Adex: Las auditorías de Sunat son perversas, interminables y costosas

15:41 28 Mayo, 2014

Alcanzar una presión tributaria del 17% este año, como lo estimó la SUNAT,  es un objetivo al que todo país puede aspirar, pero debe ser el resultado de la formalización de la economía, que es el peor enemigo del desarrollo, y, de la dinamización de la inversión, manifestó el presidente de la Asociación de Exportadores (ADEX), Eduardo Amorrortu.

Refirió que evidentemente, el sistema tributario necesita un modelo de gestión de riesgos que le permita distinguir entre el contribuyente dispuesto a cumplir, el que trata de cumplir pero requiere de asistencia, el que no quiere cumplir, pero podría hacerlo “si se le presta atención” y el que sencillamente no cumplirá.

“La carencia de un instrumento como éste ha hecho que el sistema  de fiscalización tributaria trate a todos los contribuyentes de la misma manera, es decir, como sospechosos de evasión por principio”, dijo.

Si a ello se le suma, la autonomía, la discrecionalidad y el mandato político de recaudar a toda costa, con los respectivos incentivos a los fiscalizadores, tenemos como resultado, auditorías perversas, interminables y costosas, multas o amagos de multas desproporcionadas, acciones coactivas implacables y procesos judiciales desgastantes.

Amorrortu dijo que todo ello redunda en el incremento de los costos de las empresas en defensa tributaria, para las que tienen capacidad de hacerlo, con la consecuente pérdida de competitividad, en el mejor de los casos, o cierre, informalidad y desaliento de la inversión en situaciones extremas.

Acciones correctivas

En opinión de ADEX, una acción correctiva que debe adoptarse de inmediato es establecer un contrapeso al accionar de los agentes fiscalizadores. Sugirió en ese sentido, un mecanismo de denuncia y de evaluación de la conducta del fiscalizador que derive en acciones correctivas y sanciones.

Igualmente, debería existir una instancia de apelación que actúe como un espacio de revisión de los supuestos casos de evasión levantados por el fiscalizador. Un observatorio tributario podría contener todos estos elementos propuestos.

Otra acción urgente es la capacitación de los agentes tributarios en la naturaleza de la actividad económica de la empresa auditada. No se puede auditarlas como si todas fueran iguales. Si el fiscalizador usa criterios generales y no considera las particularidades propias de actividades como la agrícola, forestal, minera, pesquera o industrial, es altamente probable que juzgue mal los hechos económicos y que se equivoque en la aplicación de las normas.

ADEX consideró necesario un espacio para la evaluación continua de los reglamentos y normas. La realidad económica sujeta a impuestos es compleja y cambiante. Un criterio jurídico sano es que las normas evolucionen adecuándose a la realidad económica. Por el contrario, pretender que la realidad económica quepa dentro de una norma rígida genera informalidad.

Actualmente las empresas reportan varios casos en los que el fiscalizador evalúa la documentación presentada sin tener necesariamente una evidencia o sospecha de mal comportamiento y no se detiene hasta encontrar el “error” aunque, en muchos casos se trata de formalidades sin sustancia económica o tributaria.

Hay casos en los que el fiscalizador anuncia una sanción monetaria desproporcionada y un largo proceso de investigación con el objetivo de que éste acepte una sanción sin mayor apelación. También se observan períodos en los que se intensifican las fiscalizaciones o se incrementan los retrasos en las devoluciones de impuestos que, para muchas empresas, constituye una carga inmanejable, refiere el gremio.

Estos son solo un grupo de ejemplos de varios que deberían ser evaluados por la SUNAT, no como casos puntuales que requieren una solución rápida, sino como señales de la necesidad de reformas continuas en sus métodos, directivas, reglamentos, capacitación y de la revisión de decisiones como la fusión de SUNAT con Aduanas que no ha dado buenos resultados, dijo Amorrortu.

Es importante que las autoridades consideren que hace falta una urgente y verdadera reforma tributaria para que la economía peruana recupere la confianza y el ánimo cuya ausencia está provocando una preocupante pérdida de dinamismo, finalizó.

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