Liderazgo Consciente

por Andrea Sydow

Es consultora internacional en comunicación para desarrollar el liderazgo en emprendedores. Es coach certificada y facilitadora autorizada para impartir ceremonias y talleres de Perdón Radical en alemán, español, portugués e inglés.

En su curso para Líderes Conscientes logra despertar el emprendedor en ti, mostrando la calidad y fortaleza que desde ya tienes en tus manos y que quizás hayan juntado polvo y estén un poco desordenadas. Durante el curso revelas los recursos, calidades, capacidades y talentos que ya están en tus manos y a tu disposición.

Andrea, que desde febrero de este año colabora con Gan@Más, te hace ver que tu vida y tus emprendimientos son más fáciles y ligeros de lo que crees. Tus emprendimientos no tienen que ser cuesta arriba. ¿Exigen tu concentración, tu enfoque, empeño, compromiso y dedicación al 100%?. Sin embargo, es todo más fácil y sencillo de lo que crees.

El taller para Líderes y Emprendedores Conscientes incrementa tu nivel de energía, ya que operando con una energía más elevada y sintiéndote mejor actúas de forma diferente.

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Excelencia sin negatividad

10:43 29 Abril, 2019

Por: Andrea Sydow

El rendimiento de punta solo ocurre en ambientes seguros. Buenos líderes saben cómo crearlos.

Si un río está limpio desde su fuente, correrá limpio por su cauce hasta desembocar en el mar. Sin embargo, si corre contaminado desde su origen, contaminará las orillas y el paisaje por el que pasa hasta llegar al mar.

Lo mismo ocurre en la sociedad. La fuente de la cual emana cada persona es una relación. Cada persona tiene padre y madre que estuvieron en una relación para crearla y educarla. En una comunidad, toda actividad personal, mercantil, religiosa y política se da en una relación. Comprar y vender se efectúan en una relación. Aprender y enseñar se dan en una relación. Enfermo y curador están en una relación. No hay interacción sin relación.

Cuando las relaciones son respetuosas, el resultado es bienestar. Aunque ocurran equivocaciones, éstas son abordadas respetuosamente. La conexión se mantiene sin interrupción a pesar de las diferencias.

Nuestra sociedad, sin embargo, es permanentemente impactada por relaciones conflictivas. Éstas vendrían a ser como el río contaminado en su origen, contaminando todo lo demás en su recorrer.

Nos faltan las herramientas para mantener la conexión más allá de las diferencias. La discordia empieza en nuestros hogares. Quizás nos hayamos acostumbrado a la latente negatividad. En el peor de los casos, ésta culmina en conflicto y divorcio. En el 2016, más de 13 mil parejas decidieron divorciarse en el Perú. Este conflicto con su negatividad, en el núcleo de la sociedad, se filtra hacia las demás relaciones personales y laborales.

La negatividad deteriora el espacio en el cual se espera alto rendimiento, debilitando equipos y empresas. Cuando un ambiente no es seguro se magnifica la tensión, la reactividad y hostilidad, y se interrumpe la conexión entre las personas, tan necesaria para realizar emprendimientos con excelencia.

Entonces ¿cómo restaurar la conexión y un ambiente seguro? A través de las Conversaciones Seguras; la primera herramienta educativa que enseña a establecer relaciones prósperas, a través de pasos estructurados. En estas conversaciones se establece un espacio seguro, eliminando por completo la negatividad en cualquiera de sus formas. Se establece una estructura en la cual:

· se pide una cita para hablar de un tema,

· tan solo uno habla y el otro escucha y repite lo que escuchó,

· el que escucha valida lo compartido y

· expresa empatía.

El que habla comparte sus ideas, deseos o frustraciones en frases cortas. Usa frases que comienzan con yo/a mi…. – Yo pienso, yo necesito, a mi me lastima, a mi me gustaría.

El que escucha repite lo compartido casi que literalmente asegurándose que ha comprendido. Su postura interior es de interés y cursiosidad.

Cuando el que habla termina de compartir, el que escucha manifiesta que lo compartido tiene sentido. Por ejemplo: – Tiene sentido que te enfades cuando me retraso, dado que perdiste tiempo mientras me esperabas y tienes muchas cosas por hacer.

El que escucha además busca sentir empatía. Por ejemplo: – Me imagino que te sientes frustrado al regalarme tu escaso tiempo y yo encima me retraso.

La conversación se concluye con: – Gracias por compartir. – Gracias por escuchar.

Con esta sencilla estructura se restaura la conexión, permitiendo que ideas vuelvan a fluir libremente entre las personas más allá de las diferencias. Además, se elimina la negatividad y se restaura el espacio seguro imprescindible para rendir con excelencia. El resultado es menos tensión y más cooperación.

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