Marketing

Destape Regional 2026: Cinco formas de consumir en un Perú que no es igual de norte a sur

El estudio de Consumer Truth identifica diferencias marcadas entre Lima, Norte, Sur, Centro y Oriente en la forma de decidir, buscar bienestar, relacionarse con las marcas y entender el consumo.

Gan@Más

Redacción digital

redaccion@revistaganamas.com.pe

1 octubre, 2026 / 12:49 pm

Jorge Izaguirre, Director de Destape Regional y Gerente de Insights de Consumer Truth y Cristina Quiñones, CEO de Consumer Truth.

El Perú no tiene un único patrón de consumo. Esa es una de las principales conclusiones del estudio “Destape Regional 2026: El Perú que no siempre vemos”, desarrollado por Consumer Truth para identificar los cambios culturales y de comportamiento que están transformando el mercado peruano.

La investigación plantea que las diferencias regionales no se explican solamente por el nivel de ingresos o por el acceso a determinados productos y servicios. También intervienen factores culturales, sociales y emocionales que influyen en la manera en que las personas eligen una marca, deciden una compra, se relacionan con el entretenimiento, valoran la sostenibilidad o interpretan el bienestar.

El estudio identifica cinco grandes lógicas regionales. En Lima, consumir también significa saber moverse entre opciones, formatos y canales. En el Norte, la búsqueda de alivio emocional adquiere mayor relevancia. En el Sur, las decisiones de compra son más conversadas y vinculadas con atributos de naturalidad y bienestar. En el Centro, la confianza se construye demostrando que una alternativa funciona y rinde. En Oriente, la recursividad, la reutilización y la conexión con la comunidad adquieren un peso particular.

Consumer Truth sostiene que estas diferencias obligan a mirar el mercado peruano desde una perspectiva menos homogénea. La idea central del estudio es que las empresas pueden encontrar oportunidades si entienden las particularidades culturales de cada territorio, en lugar de asumir que una misma propuesta de valor tendrá necesariamente el mismo significado para todos.

 

Lima: saber moverse en medio de muchas opciones

En Lima, el consumidor aparece caracterizado por una mayor capacidad para comparar, sustituir marcas y combinar diferentes alternativas para resolver sus necesidades.

El 82% de los limeños encuestados señala haber comprado en los últimos tres meses productos o marcas capaces de reemplazar a otras más conocidas, frente al 80% nacional. El dato refleja una mayor normalización de la sustitución de marcas cuando existe una alternativa que cumple adecuadamente con la necesidad.

Pero la búsqueda de funcionalidad convive con una dimensión emocional. El 60% de los limeños relaciona su vínculo con las marcas principalmente con una conexión emocional, mientras que 22% lo vincula más directamente con el precio. Es decir, comparar y cambiar de marca no significa necesariamente que desaparezca la lealtad: determinadas marcas pueden mantener un vínculo si logran construir cercanía.

El bienestar también comienza a ocupar un espacio mayor dentro de las decisiones de consumo. El 46% de los limeños espera aumentar su búsqueda de marcas que contribuyan al cuidado de la paz mental, frente al 44% nacional, mientras que 47% proyecta buscar más alimentos funcionales.

El entretenimiento también tiene un fuerte componente digital. El 94% realiza actividades de ocio vinculadas con pantallas, frente al 92% nacional. Las series, redes sociales y contenidos digitales convierten al hogar en un importante espacio de entretenimiento.

A ello se suma una dimensión pragmática. El 28% de los limeños proyecta aumentar sus compras en formatos hard discount, por encima del promedio nacional. La lógica es combinar conveniencia, comparación y rendimiento de la compra.

En síntesis, Consumer Truth describe al consumidor limeño como alguien que compara, cambia, combina y busca resolver. Su recorrido puede resumirse en sustituir, cuidarse, entretenerse, resolver y finalmente vincularse con aquellas marcas que consiguen generar una relación más cercana.

 

Norte: la búsqueda de calma y alivio emocional

En el Norte aparece una lógica distinta. El consumidor tiene una participación más directa en las decisiones de compra y, al mismo tiempo, muestra una mayor valoración de las marcas que pueden generar tranquilidad y experiencias humanas.

El 75% se reconoce como comprador principal del hogar, frente al 62.4% nacional, siendo el registro más alto entre las regiones analizadas. En contraste, 22.5% se identifica como influenciador, frente al 32.3% del total nacional.

Esto revela una participación más directa en la decisión de compra. El consumidor norteño aparece menos como alguien que solamente recomienda y más como quien toma la decisión y ejecuta la adquisición.

El componente emocional adquiere especial importancia. El 45% se identifica con marcas que procuran alivio emocional y generan espacios de calma, frente al 37.8% nacional. Asimismo, 37.3% manifiesta preferir una experiencia humana antes que una automatización tecnológica y 36.4% se inclina por marcas asociadas con una “buena vibra”.

La sostenibilidad también tiene una característica particular: debe ser tangible. El 53% valora marcas que promueven el reciclaje, frente al 47.9% nacional; 38.8% considera los productos libres de octógonos, frente al 31.8%, y 30.4% valora tecnologías amigables con el planeta, frente al 26%.

El entretenimiento combina actividades dentro y fuera del hogar. El 66% ve películas o series en casa, frente al 58.1% nacional, mientras que 46.7% consume YouTube, frente al 42.6%. También registra una mayor participación en actividades como cine, bares, discotecas o restaurantes.

Hacia adelante, 44% declara buscar experiencias presenciales y auténticas, mientras 40% proyecta comprar versiones accesibles de sus marcas favoritas y 45% buscar alimentos funcionales.

El estudio sintetiza esta lógica señalando que el consumidor del Norte quiere disfrutar, pero sin perder criterio de compra. La marca no solamente debe resolver una necesidad funcional, sino también contribuir a una experiencia de mayor tranquilidad y bienestar.

 

Sur: elegir bien, pero no elegir solo

En el Sur, la compra presenta una dinámica más compartida. El consumidor participa en las decisiones, pero la elección parece construirse con mayor intervención de otras personas del entorno.

El 46% se reconoce como influenciador de las compras del hogar, muy por encima del 32% nacional y el nivel más alto entre las regiones. En cambio, 50.8% se identifica como comprador principal, frente al 62.4% nacional.

La diferencia sugiere una dinámica más consultiva: la persona que realiza la compra no necesariamente es la única que define qué adquirir. Las opiniones del entorno tienen mayor presencia en la decisión.

La naturalidad también tiene un peso importante. El Sur registra 39.8% de preferencia por alimentos orgánicos o libres de pesticidas, frente al 35.9% nacional. También se encuentra por encima del promedio en reciclaje, con 49.6%, frente al 47.9%; en empaques eco-amigables, con 46.3%, frente al 44.2%; y en productos libres de octógonos, con 34.4%, frente al 31.8%.

El bienestar aparece igualmente asociado con atributos concretos. Cerca del 47% busca alimentos funcionales, frente al 44.7% nacional, mientras alrededor del 45% busca experiencias presenciales y auténticas. También 41% proyecta adquirir versiones accesibles de sus marcas favoritas.

En entretenimiento se observa una preferencia relativamente mayor por actividades activas y digitales. El 23% juega videojuegos, frente al 16% nacional, mientras los podcasts y streaming alcanzan 15.2%, frente al 12.5%. Los viajes llegan a 9%, frente al 6.3%.

Uno de los datos más significativos es el relacionado con el optimismo. El 58% señala que consumir lo hace sentir optimista, frente al 52.9% nacional, el porcentaje más alto entre las regiones.

Por ello, Consumer Truth plantea que en el Sur el consumo puede funcionar también como una señal de progreso. Acceder a un producto, disfrutar de una experiencia o mejorar alguna dimensión de la vida cotidiana puede reforzar la percepción de que se está avanzando.

Centro: la confianza se construye demostrando que funciona

En la región Centro aparece una lógica eminentemente práctica. La confianza se relaciona con la capacidad de demostrar resultados y con la evidencia concreta de que una elección fue adecuada.

Entre quienes compran productos sustitutos, 26% afirma que elegirlos le hace sentir “ganador”, frente al 21% nacional, el porcentaje más alto entre las regiones. Sin embargo, la adopción de productos sustitutos o “dupe” es menor en Centro: 72% frente al 80% nacional.

Esto sugiere que el consumidor no necesariamente sustituye una marca por el simple hecho de encontrar una alternativa. Cuando lo hace, espera que esa alternativa demuestre que fue una buena decisión.

El vínculo con los emprendimientos locales es otro elemento destacado. El 74% confía en emprendedores locales y pequeñas empresas, frente al 71% nacional, también el registro regional más alto.

La confianza, según la lectura del estudio, se construye observando el trabajo y los resultados. Lo cercano puede ganar credibilidad cuando demuestra cumplimiento y capacidad de respuesta.

El bienestar tiene además una dimensión activa. El 33% realiza actividades de disfrute y bienestar, frente al 26% nacional, mientras 43% desarrolla actividades fuera de casa, también el porcentaje regional más elevado.

La decisión de compra tampoco está completamente concentrada en una sola persona. Alrededor de 54% se reconoce como decisor principal, 37% cumple un rol de influencia y 9% participa principalmente como consumidor.

Otro elemento distintivo es la valoración de la utilidad múltiple. El 25% considera relevante que un producto tenga más de un uso, frente al 21% nacional. En esta región, la capacidad de un producto para resolver diferentes necesidades puede incrementar su valor percibido.

La lógica del Centro, por tanto, se resume en una idea: no basta con comprar; es importante comprobar que la compra funcionó, rindió y justificó la decisión.

 

Oriente: recursividad, cercanía y pertenencia

En Oriente aparece quizá una de las expresiones más particulares del estudio: la versatilidad no necesariamente se compra, sino que se construye después de la compra mediante la reutilización y adaptación de los productos.

El 42% considera que darle un segundo uso a los productos representa al peruano, frente al 29.6% nacional. Es, por amplia diferencia, el mayor registro entre las regiones.

Sin embargo, solamente 18.8% señala valorar productos que ya vienen con más de un uso, frente al 21.2% nacional. Esto marca una diferencia importante: el consumidor de Oriente puede encontrar nuevas funciones en lo que ya tiene, en lugar de esperar que el producto llegue con todas las soluciones incorporadas.

También destaca una lógica de disfrute inmediato. El 64% señala haberse celebrado a sí mismo bajo la idea de “me lo merezco”, frente al 59.6% nacional. Al mismo tiempo, Oriente presenta el menor registro de celebración de la compra de un automóvil, con 5.3%, frente al 11.9% nacional, y de una casa propia, con 10.2%, frente al 12.3%.

La cercanía también tiene una dimensión concreta. Yape alcanza 62% en este indicador, frente al 57.6% nacional; Plaza Vea llega a 21.2%, frente al 17.2%; Inkafarma a 18.4%, frente al 13.7%; y Mall Aventura a 8.2%, frente al 4.9%.

En contraste, marcas más corporativas o con menor presencia cotidiana registran porcentajes inferiores. Alicorp alcanza 5.3% frente al 12.5% nacional y Falabella 1.6% frente al 6.6%.

La lectura de Consumer Truth es que la cercanía de una marca en Oriente está relacionada con su presencia en situaciones concretas de la vida diaria: pagar, comprar, abastecerse, cuidarse y encontrarse.

El entretenimiento también muestra una dinámica más relacional. Oriente registra el mayor uso de redes sociales, con 58.4% frente al 53.3% nacional, y prácticamente duplica el promedio en conversar con amigos o familiares como actividad de tiempo libre: 9% frente al 4.3%.

En cambio, el consumo de películas o series en casa es menor, con 49.8% frente al 58.1% nacional, al igual que YouTube, con 36.3% frente al 42.6%.

Esto no significa necesariamente un menor uso de lo digital, sino una utilización con mayor componente social. La interacción con otras personas mantiene un peso importante dentro del tiempo libre.

El consumo como forma de pertenencia

Otra diferencia significativa aparece en la relación entre consumo e integración social. En Oriente, 13.3% señala que consumir le hace sentir incluido, frente al 9.1% nacional.

Al mismo tiempo, solamente 15.8% manifiesta sentirse “ganador” y 4.8% empoderado, frente a 21.4% y 8.7%, respectivamente, en el promedio nacional.

La diferencia plantea una interpretación relevante para las marcas: en esta región, el consumo puede tener una dimensión más asociada con pertenecer, compartir y participar que con demostrar individualmente un determinado logro.

La sostenibilidad también adquiere una expresión particular. Oriente registra una fuerte práctica de reutilización, pero menores niveles en algunos atributos explícitamente comunicados como consumo responsable. Los empaques eco-amigables alcanzan 35.1%, frente al 44.2% nacional; los productos libres de octógonos, 22.4% frente al 31.8%; y las marcas inclusivas, 9.4% frente al 17.4%.

De acuerdo con el estudio, esto puede indicar que la circularidad ya forma parte de las prácticas cotidianas, aunque no necesariamente se expresa mediante el lenguaje ambiental utilizado habitualmente por las marcas.

La utilidad antes que la tendencia

Otro hallazgo del Oriente es una menor disposición relativa hacia determinadas tendencias de consumo. El 39.6% buscaría alimentos funcionales, 41.2% marcas que cuiden el balance mental, 39.2% experiencias presenciales auténticas y 33.1% versiones accesibles de sus marcas favoritas.

Todos estos porcentajes se encuentran por debajo de los respectivos promedios nacionales señalados por el estudio.

La lectura planteada es que una nueva propuesta de consumo necesita demostrar primero su utilidad para incorporarse a la vida cotidiana. Más que adoptar una tendencia por su novedad, el consumidor parece valorar aquello que puede comprobar, adaptar y aprovechar.

Un mercado con cinco lógicas de consumo

El estudio de Consumer Truth plantea así una lectura regional que va más allá de las diferencias geográficas. Cada macroregión presenta una combinación particular de funcionalidad, emoción, confianza, bienestar, entretenimiento, sostenibilidad y vínculos sociales.

En Lima, la lógica gira alrededor de la capacidad de moverse entre opciones y resolver con rapidez. En el Norte, la tranquilidad y el alivio emocional adquieren una presencia importante. En el Sur, las decisiones se comparten y el bienestar se vincula con atributos concretos como la naturalidad y las experiencias. En el Centro, la confianza se construye mediante la demostración de resultados. En Oriente, la recursividad, la cercanía y la pertenencia tienen un papel destacado.

Por ello, una de las conclusiones centrales de “Destape Regional” es que no existe un único consumidor peruano. Existen diferentes formas de consumir dentro del mismo país, construidas a partir de realidades económicas, sociales y culturales distintas.

La investigación sostiene que comprender estas diferencias puede ayudar a las empresas y marcas a desarrollar propuestas más conectadas con la vida cotidiana de cada territorio. La oportunidad no estaría solamente en vender un producto o servicio, sino en comprender qué significa realmente consumir para las personas en cada región.

Consumer Truth resume esta mirada bajo el concepto “Destape de Oportunidades”: identificar los cambios culturales y de consumo para encontrar oportunidades reales para las empresas y las marcas. La consultora señala que cuenta con 18 años de operación y más de 600 proyectos desarrollados en 10 países de la región.

La investigación también recoge una reflexión de Jorge Izaguirre, Director de Destape Regional y Gerente de Insights de Consumer Truth, quien señala que la confianza requiere legitimidad social, retribución visible, raíces, personas reales, transparencia, coherencia y cercanía. Cristina Quiñones, CEO de Consumer Truth, agrega que para ganar en regiones una marca debe buscar pertenecer, entender y conectar, y que las relaciones tienen un peso importante en la construcción de los negocios.

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