Autonomía económica: 1 de cada 3 mujeres en Perú no tiene ingresos propios
Este porcentaje aumenta en las áreas rurales, donde el 38,9% de las mujeres carecen de ingresos propios, lo que limita su poder de decisión y empoderamiento económico.

8 enero, 2025 / 9:00 am
La autonomía económica de las mujeres es un concepto clave en la lucha por la igualdad de género. Se refiere a la capacidad de las mujeres para generar ingresos y recursos propios, a través del acceso al trabajo remunerado en condiciones de igualdad con los hombres. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), esta autonomía también incluye el uso del tiempo, así como la contribución femenina a la economía mediante el trabajo no remunerado.
En reciente informe del INEI ha mostrado datos cruciales que permiten evaluar el nivel de autonomía económica de las mujeres en el Perú, reflejando las barreras que enfrentan para acceder a ingresos y, por tanto, a un mayor poder de decisión en sus vidas.
Mujeres Sin Ingresos Propios: Desafíos Persistentes
Uno de los indicadores más relevantes sobre autonomía económica es el porcentaje de personas que no perciben ingresos propios. En 2023, el 28,7% de las mujeres de 14 años y más no tenían ingresos propios (casi 1 de cada 3 mujeres en el país), una cifra 1,2 veces mayor que la de los hombres, que alcanzó el 13,0%. Esta brecha es aún más pronunciada en áreas rurales, donde el 38,9% de las mujeres no tienen ingresos propios, comparado con solo el 12,9% de los hombres.
El informe destaca que la falta de autonomía económica está directamente relacionada con la pobreza. Las mujeres sin ingresos propios enfrentan mayores dificultades para tomar decisiones sobre sus recursos, y tienen menos posibilidades de ahorrar o afrontar su manutención de forma independiente. Este indicador refleja no solo una limitación económica, sino también una barrera para el empoderamiento y la autonomía personal.
Brecha por Regiones: Desigualdad Geográfica
El informe también pone en evidencia las disparidades regionales en cuanto a la autonomía económica de las mujeres. En todos los departamentos del país, la proporción de mujeres sin ingresos propios es mayor que la de los hombres. La región de Loreto destaca con una brecha de 1,3 veces más mujeres sin ingresos propios que hombres, alcanzando el 37,3%.
En términos de regiones naturales, la Selva presenta la mayor proporción de mujeres sin ingresos propios, con un 32,8% en 2023, seguida por la Sierra (30,6%) y la Costa (26,9%). Esto refleja una desigualdad persistente entre las diferentes zonas del país, especialmente en áreas rurales, donde las oportunidades de empleo y el acceso a recursos económicos son más limitados.
Desigualdad Según Edad: El Desafío de las Mujeres Mayores
La brecha entre mujeres y hombres sin ingresos propios es más pronunciada en los grupos de edad avanzada. Entre las mujeres de 60 años o más, el 30,6% no tiene ingresos propios, frente al 13,5% de los hombres de la misma edad. Este fenómeno también se observa entre las mujeres de 50 a 59 años, con un 29,4% sin ingresos, en comparación con solo un 8,8% de los hombres en este rango de edad.
Este dato refleja una desventaja acumulada a lo largo de los años, donde las mujeres mayores enfrentan mayores barreras para acceder a empleos remunerados, lo que limita su autonomía económica y aumenta su vulnerabilidad económica.
Mujeres en el Mercado Laboral: Avances y Retos
El informe también revela que, en 2023, el 62,6% de las mujeres de 15 a 49 años de edad estaban activamente empleadas. Sin embargo, un porcentaje menor (11,2%) había tenido empleo en los últimos doce meses, pero no en los últimos siete días, lo que sugiere una inestabilidad laboral. Por otro lado, la proporción de mujeres que no trabajaron en los últimos doce meses ha disminuido, alcanzando el 26,2% en 2023, el porcentaje más bajo en el periodo analizado.
En cuanto a la ocupación, las mujeres de 15 a 49 años se distribuyen en diversas áreas laborales, siendo las más representativas las ventas y servicios (36,6%), los trabajos profesionales, técnicos o de gerencia (21,0%), la agricultura (14,6%) y el servicio doméstico (13,2%). Estos datos muestran tanto avances en la inserción laboral de las mujeres como desafíos persistentes en términos de la calidad del empleo y las oportunidades disponibles.
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