“La discapacidad no me paró”: madre emprende con la costura y sostiene a su familia
Usuaria del programa Contigo convirtió su talento en un pequeño taller que hoy le permite generar ingresos y salir adelante.

8 marzo, 2026 / 10:38 am
En un modesto cuarto del distrito de Ventanilla, Mélida Fachín Silva hace girar su máquina de coser como quien teje un sueño. Sus manos, marcadas por años de trabajo, trazan polos, faldas y buzos con la precisión de una artista. “La discapacidad no me paró. Al contrario, me dio más fuerzas”, dice con voz firme. Su historia de superación cobra especial relevancia a pocos días del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.
Originaria de Iquitos, Mélida migró buscando mejores oportunidades. Madre de cinco hijos, asumió también el rol de padre. “Desde niña, siempre me gustó coser. Cuanto tuve mis hijos, para sobrevivir, cosía a mano pantalones con retazos de ropa usada o regalada, para luego venderlos en la calle”, resalta.
En el año 2024, el Programa Nacional Contigo del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (MIDIS) marcó un antes y un después en su vida y en la de su familia. Esta pensión no contributiva para personas con discapacidad severa en situación de pobreza le permitió adquirir su primera herramienta de trabajo: una pequeña máquina para coser. Sin recursos para telas, recolectó restos abandonados en la calle y fabricó cerca de 400 ganchos pequeños, que vendió a un sol cada uno.
Sin embargo, el verdadero punto de inflexión ocurrió en marzo de 2025. El programa Contigo anunció becas gratuitas de costura dirigidas a personas con discapacidad. De cientos de inscritos por distrito –incluyendo más de cien en Ventanilla– solo diez clasificaron por zona. Cuando su nombre apareció en la lista final, la alegría fue absoluta. “Grité ¡ganamos! y abracé a mis hijas. Representaría a Ventanilla”, indica.
Mélida llegaba a las 6 de la mañana, dos horas antes del horario de inicio, con un cuaderno para anotar cada detalle. Aprendió corte, confección y patronaje, técnica desconocida para ella. “La profesora me preguntaba por qué tan temprano, y yo respondía: Quiero aprender todo para poner mi taller”. No faltó un solo día y se integró como familia con el grupo que llegaba desde diferentes distritos de Lima.
Una vez graduada de este programa, transformó su rutina. Ahora, un día común inicia a las 6 de la mañana. Luego del desayuno, empieza a trazar patrones con moldes, para después seguir con el remallado y los acabados. Produce hasta ocho polos diarios –cada uno demanda hora y media aproximadamente–. Las faldas le toman más tiempo por la colocación de las pretinas y los botones. Aunque, realmente, en su taller casero diseña de todo: buzos, boxers, shorts, vestidos para niñas y polos para niños. Trabaja periodos de producción y sale a vender sus prendas en los mercados cercados. Además, suele viajar a ferias en Chimbote. “No arrastro bolsas por mi fractura, pero allá vendo tranquila”, explica. Los ingresos obtenidos de la venta cubren medicinas, ayudan a mejorar la alimentación de su familia y cubren algunos gastos escolares de sus hijos.
A pesar de las dificultades, Mélida rechaza mostrar debilidad. Cuando la hija menor le propone dejar el colegio para operarla, ella responde: “La prioridad es estudiar”. Sueña con tener un puesto propio, adquirir una máquina recubridora para realizar acabados más profesionales y lanzar su marca de ropa. “Quiero ayudar y dar empleo a otros”, dice.
Contigo beneficia a más de 142 mil usuarios a nivel nacional, de las cuales 65 499 son mujeres. El programa promueve la inclusión económica como en el caso de Mélida Fachín. Su mensaje a las mujeres del programa es directo: “Son guerreras de hierro. No se sientan humilladas por la discapacidad. Si yo pude a los 48 años, sin estudios formales, ustedes también”.
Vea Tambien:

















