EVITE SER "EL HOMBRE ORQUESTA" DE SU EMPRESA

10:49 1 Octubre, 2013

Seguramente ya debe haber escuchado el dicho “el que mucho abarca, poco aprieta”, si no lo ha hecho, se lo explicamos. Esta frase popular hace alusión a aquellos que tratan de querer hacerlo todo y a la largo no pueden lograr los resultados esperados. En el caso de los emprendedores se puede aplicar a aquellos que no pueden delegar actividades o tareas en sus colaboradores, porque no los tienen o porque no creen que sean capaces de hacer bien la tarea, o hacerla como ellos sí la harían.

Es cierto que no siempre se harán las cosas a nuestro modo, pero es necesario aprender a delegar esfuerzos y responsabilidades, uno no lo puede hacer todo, quizás sí, por algún tiempo, pero luego se saturará de trabajo y vendrá el estrés o alguna dolencia o mal, o peor, se cansará de continuar con su emprendimiento porque sentirá que está solo y nadie lo apoya.

Para que esto no suceda, tiene que reconocer que no hay persona indispensable para ningún puesto  de trabajo, ni siquiera usted lo es. Trate de rodearse de personal de confianza que lo acompañe en su crecimiento, forme nueva gente con ganas de trabajar, que sea leal a usted y a su proyecto empresarial, que esté bien reconocida en el puesto que tiene y sobre todo que pueda crecer allí, personalmente.

Probablemente usted dirá que su empresa todavía es pequeña y esa es la razón por la que no puede contratar personal calificado y tiene que hacer casi todo usted mismo. Le damos la razón, al principio tendrá que ser un “hombre orquesta” que realice todas las actividades que sean necesarias para sacar la  empresa a flote; salvo que disponga de un buen monto de inversión que le permita empezar con todo cubierto; sin embargo, este no es el caso en la mayoría de empresas pequeñas o micro, donde se tiene que empezar con un solo trabajador: el dueño.

Pero conforme vaya creciendo y viendo que ya dispone de capital para poder contratar personal, tiene que hacerlo, es una inversión que a la larga le dará más satisfacciones y usted se sentirá más productivo para emplear su tiempo en otras actividades de la misma empresa que de repente estaban postergadas porque ya no le alcanzaban las fuerzas o el día para hacerlas.

En un foro mexicano sobre emprendedores, este año, cuyo título muy convincente era “como emprender sin morir en el intento”, uno de los expositores, empresario también, señalaba “uno de los grandes problemas del emprendedor es hacerlo todo por él mismo. Lo que yo he hecho es hacerme de socios talentosos y motivados, porque tener la  gente adecuada te permite crecer rápido”.

Para Maca Hernández, experta en temas de organización y desarrollo personal “El éxito en delegar no se mide por cómo delegas, a quién delegas, o qué tan seguido lo haces. Delegar de forma efectiva no es solamente añadir éxito a tus logros, sino multiplicarlos. En la mayoría de los casos, no delegar eficazmen te reducirá la velocidad de tu desarrollo. Si deseas mejorar el uso de tu tiempo, delegar es esencial”.

Y es verdad, rodearse de las personas idóneas es muy importante para el éxito de su emprendimiento, pero no basta tener al mejor equipo solamente, también debe brindar toda la información necesaria a la persona a quien delegará el trabajo señalando exactamente qué es lo que quiere lograr y en qué tiempo, y junto con ello, dejar en claro que delega no solo el trabajo sino también la responsabilidad, autoridad y posesión de la tarea a realizar. Esto elevará el interés de la persona en el proyecto por más que usted sepa que al final la responsabilidad última será suya. Eso sí, no permita que le regresen el problema a usted y le pidan solución.

Por ejemplo, si la persona que tiene el trabajo le pregunta su parecer, usted puede contestar con otra pregunta ¿qué piensas tú? O si le piden más plazo para la entrega, vuelva a preguntar ¿se puede extender el plazo? No nos perjudicará?, no permita que le regresen la responsabilidad, que es diferente de apoyar cuando sea necesario, que usted sí puede hacer si alguien lo necesita,  pero solo apoyar, no decidir ni asumir nada.

 

Por último, asumiendo que el responsable logró su trabajo, nunca olvide darle el crédito que se merece. No hay peor jefe o dueño de empresa que no reconozca los valores y logros de sus colaboradores. Pero si por el contrario, no se cumplió el trabajo, usted deberá asumirlo y subsanarlo, lo cual también le servirá de experiencia para saber escoger mejor la siguiente vez y continuar delegando funciones.

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