Liderazgo Consciente

La sincronicidad ecológica

16 Julio, 2022 / 8:34 am

Es increíble como el Perú acompaña de manera pujante el desarrollo global hacia más sostenibilidad y equilibrio social. Varios proyectos en la agricultura, producción y acabado de tejidos, por ejemplo, encuentran eco en proyectos similares en diferentes partes del mundo.

Desde motivaciones y tomas de consciencia, muy personales, agentes de cambio crean movimientos que tienen brotes en comunidades, tanto rurales como urbanas en el Perú, Brasil, India, Egipto y en el norte europeo por tan solo nombrar algunos de los innumerables proyectos, alrededor del mundo, sintonizados con la sostenibilidad.

Sabemos que nuestros problemas más profundos no conocen fronteras nacionales. Para comprenderlos se requiere de un abordaje interdisciplinario y experiencias interconectadas. Los que se sienten llamados a solucionarlos deben poner todo su ser al servicio de la creación de un cambio sostenible, constatan los fundadores del Instituto Amani, en la India, dedicado a formar individuos y organizaciones que lideren el impacto social.

Parece ser que la capacitación de mujeres agricultoras en el Perú, que generan sus propios ingresos en base a la biodiversidad, fomentada por el Programa Nacional PAIS, del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, encuentra su eco en el proyecto Sekem en Egipto. Esta iniciativa privada restaura suelos degradados, de manera natural, enfrentando así la amenaza existencial del cambio climático. En estas comunidades armónicas, saludables y sobre todo bien capacitadas se generan, desde la experiencia, las respuestas a varios de los problemas más urgentes que enfrenta nuestra sociedad.

Mientras que en el sector textil las hermanas peruanas Araceli y Lesly Luna, acompañadas de la labor de artistas y mujeres nativas del país, deciden hacer algo por la sostenibilidad de los lagos, ríos y selvas del Perú, Gabriele Plappert en la Selva Negra de Alemania, se siente impulsada por principios muy parecidos.

Mientras que Kille Enna, una chef danesa galardonada se retira de la alta cocina, para cultivar ella misma los ingredientes de sus futuras recetas, en un huerto en Suecia, otra chef brasilera, Bruna Vianna se capacitó en Egipto para regenerar tierras en Minas Gerais y vivir de ellas de manera circular. Quiere interactuar con la naturaleza, entender sus procesos y aprender a cultivar los ingredientes que utiliza para crear sus platos, respetando el flujo y el ritmo natural de estos cultivos.

Una sin saber de la otra, partiendo desde situaciones muy diferentes, todas estas mujeres parecen acceder a la misma red de inteligencia natural y orgánica que informa el cambio ocurriendo a nivel global. El denominador común de sus visiones y sus proyectos es el reconocimiento de que cada acto local consciente tiene un impacto global inmedible.

Además, esta consciencia lleva, en sí, el potencial necesario para regular las actividades humanas, impulsando procesos cada vez más ecoamigables.