Moody’s mantiene a Caja Piura con perspectiva “en desarrollo” pese a mejora de resultados
Aunque la Caja elevó su utilidad, reforzó su solvencia y consolidó la integración patrimonial, la clasificadora advierte que el comportamiento de la mora, la cartera heredada de la ex Caja Sullana y la liquidez será decisivo para el futuro de la calificación.

30 marzo, 2026 / 7:00 am
Moody’s Local Perú decidió afirmar las clasificaciones de Caja Piura, manteniendo la categoría B como entidad, ML A-2.pe para sus depósitos de corto plazo y BBB+.pe para sus depósitos de mediano y largo plazo. Sin embargo, la agencia dejó la perspectiva “en desarrollo”, una señal de que el perfil crediticio de la caja aún se encuentra en una etapa de evaluación marcada por alta incertidumbre y por la necesidad de observar cómo se consolida el impacto de la absorción de la ex Caja Sullana.
La decisión, comunicada el 27 de marzo de 2026, refleja una lectura mixta del momento que atraviesa la institución: por un lado, Moody’s reconoce avances importantes en rentabilidad, solvencia y fortalecimiento patrimonial tras la integración operacional y financiera con la ex Caja Sullana; por otro, advierte que persisten riesgos relevantes asociados a la calidad de cartera, la liquidez y la ejecución de la estrategia de recuperación durante el presente año.
Moody’s mantiene la nota, pero no despeja la incertidumbre
La permanencia de la perspectiva “en desarrollo” es uno de los elementos más relevantes del informe. A diferencia de una perspectiva positiva o negativa, esta categoría implica que la calificación podría subir, bajar o mantenerse sin cambios en el mediano plazo, usualmente entre 12 y 18 meses, dependiendo de cómo evolucionen ciertos eventos específicos.
En el caso de Caja Piura, Moody’s señala que esta condición responde principalmente a que aún no se cuenta con los estados financieros auditados al 31 de diciembre de 2025, un aspecto especialmente sensible en un contexto donde la entidad ha concretado la integración del bloque patrimonial de la ex Caja Sullana. En otras palabras, la agencia reconoce que la operación ya se materializó, pero todavía necesita validar plenamente sus efectos contables, operativos y financieros antes de definir una dirección más clara sobre la evolución futura del riesgo crediticio.
Este tipo de perspectiva suele aplicarse en escenarios de fusiones, absorciones, reestructuraciones o cambios estructurales importantes, precisamente porque la lectura del riesgo no depende solo de la foto actual, sino de la capacidad de la entidad para ejecutar con éxito la integración y absorber sus costos y contingencias.
La integración con ex Caja Sullana mejora resultados y fortalece la estructura patrimonial
Uno de los puntos más favorables del análisis es que Moody’s reconoce que Caja Piura logró mantener generación de utilidades incluso después de absorber una estructura costosa como la de la ex Caja Sullana. Según el informe, la integración operacional y financiera alcanzó S/ 107.8 millones y, pese al reto que ello implicó, la entidad consiguió sostener resultados positivos.
La clasificadora resalta que Caja Piura cerró enero de 2026 con utilidades por S/ 28.7 millones, monto que equivale a 3.59 veces lo obtenido en el ejercicio previo. Para Moody’s, este desempeño es consecuencia de una serie de acciones orientadas a generar eficiencias en gastos operativos y financieros, algo clave para asimilar la absorción sin comprometer la rentabilidad.
Además, el informe subraya la materialización de la integración del bloque patrimonial al cierre de 2025, proceso que incluyó el reconocimiento de la valorización de la ex Caja Sullana y la transferencia del Fondo de Seguro de Depósitos por S/ 533.4 millones para equilibrar contablemente los saldos. Este movimiento fue decisivo para reforzar la base patrimonial de la caja y sostener su solvencia en una etapa particularmente exigente.
Solvencia mejora con fuerza, pero el foco sigue en sostenerla
Otro de los indicadores que Moody’s valora positivamente es el fortalecimiento del ratio de solvencia de Caja Piura. El capital global subió a 15.17%, frente al 12.58% observado previamente, lo que representa una mejora significativa en un contexto de absorción patrimonial compleja.
La agencia explica que este avance se apoyó en tres factores principales: la utilidad del ejercicio, la integración del bloque patrimonial de la ex Caja Sullana y la autorización de la SBS para computar bonos subordinados dentro de la estructura de capital de Nivel 1, formalizada mediante el Oficio N.° 06887-2026-SBS en diciembre de 2025.
Sin embargo, Moody’s deja claro que este fortalecimiento deberá ser sostenido en el tiempo. Para 2026, Caja Piura proyecta mantener estabilidad en su indicador de solvencia y continuar reforzando su estructura de capital de nivel 2, además de generar ahorros de capital que contribuyan a consolidar esa mejora.
La advertencia implícita es que, si bien la solvencia ha mejorado, todavía depende de que la entidad logre controlar el deterioro de cartera y evitar que mayores requerimientos de provisiones terminen erosionando el patrimonio efectivo.
La gran debilidad: una cartera reprogramada elevada y una mora por encima del sistema
El principal foco de preocupación del informe está en la calidad de cartera. Moody’s advierte que Caja Piura mantiene un saldo significativo de cartera reprogramada, equivalente al 12.54% de la cartera directa al cierre de 2025, con un alto componente proveniente de la ex Caja Sullana.
Ese volumen de créditos reprogramados representa una fuente de riesgo importante para 2026, ya que deberá ser gestionado mediante acciones intensivas de cobranza, castigos o incluso venta de cartera. La agencia considera que la forma en que se administre ese bloque será determinante para la evolución futura de la clasificación.
Este factor ya tiene un reflejo directo en los indicadores de mora. La cartera problema de Caja Piura se ubicó en 12.53% al cierre de 2025, un nivel claramente superior al promedio del sistema de cajas municipales, que fue de 7.36%, y también por encima del promedio de las cuatro cajas municipales de mayor tamaño, que se situó en 7.24%.
Es decir, aunque la caja ha ganado escala y ha fortalecido capital, sigue enfrentando una calidad de activos más débil que la de sus pares relevantes, lo que obliga a una vigilancia constante sobre provisiones, recuperaciones y capacidad de absorción de pérdidas.
Gestión cautelosa de provisiones para enfrentar incobrables
En este frente, Moody’s reconoce que Caja Piura ha adoptado una postura prudente. La entidad moderó sus proyecciones de crecimiento y desplegó acciones exhaustivas en cobranzas y recuperación crediticia para gestionar de forma más eficiente el gasto por provisiones, tanto en la cartera orgánica como en la inorgánica proveniente de la integración.
Además, el informe resalta que la caja mantuvo una política cautelosa en la constitución de provisiones para atender créditos incobrables. Al cierre de 2025, las provisiones voluntarias representaban el 29.42% del stock, lo que refleja un enfoque conservador frente al riesgo de deterioro adicional.
Este elemento es importante porque ayuda a amortiguar eventuales presiones futuras sobre resultados y patrimonio. Sin embargo, también revela que la administración reconoce el nivel de vulnerabilidad que aún existe en parte de la cartera absorbida.
Liquidez bajo observación por caída del disponible y descalces
Más allá de la cartera, Moody’s también pone la lupa sobre la posición de liquidez de Caja Piura. La clasificadora observa que el disponible se redujo 24.14% frente al ejercicio previo, una caída que atribuye al efecto coyuntural derivado de la absorción de la ex Caja Sullana.
Aunque el descenso es explicado como un fenómeno asociado al proceso de integración, la agencia advierte que el tema merece atención porque la entidad presenta descalces por moneda y por plazo, además de una menor posición superavitaria respecto de periodos anteriores.
En la práctica, esto significa que la caja tiene hoy menos holgura que antes para enfrentar determinadas tensiones de liquidez, por lo que la capacidad de acceso a líneas de crédito y otras fuentes alternativas de fondeo seguirá siendo un factor clave de monitoreo.
Trayectoria y escala: los pilares que sostienen la calificación
Pese a estos riesgos, Moody’s respalda su decisión de afirmar las clasificaciones en la trayectoria y experiencia que tiene Caja Piura dentro del negocio microfinanciero peruano.
La agencia destaca que la institución ha mostrado un aumento gradual en la escala de operaciones tanto en créditos como en depósitos, acompañado de una cobertura en todas las regiones del país. Ese alcance nacional la ubica como una de las entidades más importantes del sistema de cajas municipales.
Ese posicionamiento le otorga ventajas competitivas relevantes: mayor diversificación geográfica, reconocimiento de marca, base de clientes más amplia y capacidad para capturar depósitos en distintas zonas del país. En un entorno donde el negocio microfinanciero sigue siendo exigente, estos atributos continúan siendo un soporte importante para la evaluación crediticia.
Qué podría mejorar o deteriorar la clasificación
Moody’s también delineó los factores que podrían mover la clasificación en uno u otro sentido durante los próximos meses.
Entre los factores positivos, la agencia menciona un aumento gradual en la escala de operaciones acompañado de mejoras en eficiencia operativa y calidad de activos, una recuperación sostenida de la cartera crediticia que fortalezca la capacidad de generar utilidades, y un mayor fortalecimiento patrimonial con recuperación consistente del ratio de capital global.
En el lado negativo, advierte que una presión sobre la solvencia que lleve a un deterioro sostenido del capital global por debajo del umbral interno de la caja podría afectar la nota. También sería un factor adverso un deterioro de la liquidez o mayores descalces entre activos y pasivos que comprometan el patrimonio efectivo, especialmente si se combinan con acceso restringido a fuentes de fondeo.
Asimismo, Moody’s alerta sobre el riesgo de un deterioro sostenido de la cartera de alto riesgo o una mala gestión de la cartera reprogramada, particularmente si ello viene acompañado de baja cobertura con provisiones. Finalmente, también menciona el riesgo de injerencia política, deficiencias de gobierno corporativo o eventuales cambios normativos que exijan mayores recursos en provisiones o capital.
El mensaje de fondo del reporte es claro: Caja Piura ha dado un paso importante al absorber a la ex Caja Sullana y, al mismo tiempo, mostrar una mejora visible en utilidades, patrimonio y solvencia. Sin embargo, la operación todavía no puede considerarse completamente consolidada. El verdadero examen se jugará en 2026, cuando la entidad deba demostrar que puede gestionar con éxito la cartera reprogramada heredada, contener la mora, sostener niveles adecuados de provisiones, recuperar holgura de liquidez y preservar la fortaleza de capital lograda tras la integración.
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