La juventud eterna

20:22 9 Noviembre, 2014

César Valverde ya no es un chiquillo; sin embargo, no ha perdido el espíritu juvenil. Tiene dos tiendas en Galerías Brasil en las que siempre hay adolescentes en busca de ropa y accesorios skaters, productos que comenzó a ofrecer con fuerza desde el 2010, año en el que el deporte de la patineta tuvo un nuevo renacer en el Perú.

Una gran variedad de pantalones pegados y anchos, así como polos, bermudas, sudaderas, camisas y gorras; adornan los locales de este empresario, quien de paso también vende diversos modelos de skates de marcas nacionales e internacionales.

“Tengo una clientela bien exigente, porque los chicos quieren que la ropa les quede perfecta y siempre piden diseños innovadores, locos y fuera de lo común”, expresa el dueño de Hobby Rock, quien a finales de los noventa comenzó su negocio, primero vendiendo comics y animes, y luego polos con frases pintorescas.

Por muchos años César trabajó junto con su papá Alfonso Valverde vendiendo estos polos que causaron sensación entre los jóvenes, pues podían comprar uno con un logo que decía Malfloro o Nika, en alusión a una marca de cigarrillos y de ropa deportiva, respectivamente.

“Hice un montón de diseños que pegaron bastante y unos años después me comenzaron a piratear”, recuerda. Por ello, comenzó a sacar polos con el logo y las imágenes de sus grupos de rock preferidos: The Beatles, INXS, Rolling Stones y AC/DC.

Le fue bien con estas nuevas camisetas, pues usaba polos de todos los colores, algo que no sucedía antes, ya que aquellos que confeccionaban ropa de rock sólo usaban el negro y el blanco. Eso le permitió captar público de todas las edades y hasta clientela femenina.

César manifiesta que la venta de los polos se vuelve un negocio realmente redondo cuando Metallica, Iron Maiden y Kiss; anuncian que van a tocar en el Perú. “Llega un mar de gente semanas antes de los shows, las camisetas se agotan al toque y tenemos que poner más modelos en las tiendas”, menciona.

Ahora su papá se encarga de la venta de estos polos, y de paso anuncia que se ha sacado una línea con diseños de animes y videojuegos de los ochenta y noventa, para satisfacer a los nostálgicos. Mientras tanto, César Valverde ha decidido centrarse en la venta de ropa y productos skaters; aunque sus tiendas están junto a las de su progenitor.

Quiere tener cerca a su padre, porque de esa manera lo puede seguir asesorando y aconsejando para que sepa qué nuevos modelos sería bueno poner a la venta. Además, dice que don Alfonso “es buena onda” y que por eso le gusta trabajar con él seis días a la semana.

Para todos

En los establecimientos de Hobby Rock también hay objetos que llaman la atención de las chicas que acompañan a los adolescentes de la patineta. Las pulseras, lentes, llaveros, chullos y zapatillas; son sólo algunos de los productos que llaman su atención debido a los diseños pintorescos y colores intensos.

“Antes tenía una gran variedad de ropa para chicas; pero ahora les ofrezco más que todo accesorios. Más adelante pienso abrir otra tienda sólo para ellas, ya que me he dado cuenta que cada vez hay más mujeres con ese estilo urbano que antes sólo lo tenían los hombres”, adelanta.

Y no sólo las mujeres ya ven con interés todo lo que ofrece Hobby Rock, pues este empresario indica que en los últimos meses ha crecido su clientela de niños; pequeños compradores que llegan con sus padres y que muchas veces eligen ropa que causa la extrañeza de los adultos, por sus diseños irreverentes y alocados. En estas tiendas se pueden encontrar cosas desde  S/. 1 hasta S/. 250.

“Me gusta el ambiente de Galerías Brasil, pues es bien juvenil y underground”, subraya César.

Lo malo y lo bueno

La familia Valverde es una de las que lleva más tiempo en Galerías Brasil y por lo visto no piensan abandonarla. Han vivido buenos momentos y otros que preferirían que nunca volvieran a ocurrir, como cuando la Municipalidad de Jesús María cerró el centro comercial por un mes, hace dos años, a pedido de los inspectores de Defensa Civil.

César reconoce que estuvo bien lo que sucedió; sin embargo, precisa que tal decisión se dio sin previo aviso lo que impidió tomar las debidas precauciones, ocasionando que tuviera grandes pérdidas, ya que no podía vender nada y era arriesgado sacar los productos a la calle, pues se los podían decomisar.

“Menos mal este asunto no se prolongó y ni bien se volvieron a abrir las puertas de la galería me tuve que poner a trabajar con mucha fuerza para recuperar todo el tiempo perdido”, dice y agrega que este año va a afianzar su marca publicitándola en los eventos extremos, que se están multiplicando en varios distritos.

PUBLICADO ORIGINALMENTE EN LA REVISTA Gan@Más #14 (FEBRERO 2014)

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