Como en el ajedrez, la clave está en entender el tablero antes de mover la siguiente ficha
Durante el evento "Thinking", Cristina Quiñones sostuvo que las organizaciones deben ir más allá de los datos y comprender el comportamiento humano para construir estrategias con mayor impacto.

20 junio, 2026 / 10:12 am
En un entorno donde las empresas tienen acceso a grandes volúmenes de información y herramientas de inteligencia artificial capaces de procesar datos en segundos, el verdadero diferencial competitivo ya no está en acumular conocimiento, sino en desarrollar la capacidad de interpretarlo estratégicamente. Ese fue el mensaje central de Cristina Quiñones, CEO de Consumer Truth, durante el evento “Thinking, Pensamiento Estratégico para cambiar las reglas de juego”, espacio en el que la consultora presentó oficialmente un nuevo servicio de asesoría estratégica dirigido a acompañar a las organizaciones en la toma de decisiones de alto impacto.
Lejos de centrar su exposición en metodologías o modelos tradicionales de consultoría, Quiñones recurrió a una historia personal que terminó convirtiéndose en el eje de toda la conferencia: las enseñanzas de su padre, reconocido ajedrecista peruano, cuya forma de entender el tablero marcó también su manera de comprender los negocios.
“Mi padre siempre me decía que antes de mover una pieza había que entender el tablero y pensar en las jugadas que vendrían después”, recordó.
A partir de esa experiencia, explicó que la estrategia empresarial tiene mucho en común con el ajedrez. No basta con reaccionar frente al presente; es necesario comprender el contexto, respetar al competidor y anticipar los escenarios que aún no ocurren.
“En el ajedrez, como en los negocios, la ventaja rara vez la tiene quien mueve primero, sino quien entiende mejor el juego”, afirmó.
Más pensamiento y menos automatización
Uno de los principales planteamientos de la especialista fue que las organizaciones están atravesando una paradoja: nunca antes habían tenido tanta información disponible, pero pocas veces habían contado con tan poco tiempo para transformarla en decisiones.
Según explicó, el problema no es la falta de datos, sino el exceso de ellos.
“Hoy tenemos ChatGPT, múltiples plataformas de inteligencia artificial y enormes cantidades de información. Sin embargo, eso no necesariamente significa que estemos pensando mejor.”
En ese sentido, sostuvo que el desafío de las empresas consiste en desarrollar criterio antes que depender exclusivamente de la tecnología.
Para Quiñones, la inteligencia artificial representa una herramienta poderosa para acelerar procesos, pero el pensamiento estratégico continúa siendo una capacidad exclusivamente humana porque requiere interpretar emociones, comprender culturas y proyectar escenarios futuros.
Por ello defendió el concepto de “inteligencia artesanal”, una forma de análisis que combina observación, experiencia y sensibilidad para entender aquello que los algoritmos aún no pueden explicar.
“La tecnología puede ayudarnos a procesar información, pero las decisiones siguen dependiendo de nuestra capacidad para darle sentido.”
Comprender personas antes que mercados
Otro de los ejes de la presentación fue la necesidad de replantear la forma en que las empresas investigan a sus consumidores.
Quiñones cuestionó la tendencia a hablar únicamente de segmentos y mercados cuando, en realidad, quienes toman decisiones son personas influenciadas por su cultura, sus emociones y su contexto social.
Desde esa perspectiva, explicó que las estrategias ya no pueden construirse únicamente sobre variables demográficas o estadísticas.
“La cultura debe convertirse en una fuente permanente de conocimiento para entender cómo cambia la sociedad y hacia dónde evolucionan los consumidores.”
Asimismo, advirtió que muchas marcas intentan adaptarse superficialmente a nuevos territorios sin comprender realmente las dinámicas culturales locales, fenómeno que definió como el “modo turista”.
Según explicó, las empresas necesitan abandonar esa lógica y desarrollar estrategias que partan del conocimiento profundo de las personas.
Las nuevas tensiones del consumidor
Durante su exposición también compartió varios de los hallazgos obtenidos por Consumer Truth en sus investigaciones culturales.
Entre ellos destacó que los consumidores buscan cada vez más autenticidad frente a la artificialidad, experiencias con significado frente a la inmediatez, relaciones humanas frente a la automatización y marcas capaces de conectar emocionalmente antes que imponer mensajes comerciales.
En ese contexto, afirmó que el verdadero lujo ya no reside únicamente en el precio o la exclusividad, sino en la autenticidad y en la capacidad de ofrecer experiencias memorables.
También abordó el crecimiento de los llamados productos “dupe”, una tendencia que, según explicó, refleja un cambio cultural mucho más profundo.
“Las personas ya no buscan solamente una marca; buscan sentirse incluidas, reconocidas y partícipes de determinadas experiencias.”
De la información a las decisiones
Como parte del evento, Consumer Truth presentó oficialmente su nuevo servicio de asesoría estratégica, concebido como un acompañamiento para las empresas durante los procesos de toma de decisiones.
Carlos Rodríguez, socio de la consultora, explicó que la propuesta no busca reemplazar las áreas de marketing, innovación o estrategia de las organizaciones, sino brindar una visión externa que permita validar campañas, conceptos, innovaciones y proyectos antes de su ejecución.
El servicio combina análisis cultural, investigación del consumidor, tendencias sociales y pensamiento estratégico para ayudar a las empresas a reducir la incertidumbre y acelerar la toma de decisiones.
Rodríguez resumió la propuesta en una secuencia que sintetiza la filosofía de la consultora: transformar la información en criterio, el criterio en decisiones y las decisiones en valor para el negocio.
Una estrategia para anticiparse al futuro
Al cierre de la conferencia, Quiñones retomó la metáfora del ajedrez para resumir el propósito del nuevo servicio.
Explicó que el pensamiento estratégico no consiste en hacer más movimientos, sino en comprender cuáles son las jugadas que realmente cambiarán el rumbo de una organización.
En un contexto marcado por la inteligencia artificial, la sobreinformación y consumidores cada vez más complejos, sostuvo que la ventaja competitiva seguirá perteneciendo a las empresas capaces de interpretar la cultura, entender a las personas y anticiparse a los cambios antes que sus competidores.
“Hoy más que nunca, las organizaciones necesitan pensar antes de mover la siguiente ficha”, concluyó.
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