Caja Piura retoma niveles de rentabilidad, pero persisten presiones en la calidad de cartera
Utilidades pasan de S/ 3.5 millones a S/ 78.5 millones al primer trimestre del 2026, impulsadas por menores provisiones, mientras cartera atrasada crece a S/ 635 millones y la morosidad alcanza 9.47%.

4 mayo, 2026 / 7:00 am
El desempeño financiero de Caja Piura al cierre de marzo de 2026 marca un punto de inflexión en su trayectoria reciente, tras la compleja absorción del bloque patrimonial de la CMAC Sullana. Luego de un 2025 impactado por altos costos de integración y provisiones extraordinarias, la entidad muestra una recuperación significativa en sus resultados, aunque con desafíos relevantes en la calidad de su cartera crediticia.
Recuperación de la rentabilidad tras un año de ajuste
El estado de resultados evidencia una mejora sustancial en la rentabilidad de la institución. La utilidad neta pasó de S/ 3.5 millones en el primer trimestre de 2025 a S/ 78.5 millones a marzo de 2026, lo que representa un crecimiento superior al 2,100%. Este resultado, sin embargo, debe entenderse en el contexto de una base comparativa atípicamente baja, afectada el año anterior por el impacto del proceso de integración.
El crecimiento de los ingresos financieros fue moderado, con un avance de 4.7% hasta los S/ 336.7 millones, impulsado por el mayor volumen de colocaciones. A ello se sumó una reducción de 6.2% en los gastos financieros, lo que permitió expandir el margen financiero bruto en 8.1%.
No obstante, el principal factor detrás del fuerte incremento de utilidades fue la drástica reducción del gasto en provisiones para créditos directos, que cayó en 74.1%, pasando de S/ 63.9 millones a S/ 16.5 millones. Este comportamiento responde al hecho de que el grueso del saneamiento de la cartera adquirida se concentró en 2025, por lo que el nivel de provisiones en 2026 refleja una etapa de mayor normalización.
Eficiencia operativa y captura de sinergias
En términos operativos, Caja Piura logró contener el crecimiento de sus gastos administrativos, que aumentaron 7.7%, una tasa relativamente moderada considerando la mayor escala de operaciones tras la integración. Este resultado sugiere una adecuada captura de sinergias y un manejo eficiente del proceso de fusión.
El control de costos, combinado con la mejora en el margen financiero, permitió consolidar una estructura más eficiente y alineada con la nueva dimensión de la entidad dentro del sistema microfinanciero.
Expansión crediticia con señales de deterioro en la calidad de cartera
La cartera de créditos alcanzó los S/ 6,711 millones, con un crecimiento interanual de 7.1%. Este avance fue liderado por los créditos vigentes, que aumentaron 6.5%, reflejando un dinamismo sostenido en colocaciones.
Sin embargo, el principal foco de preocupación radica en el comportamiento de la cartera atrasada, que creció 12.4%, superando ampliamente el ritmo de expansión de la cartera total. Dentro de este segmento, los créditos vencidos aumentaron 14.6% y los casos en cobranza judicial se incrementaron 10.5%.
Como resultado, el ratio de morosidad se ubica en 9.47%, un nivel elevado que plantea riesgos para la sostenibilidad de los resultados en el mediano plazo. Este indicador sugiere que, pese a la recuperación de la rentabilidad, persisten debilidades en la calidad de los activos.
Mayor cobertura frente al riesgo crediticio
Ante el deterioro de la cartera, la entidad ha reforzado su política de provisiones. Estas crecieron 24.5%, alcanzando los S/ 985.6 millones, lo que evidencia un enfoque prudencial para cubrir posibles pérdidas.
Sin embargo, este aumento en provisiones también ha limitado el crecimiento de los créditos netos, que avanzaron solo 4.6%, por debajo del crecimiento de la cartera bruta. Esto refleja el mayor costo de riesgo asociado al actual ciclo crediticio.
Crecimiento del balance y consolidación de la escala
A nivel de balance, la entidad alcanzó activos totales por S/ 7,679 millones, reflejando su consolidación tras la absorción de Sullana. La posición de liquidez se mantiene sólida, con más de S/ 1,200 millones en disponible y un nivel relevante de inversiones.
Un elemento particular dentro del balance es la cuenta de otros activos, que asciende a S/ 213.4 millones. Este rubro ha sido utilizado como un mecanismo transitorio para registrar activos provenientes de la entidad absorbida mientras se completa la integración de sistemas. Su reducción progresiva evidencia avances en la normalización contable.
Solvencia y respaldo patrimonial
En cuanto a la estructura de financiamiento, las obligaciones con el público se mantienen como la principal fuente de fondeo, superando los S/ 6,043 millones, lo que refleja la confianza de los depositantes en la entidad tras el proceso de integración.
El patrimonio total se ubicó en S/ 929.8 millones, respaldado por un capital social sólido y la recuperación de resultados acumulados. Esta base patrimonial proporciona un colchón importante para enfrentar eventuales deterioros en la cartera y sostener el crecimiento del negocio.
Si bien Caja Piura ha logrado estabilizar sus resultados tras la absorción de CMAC Sullana, el desempeño actual presenta un balance mixto. Por un lado, se observa una clara recuperación de la rentabilidad y una mejora en la eficiencia operativa. Por otro, el deterioro en la calidad de cartera y el elevado nivel de morosidad representan riesgos significativos.
Además, el bajo nivel de provisiones registrado en el periodo podría no ser sostenible si la tendencia de la cartera atrasada continúa al alza, lo que eventualmente presionaría los resultados futuros. En este contexto, el principal desafío para la entidad será consolidar su crecimiento bajo un enfoque más prudente en la gestión del riesgo crediticio, fortaleciendo sus procesos de evaluación, seguimiento y recuperación, en una etapa en la que la integración ya no es el principal reto, sino la calidad de su expansión.
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