Finanzas Saludables

por Elaine King Fuentes

Seleccionada por People en Español como una de la 25 Mujeres más influyentes hispanas del 2017 por su excelente experiencia en las finanzas familiares. Elaine es asesora de empresas familiares (CFBA™) y certificada en planeación financiera patrimonial (CFP®) considerada una experta en gestión financiera internacional y embajadora del directorio del CFP®. Es fundadora y presidente de Family and Money Matters™ cuya misión es de fortalecer el capital humano y financiero de la familia para lograr estabilidad.

Elaine ha trabajado y estudiado en Austria, Canadá, Japón, México, Peru y en diferentes ciudades de los Estados Unidos trabajando con más de 1,200 familias creando estrategias practicas enfocadas en planeación patrimonial, educación financiera, planeación sucesoral, impacto social y gobierno familiar. Ella tiene experiencia liderando como socia, directora y gerente de Bessemer Trust (AUM $100 B), Royal Bank of Scotland’ Coutts Division y WE Family Offices.

Experta en asuntos de familia y dinero, conferencista y catalista social es creadora del P.E.F.F., un programa institucional financiero familiar que ya ha transformado a miles de familias en Latinoamérica. Elaine es mediadora de la corte suprema de Florida, Coach Certificada de la Universidad de Miami (ICF), es miembro del directorio de Family Firm Institute y consultora de la Asociación de Empresas Familiares del Perú (AEF), entre otros cargos.

Para más información: elaine@familyandmoneymatters.com

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Cuando invertir con el corazón hace “zen”tido

11:11 14 Noviembre, 2017

Por: Elaine King Fuentes

Mi primer trabajo, tras graduarme, fue el de gestora de carteras de inversiones en Wall Street bajo el liderazgo de Jamie Dimon, actual director ejecutivo de JPMorganChase. Acababa de comenzar mi carrera profesional y me encontré, de la noche a la mañana, dentro de un equipo que manejaba 13 mil millones de dólares. ¡Imagínense! Estuve allí durante 4 años y con el paso del tiempo me gané la confianza de mis supervisores, dirigiendo mi carrera hacia lo que se ha convertido en mi objetivo profesional principal: trabajar directamente con familias, ayudándoles con su patrimonio.

Como entenderán, encontré todo tipo de perfiles —familias europeas, mexicanas, americanas, con un hijo, de varias generaciones —, y todas ellas contaban con una fortuna importante que querían rentabilizar. Fue entonces cuando empecé a prestar atención a un grupo concreto, los millennials.

En su mayoría jóvenes que apenas superaban la treintena, se trataba de herederos a los que no les importaba especialmente que sus padres les hubieran cedido la gestión de sumas millonarias. No tenían un interés material en el dinero, ni mucho menos pensaban en hacerlo crecer. Lo que verdaderamente les motivaba era el rendimiento social, el impacto positivo que podían tener sobre su entorno.

Y es que, efectivamente, estos chicos podían cambiar el mundo con su firma. Si invertíamos en una empresa, esta ofrecería mayor estabilidad a sus empleados; si se trataba de un negocio con conciencia medioambiental, estaríamos contribuyendo al cuidado del planeta; podríamos promover corporaciones agrícolas que no utilizaran pesticidas y que, por tanto, distribuyeran alimentos que fueran buenos para la salud.

Todavía me acuerdo de una pareja de hermanos a los que su abuela les había cedido una suma considerable como herencia y que juntos decidimos destinar ese dinero a un fondo que ayudaba al medio ambiente.

Cuando al cabo de un tiempo descubrieron que no solo estaban contribuyendo a mejorar el planeta, sino que además su rentabilidad prácticamente doblaba al resto de fondos de la cartera, sus caras de sorpresa no tuvieron precio. No le habían dado gran importancia a heredar y este fue el gancho para que decidieran tomar las riendas de su dinero y asumir la responsabilidad que, como privilegiados, debían tener sobre su patrimonio.

Ser responsable a la hora de invertir es lo que dentro del ámbito de las finanzas se conoce como inversiones de impacto social. Las inversiones con un propósito son aquellas que buscan tanto ser rentables como lograr objetivos sociales. Se trata de una tendencia cada vez más extendida orientada a la búsqueda de soluciones que aumenten el bienestar general. Estas inversiones pueden clasificarse en tres categorías.

  • En primer lugar, nos encontramos con las inversiones socialmente responsables (SRI, por sus siglas en inglés), que analizan las inversiones potenciales para eliminar aquellas, como las tabacaleras, que tienen un impacto claramente negativo.
  • Por otro lado, las inversiones sostenibles hacen referencia a incorporar factores medioambientales, sociales y de gobernanza, al análisis tradicional de los beneficios y riesgos de una inversión. Por ejemplo, los bonos verdes.
  • Por último, encontramos a las inversiones con impacto social, propiamente dichas. Esta tendencia aboga porque se incorporen métricas para evaluar directamente el impacto social de una inversión. Por ejemplo, si estás considerando invertir en un proyecto de viviendas protegidas, sería bueno que lo examinaras barajando cifras como el número de familias de bajos ingresos que acoge el programa. Un fondo que ayuda a mujeres en África mediante préstamos pertenecería a esta categoría.

No importa si cuentas con unos ahorros modestos o si estamos hablando de miles de millones, lo que cuenta es invertir con propósito que es una actitud ante la vida. Depende enteramente de ti, así que no hay presión a la hora de decidir cuánto, ni cómo. Si no tienes claro cómo quieres invertir tu lucha, no te precipites y estudia todas las opciones posibles. Lo importante es entender que, al final del día, tú, yo y Carlos Slim, vivimos en el mismo mundo, y que invertir para cuidarlo sienta bien. Y mucho.

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Artículo publicado para la columna: Finanzas Saludables

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