Crecimiento mundial se frena y marca su peor ritmo desde 2008 fuera de recesiones
Banco Mundial recorta proyecciones para el 70 % de las economías y advierte que el mundo en desarrollo pierde terreno frente a la pobreza y la convergencia con países avanzados.

10 junio, 2025 / 8:55 am
El crecimiento económico mundial sufrirá en 2025 su ritmo más lento desde la crisis financiera de 2008, excluyendo períodos de recesión global, según el último informe Perspectivas Económicas Mundiales publicado hoy por el Banco Mundial. El organismo advierte que las tensiones comerciales persistentes y la incertidumbre en las políticas económicas están afectando la confianza de los mercados, lo que ha llevado a una reducción de las previsiones de crecimiento en casi el 70 por ciento de las economías del mundo, sin distinción de región o nivel de ingreso.
El informe proyecta que la economía global crecerá apenas un 2.3 por ciento este año, casi medio punto porcentual por debajo de lo estimado a comienzos de 2025. Aunque no se espera una recesión global, el Banco Mundial advierte que, si las actuales proyecciones se mantienen, el promedio de crecimiento mundial durante los primeros siete años de la década será el más bajo registrado desde los años sesenta. Esta tendencia amenaza con frenar los avances alcanzados en materia de reducción de la pobreza y convergencia entre países desarrollados y en desarrollo.
La desaceleración golpea con fuerza al mundo en desarrollo
Fuera de Asia, las economías en desarrollo muestran un panorama especialmente preocupante. El crecimiento de estas naciones ha caído de un promedio anual del 6 por ciento en los años 2000 a menos del 4 por ciento en la presente década. Esta tendencia sigue la evolución del comercio global, que ha pasado de crecer a un ritmo promedio del 5 por ciento a inicios del siglo a menos del 3 por ciento actualmente. En paralelo, la inversión se ha debilitado, mientras que los niveles de deuda han alcanzado máximos históricos.
De acuerdo con las estimaciones del organismo, cerca del 60 por ciento de las economías en desarrollo verán una desaceleración este año. El crecimiento promedio en este grupo será de 3.8 por ciento en 2025, con una leve mejora a 3.9 por ciento en los años siguientes. En ambos casos, se trata de cifras inferiores al promedio observado durante la década anterior. Para los países de bajos ingresos, se prevé un crecimiento del 5.3 por ciento, lo que representa una corrección a la baja de 0.4 puntos porcentuales respecto a las previsiones iniciales.
Menor crecimiento, inflación elevada y más presión social
Los aumentos en los aranceles, sumados a mercados laborales ajustados en varias economías, están ejerciendo presión sobre los precios. Se espera que la inflación mundial alcance un promedio del 2.9 por ciento en 2025, manteniéndose por encima de los niveles previos a la pandemia. Esta combinación de bajo crecimiento y precios altos complica los esfuerzos de los países en desarrollo para crear empleo, reducir la pobreza extrema y cerrar la brecha de ingresos con las economías más avanzadas.
El Banco Mundial advierte que, con una tasa de crecimiento per cápita proyectada en 2.9 por ciento para los países en desarrollo, el progreso será lento. Este nivel es 1.1 puntos porcentuales más bajo que el promedio registrado entre los años 2000 y 2019. Si se excluye a China y se mantiene un crecimiento del 4 por ciento del PIB, se necesitarían al menos dos décadas para recuperar la trayectoria económica que se tenía antes de la pandemia.
Una oportunidad en la resolución de disputas comerciales
El informe también plantea escenarios de mejora. Si las principales economías logran reducir las tensiones comerciales, mediante acuerdos que reduzcan los aranceles a la mitad respecto a sus niveles actuales, el crecimiento mundial podría fortalecerse en 0.2 puntos porcentuales durante 2025 y 2026. Este escenario dependerá de una mayor cooperación global y de la voluntad de los países para dejar atrás el proteccionismo.
El Banco Mundial destaca que las economías emergentes y en desarrollo, que se beneficiaron significativamente de la integración comercial en décadas anteriores, hoy se encuentran expuestas a los efectos negativos del conflicto comercial internacional. Ante ello, recomienda intensificar las alianzas estratégicas con nuevos socios, avanzar en reformas internas que impulsen el crecimiento, y reforzar la resiliencia fiscal para hacer frente a los choques externos.
Reformas estructurales y cooperación global como vías de salida
Frente al limitado margen fiscal de los gobiernos y al aumento de las necesidades sociales, el informe subraya la importancia de movilizar ingresos internos, priorizar el gasto público en los hogares más vulnerables y fortalecer los marcos fiscales. Además, considera clave mejorar el clima de negocios, promover el empleo productivo, y asegurar que los trabajadores cuenten con las habilidades necesarias para adaptarse a un entorno cambiante.
Finalmente, el Banco Mundial hace un llamado a la colaboración internacional para apoyar a los países más vulnerables. Las acciones multilaterales, el financiamiento en condiciones favorables y la asistencia humanitaria para naciones afectadas por conflictos activos serán esenciales para evitar una crisis prolongada y sentar las bases de un crecimiento sostenible en el mediano plazo.
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