superiores a los US$ 6.954 millones.
Sánchez destacó que el desarrollo de Tía María permitirá generar empleo, dinamizar la economía regional y fortalecer la recaudación fiscal. Entre 2023 y 2025, Arequipa recibió transferencias mineras por más de S/ 580 millones, cifra que podría incrementarse con la puesta en marcha de los nuevos proyectos.
Compromiso ambiental y uso de agua de mar
Southern Perú Copper ha reiterado que el proyecto no utilizará agua del río Tambo, fuente de preocupación para las comunidades locales, sino agua de mar para sus procesos industriales. La compañía también proyecta la construcción de la presa “Tambo Bajo”, con una capacidad de 50 millones de metros cúbicos, que permitirá abastecer a los productores agrícolas, pecuarios y agroexportadores de la región.
De acuerdo con la empresa, el diseño actualizado del proyecto prioriza la sostenibilidad y busca garantizar la coexistencia entre la actividad minera y la agricultura. En ese sentido, el viceministro de Economía, Erick Lahura, subrayó recientemente el potencial del país “para convertirse en un hub regional de hidrógeno verde”, destacando que la estrategia del Gobierno busca equilibrar sostenibilidad, productividad e inversión privada responsable, enfoque en el que Tía María se inserta como proyecto emblemático en Arequipa.
Avances pendientes y diálogo con el Valle de Tambo
Aunque la autorización de inicio de explotación representa un paso decisivo, el reinicio efectivo de la construcción dependerá de la obtención del derecho de servidumbre —que la Superintendencia Nacional de Bienes Estatales (SBN) prevé otorgar hacia fines de este año— y del nuevo permiso de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) para el uso de agua residual, previsto para 2026.
El gobernador Rohel Sánchez ha insistido en la necesidad de mantener el diálogo con las comunidades del Valle de Tambo para asegurar una convivencia armónica entre la minería y las actividades agrícolas. Los pobladores de la zona continúan expresando preocupación por el impacto ambiental, pese a las garantías técnicas y compromisos asumidos por la empresa y el Gobierno.
El proyecto Tía María cuenta con reservas estimadas en 425 millones de toneladas métricas de cobre oxidado en el yacimiento “La Tapada” y 225 millones en “Tía María”. Su ejecución definitiva marcaría un punto de inflexión para la minería peruana y la economía del sur del país, combinando desarrollo productivo, innovación tecnológica y sostenibilidad ambiental.
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