NEGOCIO QUE CRECE CON FLORES Y ORQUÍDEAS

12:45 1 Mayo, 2013

“Las orquídeas son quizás las flores más bellas que existen en nuestro planeta, son enigmáticas y muchas veces bastante extrañas, en su aspecto y forma. Varían de lo sublime a lo asombroso. Poseen una variedad de colores y combinaciones fascinantes”. Quien nos habla con tanta pasión se llama Karol Villena, bióloga de la universidad Ricardo Palma y joven empresaria que está sabiendo llevar adelante a su empresa Agro Oriente Viveros SAC, en Moyobamba, San Martín. 

 

Sus inicios 

La madre de Karol fue quien inició el negocio, sin pensar que años más tarde se convertiría en un gran vivero. Ella, natural de Ica, se casó con el padre, ingeniero agrónomo y se mudó a Moyobamba. Allí, viendo que todas las moyobambinas cultivaban lindas flores en sus jardines, decidió hacer lo propio. Así nació el Vivero Agro Oriente, a inicios de los años 80.

Karol y sus tres hermanos crecieron entre flores, pues desde pequeños ayudaban a llenar bolsas y sembrar las plantitas, al principio como obligación pero luego como hobby, empezando a nacerles el amor por las plantas y la naturaleza.

“Poco a poco nuestro vivero jardín iba adquiriendo fama y prestigio y recibíamos la visita de turistas, investigadores y especialistas en orquídeas quienes nos motivaron y enseñaron a cultivarlas”, nos cuenta Karol. Y así, en 1986, este vivero fue reconocido como el más grande banco de germoplasma de orquídeas peruanas a nivel nacional, distinción dada por el Centro de Datos para la conservación de orquídeas del Perú, de la universidad Agraria.

Pero, el reconocimiento y la fama no eran suficientes, había necesidades económicas y la venta era baja, sobre todo por el terrorismo que no permitía un turismo más fluido a la región. Por esa razón, se convirtieron en proveedores de orquídeas y bromelias para los comerciantes exportadores que llegaban al vivero por recomendación. Gracias a esta labor, pudieron terminar su casa y pagar los estudios de los hijos en la capital.

Los emprendimientos 

Karol era consciente que para sus padres era difícil mantener a sus cuatro hijos en Lima, por ello, trataba de sacar becas para ayudar con los costos y vendía plantas. “Tenía mis clientas que me compraban con relativa frecuencia, a veces me pedían que les de mantenimiento a sus plantas o las cuidaba cuando ellas se iban de viaje, una especie de hospedaje de orquídeas, así ayude a mis padres en mis estudios”, nos dice.

Más adelante, cuando terminó su carrera, llegó la internacionalización con una invitación a una feria en Alemania. Había que invertir, pero la participación valió la pena y fue el inicio de una serie de viajes más. “Mi interés por viajar era tanto que recién cuando estuve en el aeropuerto para partir tuve miedo, nunca había salido de mi país y menos sola. Estaba asustada, pero me daba valor, diciéndome a mí misma, al menos tendré la oportunidad de conocer otro país”. Felizmente para Karol, no solo conoció otro país, sino que logró muchos contactos para ventas futuras y gracias a ese primer viaje, pudo hacer otros a Europa, EE.UU. y Venezuela.

Cada viaje fue una experiencia más para ella, aunque recuerda que tenía que trabajar mucho y a veces ni dormía. Nos cuenta que estando en Italia su stand se llenaba tanto y las ventas eran tales que no le daba tiempo ni para salir a comer algo. Estas experiencias le demostraron que podía lograr lo que se propusiera, que tenía el carácter y la fortaleza para salir de cualquier situación.

Las dificultades 

Al principio, tuvieron que lidiar con el terrorismo, la crisis económica durante los primeros años de Fujimori, luego la burocracia en los trámites para los permisos de exportación, pero también hubo que lidiar con la forma de pensar de los padres que no querían contratar personal o modernizar la empresa, además del cultivo de las plantas. “En la forma de cultivar, había técnica pero un poco incipiente, eran un poco tercos. Incluso, en una oportunidad, viajé con mi papá para que vea otros viveros y otras formas de cultivar, pero se cerraba diciendo que eran otras condiciones”, recuerda Karol.

Otra limitante era la poca experiencia en los sistemas de empaque y embalaje de plantas vivas y flores, además, había que transportarlas a Lima para recién allí tramitar los permisos que demoraban hasta dos semanas, luego desembalarlas para que pasaran por la inspección que llevaba entre una a dos semanas más y cuando ya les daban el permiso empacarlas nuevamente para enviarlas al extranjero. Hoy, cuentan con un sistema moderno y propio para empacar sus plantas y flores y garantizar que lleguen frescas y bonitas a su destino. “No fue fácil, ni rápido, todo esto me tomó años aprender, pero estoy contenta con mi trabajo, ordené, en cierta forma, mi vivero, mi lista de especies y productos, e identifiqué y corregí nombres de especies que teníamos y no sabíamos que eran”, nos cuenta Karol.

Los proyectos 

Karol recuerda que su capital inicial como negocio fue nada, solo el sueldo de su papá con el que poco a poco compraban las macetas, fertilizantes, bolsas, etc, pero lo importante fue el capital humano formado por toda la familia. Ahora, ella tiene muchos proyectos en mente, principalmente porque ya cuenta con el 55% de las acciones, lo cual la alienta a trabajar más tranquila y con más ganas. “Actualmente estamos ordenándonos, y mejorando la infraestructura de los viveros, hemos instalado un nuevo vivero de clima frio (centro de producción) a 3 horas de Moyobamba, y deseamos instalar un nuevo centro de ventas en la ciudad de Tarapoto, ya adquirimos un terreno por allá y espero que pronto podamos concretar este proyecto”. 

Además, mensualmente venden entre 30 y 50 pedidos a través de su página web.

 

A los emprendedores, Karol les dice “la vida está llena de oportunidades, solo hay que tener la voluntad y actitud para alcanzar el éxito. Por más que se nos presenten obstáculos en el camino, no hay que desmayar en nuestras metas y objetivos, a veces ciertas cosas requieren de paciencia, yo aprendí eso en el camino, pero si te gusta lo que haces y crees en ello, los logros se disfrutan por partida doble”. 

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1 Comment
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Doris Arrieta
Doris Arrieta
15 Junio, 2016 19:00

Hola Karol
Es una experiencia y una idea digna de copiar y me encantaría seguirla y me agradaría mucho ver imagenes de su vivero y algunas recomendaciones

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