Anasaci: El Minsa está llevando a la quiebra a la industria cinematográfica en Perú

13:50 15 Junio, 2021

Los cines en Perú tienen quince meses sin trabajar, con las puertas cerradas desde el 16 de marzo del 2020. La Asociación Nacional de Cines del Perú (Anasaci) informó que tiene más de diez meses trabajando de la mano del Ministerio de la Producción en los protocolos de bioseguridad, sin embargo, la piedra en el zapato, el cuello de botella, el impedimento para reabrir las puertas de los cines está en los constantes cambios de la mesa de trabajo del Ministerio de Salud.

El gremio refiere que en los últimos diez meses de conversaciones, el Ministerio de Salud ha cambiado su equipo técnico en múltiples oportunidades. Cada cambio ha significado empezar de cero nuevamente, ya que hay que volver a explicar a cada equipo el detalle del protocolo. Esto ha dado como resultado la paralización de 10 mil puestos de trabajo que no han podido reactivarse, así como el retraso en los estrenos, sin fecha definida, de producciones nacionales.

 

Indica que es importante recalcar que el pasado 31 de Marzo del presente año, el Despacho Viceministerial de Salud Pública emitió el informe N° 215-2021-KPRDVMSP/MINSA en donde concluyó que las medidas propuestas por ANASACI en su protocolo de bioseguridad “contribuyen a disminuir el riesgo de transmisión del SARS-CoV-2 en salas de cine, antes, durante y después de la permanencia del público usuario, incluso con el expendio de alimentos y permitiendo un aforo del 50%. Increíblemente, la dirección del Minsa actual no ha tomado esta recomendación a la fecha.

Anasaci espera reabrir en igualdad de condiciones que los demás países en Latinoamérica, que operan con protocolos de seguridad, aforo reducido y consumo de alimentos y bebidas. Este modelo de negocio se respeta en todos los países de la región, a excepción de Perú que lleva quince (15) meses parados, sin operar, sin generar trabajo y cortando la reactivación de más 10 mil puestos de trabajo en el sector.

“La constante postergación y la falta de voluntad política para tomar postura sobre las necesidades de nuestro sector son innegables. Llevamos más de 15 meses con las salas de cine cerradas en nuestro país; mientras que en el resto de Latinoamérica ha abierto cines desde el año pasado, cuando aún no habían iniciado su proceso de vacunación. Estamos sumergidos en una brutal crisis económica y a una inminente aniquilación del sector. Pronto seremos testigos de la desaparición de diversos complejos de cines en el Perú por la apatía generalizada de este gobierno con nuestra industria. No matemos al cine que solo busca dar sano entretenimiento a la familia peruana” manifestó Mónica Verdeguer, presidenta de Anasaci.

 

La representante de Anasaci agregó que no se termina de entender el porqué de la prohibición del consumo de alimentos en las salas de cine, cuando los restaurantes ya tienen habilitada esta facultad desde hace meses: “No se encuentra una explicación válida para entender la diferencia entre compartir una mesa en un restaurante, versus comer dentro del cine donde incluso los clientes están mirando hacia una misma dirección, con casi ninguna interacción y en silencio”.

Anasaci señala que ha realizado recientemente un estudio de concentración de CO2 en una sala de cine con espectadores, arrojando como resultado un nivel menor al límite aceptado. Asimismo, un análisis global encargado por Celluloid Junkie confirmó que en ninguno de los países con cines abiertos se ha reportado brote, cuyo origen haya sido en una sala de cine. Todos estos estudios, que indican que la experiencia en una sala de cine es tan o más segura que otras actividades que hoy están abiertas al público, han sido presentados al MINSA oportunamente.

ANASACI está compuesta por todas las cadenas exhibidoras: Cinestar, Movietime, Cinerama, Cinemark, Cineplanet, Cinépolis y UVK Multicines.

 

Declaraciones de pares afectados

Bajo este mismo contexto, Sandro Ventura, gerente general de Big Bang Films y director de No Me Digas solterona 2, comenta “A más de un año del cierre de los cines, me parece increíble que el Estado no entienda, ni se preocupe por conocer el modelo de negocio cinematográfico. Si lo hiciera quizás entendería que la venta de alimentos es algo indispensable para lograr una rentabilidad digna, más aún si tomamos en cuenta los altos impuestos que se asumen (más del 28%), los cuales perjudican a toda la cadena de la industria cinematográfica, incluyendo productores y cineastas. Eso se agrava cuando ves que restaurantes, bodegas, panaderías, cafeterías y demás negocios similares, venden alimentos, pero al cine no se le permite hacerlo. Esto no tiene lógica, pues en el cine todo es desechable y, a diferencia de una iglesia, por ejemplo, en una sala de cine no se habla y mucho menos se canta. La experiencia del cine ocurre dentro de una amplia sala, con renovación de aire continua, butacas que miran a una sola dirección y protocolos muy fáciles de implementar. La industria está paralizada desde hace más de un año y merece que sea atendida con mayor eficacia”.

 

Asimismo, Carlos Hansen, C.E.O de BF Distribution, quien ha estrenado películas nacionales como Django 3, con participación en Chile, Argentina, Bolivia y Perú resaltó que no hay evidencias alguna en el resto del mundo el cine sea una fuente de contagio: “Después de un año y medio de iniciada la pandemia, está comprobado que decir que el cine es un punto de contagio es un error, ya que en países de Europa y en América Latina, donde los cines ya están abiertos todo se viene dando con normalidad y sin ninguna prueba de que los contagios sean mayores en el cine o por culpa de los cines. El cine es tan seguro como ir a comer. Podríamos decir que está demostrado que, con las medidas de higiene necesarias, con los aforos limitados y venta de comida con medidas sanitarias, el cine no es una fuente de contagio.”

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