Expectativas de inflación para 2026 suben hasta 3,85% y superan el rango meta
La proyección de los agentes económicos se elevó, mientras la expectativa a 12 meses pasó de 2,83% a 3,01%; para 2027 y 2028 se prevé una gradual moderación hacia niveles cercanos al 2%.

16 agosto, 2026 / 8:48 am
La evolución reciente de los precios y el incremento de las expectativas de inflación empiezan a convertirse en uno de los principales focos de atención para la política monetaria peruana. De acuerdo con el reciente Informe de la Encuesta Mensual de Expectativas Macroeconómicas: Julio 2026 del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), las expectativas de inflación para este año se elevaron a un rango de entre 3,00% y 3,85%, mientras que para 2027 se ubican entre 2,50% y 2,53% y para 2028 entre 2,25% y 2,50%.
El dato refleja que los agentes económicos esperan que las presiones sobre los precios sean más persistentes de lo que se proyectaba anteriormente para 2026, aunque mantienen una perspectiva de moderación para los siguientes años. En ese escenario, el BCRP decidió mantener el último jueves su tasa de interés de referencia en 4,25%, nivel que permanece sin cambios desde octubre de 2025.
La decisión del Directorio responde a una evaluación integral de la evolución de la inflación, las expectativas inflacionarias, el desempeño de la actividad económica y los riesgos que enfrenta la economía nacional y global. La autoridad monetaria considera que una parte importante de las presiones actuales tiene su origen en choques de oferta y mantiene su proyección de que la inflación retornará gradualmente hacia el centro del rango meta, cercano al 2%.
Expectativas a 12 meses superan el 3%
Uno de los indicadores que el BCRP sigue con mayor atención es la expectativa de inflación a 12 meses, debido a que permite conocer cómo están proyectando los agentes económicos el comportamiento de los precios durante el próximo año.
Según la encuesta correspondiente a julio, la expectativa de inflación a 12 meses del promedio de analistas económicos y del sistema financiero aumentó de 2,83% en junio a 3,01% en julio. De esta manera, la expectativa pasó a ubicarse ligeramente por encima del límite superior del rango meta del BCRP, establecido entre 1% y 3%.
Aunque se trata de un incremento relativamente pequeño, su importancia radica en que las expectativas inflacionarias pueden influir en decisiones de consumo, inversión, fijación de precios y negociación salarial. Una permanencia prolongada de las expectativas por encima del rango objetivo podría dificultar el proceso de convergencia de la inflación hacia el 2%.
Por ello, el aumento registrado en julio constituye una señal que el Banco Central deberá seguir monitoreando, particularmente en un contexto en el que la inflación efectiva también permanece por encima del rango meta.
A 24 meses, las expectativas permanecen estables
El panorama resulta más favorable cuando se amplía el horizonte de análisis. La expectativa de inflación a 24 meses, correspondiente al promedio de analistas económicos y del sistema financiero, se mantuvo en 2,43% durante julio.
Este indicador aproxima la inflación interanual esperada para julio de 2028. Para calcularlo se combinan las expectativas de inflación correspondientes a 2027 y 2028, considerando los cinco meses comprendidos entre agosto y diciembre de 2027 y los primeros siete meses de 2028.
La estabilidad de esta expectativa constituye una señal relevante, pues indica que, pese al repunte reciente de los precios y al incremento de las expectativas de corto plazo, los agentes económicos todavía confían en que la inflación retornará a niveles compatibles con la estabilidad monetaria durante los próximos años.
Para 2027, las expectativas se ubican entre 2,50% y 2,53%, mientras que para 2028 se encuentran entre 2,25% y 2,50%. En ambos casos, los rangos muestran una progresiva aproximación hacia el centro del objetivo del BCRP.
Inflación de julio vuelve a acelerarse
El incremento de las expectativas se produce en un contexto de inflación todavía elevada. Durante julio, la inflación mensual alcanzó 0,29%, mientras que la inflación sin alimentos y energía registró un avance de 0,28%.
En términos interanuales, la inflación pasó de 4,0% en junio a 4,1% en julio. De igual manera, la inflación sin alimentos y energía aumentó de 4,5% a 4,6%.
Ambos indicadores permanecen por encima del rango meta de entre 1% y 3% establecido por el Banco Central, lo que representa uno de los principales desafíos para la política monetaria en los próximos meses.
Según el BCRP, el incremento de los precios estuvo explicado principalmente por el encarecimiento de algunos alimentos y por el aumento de las tarifas de transporte nacional, asociado en parte con la mayor demanda estacional durante las Fiestas Patrias.
La autoridad monetaria también señaló que el desvío de la inflación respecto de su rango objetivo está relacionado principalmente con el incremento de los precios de los combustibles y el efecto que estos tuvieron sobre los costos de transporte durante marzo y abril.
La inflación subyacente ofrece una señal más favorable
Sin embargo, detrás de la cifra general existe un comportamiento que el BCRP considera más consistente con una eventual moderación de las presiones inflacionarias.
Cuando se excluye el componente de transporte, la inflación subyacente se ubicó en 1,7% interanual y permanece por debajo del 2% desde abril de 2025.
Este comportamiento es importante para la evaluación de la política monetaria porque permite distinguir entre las presiones persistentes sobre los precios y aquellas asociadas con factores temporales o específicos.
En ese sentido, el BCRP considera que una parte importante del incremento observado en la inflación responde a choques de oferta que deberían disiparse progresivamente, antes que a un proceso generalizado y permanente de aumento de precios.
Esta lectura ayuda a explicar por qué el Directorio optó por no elevar la tasa de referencia pese a que la inflación se encuentra por encima del rango meta.
BCRP mantiene la tasa de referencia en 4,25%
El último jueves, el Directorio del BCRP acordó mantener la tasa de interés de referencia en 4,25%, prolongando el periodo de estabilidad de la política monetaria iniciado en octubre de 2025.
Con esta decisión, la tasa permanece sin modificaciones durante varios meses consecutivos, reflejando la estrategia cautelosa adoptada por el organismo emisor frente a un escenario en el que coexisten presiones inflacionarias de corto plazo con señales favorables en la actividad económica.
El BCRP no obstante, dejó abierta la posibilidad de realizar modificaciones en su posición de política monetaria si la evolución de la inflación y sus principales determinantes así lo requieren.
La decisión, por tanto, no debe interpretarse como un compromiso de mantener indefinidamente la tasa en 4,25%, sino como una evaluación de las condiciones actuales y de las perspectivas para los próximos meses.
Gobierno busca amortiguar impacto de combustibles
En paralelo a la política monetaria del BCRP, el Gobierno ha anunciado subsidios focalizados dirigidos a transportistas con el objetivo de reducir el impacto del incremento de los precios de los combustibles.
Esta medida busca evitar que el aumento de los costos de los combustibles se traslade de manera significativa a las tarifas del transporte y, posteriormente, a los precios de otros bienes y servicios.
El transporte tiene un peso relevante en la formación de precios debido a su impacto transversal sobre la economía. Un incremento sostenido de sus costos puede elevar los gastos de distribución y comercialización de alimentos, productos manufacturados y servicios.
Por ello, los subsidios focalizados anunciados por el Gobierno pueden contribuir a moderar, al menos parcialmente, el impacto de este componente sobre los precios al consumidor. Sin embargo, su efectividad dependerá de su alcance, focalización y duración, así como de la evolución de los precios internacionales de los combustibles.
Desde la perspectiva del BCRP, cualquier medida que reduzca el traslado de los choques de combustibles hacia otros precios puede contribuir a evitar que una presión inicialmente sectorial termine generando efectos más amplios sobre la inflación.
Riesgos todavía presentes
Aunque el escenario central del Banco Central contempla una convergencia gradual de la inflación hacia el 2%, existen factores que podrían retrasar este proceso.
Uno de ellos es la posibilidad de que un eventual Fenómeno de El Niño tenga una intensidad mayor a la prevista y genere impactos más persistentes sobre la oferta de alimentos y otros productos.
Los fenómenos climáticos pueden afectar la producción agrícola, las cadenas de abastecimiento y los costos logísticos, generando incrementos de precios que escapan directamente al control de la política monetaria.
A este riesgo se suman las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, que podrían generar nuevos aumentos en los precios internacionales de los combustibles y otros insumos.
Un incremento significativo del petróleo tendría efectos directos e indirectos sobre la economía peruana, debido a su impacto sobre los costos de transporte, producción y distribución.
Por ello, el BCRP mantiene una vigilancia estrecha sobre la evolución de estos factores, aun cuando considera que los riesgos globales se han moderado parcialmente debido a una relativa normalización de los suministros en el mercado de hidrocarburos.
Actividad económica muestra señales positivas
Mientras la inflación continúa siendo un factor de preocupación, los indicadores adelantados de actividad económica presentan señales más favorables.
El BCRP informó que, de acuerdo con su encuesta de expectativas, la mayoría de los indicadores de situación actual registró una mejora respecto al mes anterior. Asimismo, se observó un incremento significativo en la mayoría de los indicadores de expectativas.
Un elemento particularmente positivo es que todos los indicadores de expectativas se ubicaron en el tramo optimista.
Esta evolución refleja una mejora en la percepción de los agentes económicos sobre el desempeño de la economía y podría favorecer las decisiones de inversión, consumo y contratación durante los próximos meses.
La combinación de una actividad económica que mantiene señales favorables y una inflación que, según el BCRP, responde en buena medida a factores temporales, constituye uno de los elementos que permite al organismo mantener una postura monetaria estable.
Riesgos externos continúan bajo vigilancia
En el escenario internacional, el Banco Central considera que algunos riesgos globales se han moderado, particularmente por la relativa normalización de los suministros de hidrocarburos.
Esta situación ayuda a reducir las presiones que podrían trasladarse a los precios internos mediante combustibles y transporte. Sin embargo, la incertidumbre internacional continúa siendo elevada.
Las tensiones geopolíticas, las condiciones del comercio internacional y la evolución de los mercados de materias primas pueden modificar rápidamente las perspectivas de inflación y crecimiento.
Pese a ello, el BCRP mantiene una perspectiva relativamente favorable sobre el crecimiento de la economía mundial y considera que los términos de intercambio continúan siendo favorables para el Perú.
Estos factores constituyen un respaldo para la economía nacional, especialmente por la importancia de las exportaciones de materias primas y los ingresos vinculados al sector externo.
Vea Tambien:




















