DESCUBRIENDO EL TALENTO DE LOS NIÑOS

12:40 1 Mayo, 2013

Dicen que la profesión que más nos acerca y asemeja a Cristo, es la de maestro, pero solo quienes ejercen por vocación sin condiciones ni mezquindades, pueden ser dignos de llamarse así, pues con su ejemplo, constancia, sacrificios y amor por sus alumnos, salen adelante y sacan adelante a niños y jóvenes en distintas partes del Perú.

Así lo entendió Carmen Echarry, una mujer emprendedora del Cusco, a quien le nació la vocación estando por esas tierras, donde estudió y se formó para educadora, con la convicción de hacer algo más. Por ello, luego de trabajar algunos años en distintos colegios, fundó en el 2009, el colegio inclusivo Talentum y hoy, luego de casi 4 años de arduo trabajo, va viendo sus frutos, más que económicos, en cuanto a la aceptación de los niños con habilidades diferentes y en cuanto al desarrollo y crecimiento de todos sus niños bajo las mismas condiciones y parámetros.

 

Su infancia 

Carmen nació en Huaraz y se crió allí entre juegos y risas, con la libertad plena que lamentablemente hoy no goza la mayoría de los niños. “Nací en Huaraz hace 36 años. En esa ciudad viví mis años maravillosos, todo lo que un niño podría desear: una casa cerca al río (Santa), rodeada de árboles y lugares para explorar, había de todo, hasta la novedad de ver aterrizar helicópteros. Junto con mis 4 hermanos disfrutamos de esa libertad que hoy los niños no tienen”, nos cuenta Carmen.

Luego, tuvieron que mudarse al Cusco, tierra de sus padres y algunos años después, su padre se quedó sin trabajo por lo que tuvieron que pasar penurias que hicieron que Carmen viera la vida con otros ojos. “Cuando pasas necesidad aprendes a situarte en las necesidades de los demás. Mi papá siempre decía que quien no ha pasado hambre no podrá comprender el hambre de los demás”.

 

Adolescencia y juventud 

Los padres de Carmen siempre fueron bien cercanos a la iglesia. Es por eso que cultivaron en sus hijos el apego a las tradiciones y el servicio a los demás a través de su parroquia. Carmen vivió su época de adolescente desde la parroquia franciscana La Recoleta, en Cusco, a donde asistía con su familia para hacer trabajo pastoral, viajes de apostolado y voluntariado en el asilo de ancianos. Crecer en este ambiente le enseñó el amor y entrega a los demás. Hoy sus padres siguen como laicos comprometidos y sus hermanos son misioneros. “Estas experiencias formaron mi carácter. Entender y comprometerse con las necesidades de los demás, especialmente de los que menos tienen; entender que nuestra vida es para trabajar por la felicidad de los demás”.

Más adelante estudió para convertirse en profesora, luego hizo especializaciones en la Católica, San Marcos, un Master en aprendizajes tempranos, estudios del método Montessori y actualmente viene estudiando psicología, además de formar parte del equipo capacitador de la Editorial Santillana. Todo ello porque tiene la convicción de que debe seguir preparándose y actualizándose por el bien de sus alumnos.

Llega el gran reto 

Carmen trabajó en algunos colegios de Cusco, pero siempre tuvo el deseo de poner uno propio, en el que pudiera plasmar toda su visión sobre la educación y la pedagogía del amor y en el que pudieran estudiar todos los niños sin distinciones sociales, culturales o de aprendizaje.

Es así que en el 2009, se decidió y fundó su colegio Talentum. Primero, solo como escuela inicial, luego realizaron la ampliación al servicio de cuna y ahora tienen la enseñanza primaria hasta 3er grado.

Su metodología parte de un enfoque inclusivo poniendo énfasis en el descubrimiento y cultivo temprano de los talentos. “Aplicamos la Pedagogía del amor, reconociendo el valor que tiene cada persona. Concebimos el aprendizaje como un proceso que se da desde el afecto y el respeto por las diferencias individuales”.

Carmen está convencida que este tipo de educación es beneficiosa para la sociedad en general, padres, niños, profesores, porque enseña a respetar, tolerar, ser solidario, etc. El colegio de Carmen no solo es inclusivo, también vela por dar oportunidades a todos los niños discapacitados de bajos recursos, o t o r gándoles becas completas para que puedan estudiar allí. Además, es consciente de que sus clientes internos (empleados) tienen que estar a gusto en su empresa y por ello, se asegura de dar todos los beneficios de ley.

 

El reconocimiento 

El año pasado, Carmen fue premiada por la Financiera Crediscotia con el Premio a la Mujer Microempresaria, obteniendo el primer lugar en Cusco y el tercer lugar a nivel nacional.

Este premio le permitió convivir por una semana con otras mujeres que como ella han desarrollado emprendimientos importantes. “Pienso que la mujer peruana tiene en sus genes la fortaleza y creatividad para emprender. Muchas se han enfrentado a situaciones difíc i l e s y tienen desarrollada una capacidad innata porque afrontan la advers i dad y alcanzan la excelencia profesional y personal” señala Carmen, recordando las vivencias con sus compatriotas.

Carmen está casada y tiene un hijo pequeño. Para ella, el apoyo y compromiso de su esposo la han ayudado a cristalizar sus sueños. “Él es mi socio, mi cómplice, mi apoyo. Él ha asumido la gerencia de la empresa y sin su entusiasmo y compromiso no hubiera sido posible la existencia de Talentum” refiere. Es gracias a esta empresa que también Carmen puede criar a su hijo y dedicarle el tiempo que todo niño debería tener con su madre. Ella desea que su hijo aprenda de Talentum y pueda continuar su obra.

 

Los Planes 

Para Carmen, conseguir un local propio es imprescindible ya que están al tope de su capacidad. Es consciente que los terrenos en Cusco son caros, por lo que están en la búsqueda de inversionistas que los ayuden a concretar este proyecto, para luego iniciar la construcción de la nueva escuela, con la meta de ampliar sus servicios hasta la secundaria.

“A los emprendedores les diría que no tengan miedo a emprender, pero que lo hagan pensando en los demás, a veces nuestros sueños están en adquirir bienes, disfrutar del dinero, eso no está mal pero no puede ser todo. Nuestros actos tienen que trascender y si tenemos la capacidad de emprender tenemos que tener también la capacidad de ayudar a otros a salir de su realidad” reflexiona Carmen.

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