SEPA TOMAR LAS MEJORES DECISIONES

23:18 7 Julio, 2014

Desde que somos muy pequeños las decisiones forman parte de nuestra vida diaria. Decidimos dar ese primer pasito cuando aún nos sentimos temerosos, o declararle nuestro amor a la persona de nuestros sueños cuando no sabemos qué nos responderá, o si optamos por aceptar el nuevo trabajo que se nos presenta, o qué elegiremos en el menú del día, con qué ropa saldremos, etc. Todo en nuestras vidas se hace en base a decisiones, sin embargo, a veces, no acertamos con ellas y quedamos inconformes o arrepentidos.

¿Cómo saber tomar las mejores decisiones? Como sucede con cualquier actividad, el saber decidir también se puede aprender. Pocos conocemos los procesos mentales que nos llevan a tomar decisiones por lo tanto, si empezamos a revisarlos, es posible que nuestras decisiones sean más acertadas y nuestras vidas más felices.

A continuación presentamos algunas sugerencias para ir cambiando nuestro chip mental:

1. Evita sobreestimar las consecuencias de tu decisión

Por lo general cuando tenemos que decidir evaluamos las opciones que tenemos y optamos por la que creemos que es la que nos hará sentir mejor. Sobreestimamos los efectos buenos o malos de nuestras decisiones básicamente por el temor a perder, cuando la realidad suele ser menos dolorosa o placentera de lo que habíamos pensado. Entonces, antes de imaginar cómo nos hará sentir determinada decisión, podemos preguntarle a alguien que haya pasado por lo mismo para ver cómo se sintió.

2. Sigue tus instintos

Las buenas decisiones no necesariamente requieren de mucho tiempo para tomarlas. Una elección intuitiva puede ser igualmente buena o mejor. Confía en tu intuición.

3. Ten en cuenta tu estado anímico

Si estás ante una decisión importante pero te encuentras lleno de sentimientos encontrados, será mejor esperar a que las emociones se disipen para tomar la decisión. Los sentimientos y emociones afectan nuestro juicio crítico y nuestra motivación.

4. Procura ser objetivo

A veces se toma una decisión y luego lo que se busca es tratar de justificarla por todos los medios para no sentir que hay un error. Entonces, es mejor hacer de abogado del diablo y buscar todas las pruebas que nos puedan demostrar que estamos equivocados antes de decidir. Si las pruebas no nos convencen podemos seguir con la misma decisión, sino podemos optar por otra alternativa.

5. No te sientas comprometido con tu decisión

Si tomaste una mala decisión no te sientas atrapado en ella, simplemente déjala pasar y espera a tomar una mejor decisión relacionada al mismo tema, pero usando la experiencia anterior.

6. No tomes decisiones en función a estadísticas

Tenemos la tendencia a decidir por lo que a la mayoría le va bien o le resultó mejor. Pero eso no necesariamente se puede aplicar contigo. Sé libre para decidir de acuerdo a tus convicciones, intuición y racionalidad.

7. No te dejes presionar por nadie

Puedes aceptar consejos o pedirlos cuando estás ante una decisión difícil, pero al final, deberás ser tú solo el que decida, sin guiarte por los demás por más que sean muchos los que opinen igual. Si tu decisión es contraria, síguela.

8. Evita decidir entre demasiadas opciones

Céntrate en unas dos o tres opciones máximo para poder discernir adecuadamente. Es más fácil escoger entre 5 chocolates que entre 30.

9. Deja que otros tomen algunas decisiones por ti

Siempre que no sean trascendentales, puedes sentirte mejor si otros deciden por ti en algunos momentos. Por ejemplo: el menú del día, o el vino de la cena, o algo que no tenga que afectar tu vida de ninguna manera.

Las decisiones siempre formarán parte de nuestras vidas, algunas veces nos equivocaremos y en otras acertaremos y nos sentiremos bien por la decisión tomada. Lo importante es que entendamos que podemos aprender a tomar decisiones con más acierto si nos tomamos el tiempo para ello. Sobre todo si la decisión es muy importante para nuestro futuro laboral, personal, familiar, etc., debemos tomarnos el tiempo que sea necesario para encontrar la decisión que nos parezca la más acertada. Se trata de nuestras vidas y más aún cuando se puede afectar a quienes más amamos. Si aún con el tiempo invertido no se llega a obtener los resultados esperados y concluimos que la decisión finalmente fue equivocada, no importa, aprendamos de la experiencia y tratemos de ver la forma de revertir el erros, con nuevas decisiones que nos conduzcan a lograrlo.

Todo en la vida es experiencia y por muy mala que sea la decisión que tomemos, nos servirá, aunque al principio nos duela. Luego se cumple el dicho “no hay mal que por bien no venga”.

PUBLICADO EN LA REVISTA Gan@Más #14 (FEBRERO 2014)

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