SANDRA PLEVISANI: UNA DULCE MUJER

20:18 2 Julio, 2012

Sandra Pierantoni de Plevisani, la “reina de los postres” como suele llamarla la prensa pe- ruana, empezó en el mundo de los negocios, ya hace muchos años, cuando vendía sus brownies y trufas en el colegio, y disfrutaba viendo a sus amigas probarlos y saborearlos. “No me interesaba hacer negocio, lo que quería era que mis amigas los probaran”, refiere. Luego, a los 19 años, puso un negocio de chompas con su hermana y se dedicaba a tejer largas horas del día o la noche para terminar su producción y no fallar nunca a sus clientes, nacionales o extranjeros porque también se dedicaron a exportar.

Y aunque sea difícil de creer, esta apasionada repostera nunca estudió nada relacionado al mundo de los postres, pues se inclinó por la carrera de diseño gráfico. Es una autodidacta que aprendió por su cuenta, practicando e inventando hasta dar con el sabor y el toque buscado, siempre con perseveran- cia, aplicando también sus conocimientos de diseño en sus creaciones reposteras.

Ahora el éxito la acompaña, cuenta con un taller de producción, varios libros publicados, un programa de televisión, y recientemente su obra “El Gran Libro Del Postre Peruano”, que rescata recetas originales de algunos dulces peruanos que casi han desaparecido,  ganó en la categoría de Mejor Libro Latinoamericano en los Gourmand World Cook- book Awards, evento que se realizó en París, el pasado 8 de Marzo y que es considerado como “Los Os- car de la Literatura Gastronómica”. “cuando vi con quien competía, me dije no gano ni a patadas. Participaron 7,200 libros y obtuve uno de los principales premios. Me puse a llorar y me dijeron que gané porque era un libro generoso, pues había una intención de mostrar el origen del azúcar y al Perú y sus maestros reposteros…” afirma Sandra, y agrega que esto es solo una mues- tra de todas las cosas buenas que hay y que se pueden hacer en el Perú, y aunque el camino es largo, su libro servirá de referente en la repostería de todo el mundo. Además, también es imagen de la marca Nestlé “Toda mi vida comí leche Nestlé y ahora mi cara aparecerá en la lata, fue un premio para mí. Si uno se esfuerza la vida te paga, uno definitivamente cosecha lo que siembra”.

 

Trabajo duro 

Sin embargo, cuando empezó junto a su esposo, el chef Ugo Plevisani, con quien se casó a los 23 años y

compraron el restaurante La Trattoria di Mambrino (este año cumplió 25 años de creación), no todo fue fácil. Al principio hubo un trabajo duro y sacrificado, en un tiempo de convulsión en el país, y Sandra tuvo que hacer de moza, cajera, lavaplatos y todo lo que se necesitara en el negocio. Allí vio que la carta no tenía postres y apostó por unos 2 o 3 al principio “empezamos cuando en la esquina había bombas, cuando no había chocolate, leche, aceite; la harina teníamos que ir a buscarla a los molinos a las 3 a.m., en pleno toque de queda. “Acompañé a Ugo en esta aventura porque me parecía di- vertida; además, me gusta engreír a la gente, y cuando veía que mis pos- tres les gusta- ban, creaba más y más. Así, La Trattoria se hizo famosa no solo por sus pastas sino por sus buenos postres” y agrega que su madre no la dejaba comer ni pastas ni postres, de niña, porque era gordita y por esas ironías de la vida, hoy tiene un restaurante de pastas, hace postres y no es gorda, refiere entre risas. Y claro que no, pues Sandra es super deportista, corre, hace spinning, pesas, y trata de estar siempre entre sus 6 restaurantes a la hora de los almuerzos o cenas ya que le gusta atender personal- mente a los clientes y supervisar la cocina.

 

Tiempo familiar 

Con toda esta actividad, también  comparte con su familia, que es lo primero, su razón de vivir. Por ello siempre se da tiempo para estar y compartir con su esposo y sus 3 hijas: Arianna, María y Valentina, “la segunda seguirá siendo siempre Camilla”…refiere. Y es que en el 2000, su familia y principalmente ella como madre, tuvieron que pasar por un dolor muy grande: la pérdida de Camilla, a los 11 años de edad, víctima de un cáncer muy agresivo que empezó dos años atrás en el cerebro y que luego se ramificó sin que se pudiera hacer más. “Nunca he conocido a nadie más valiente y digno que ella, caminaba siempre tan segura, cuando perdió el cabello, feliz se ponía un pañuelo o un sombrerito. Sabía lo que tenía y lo asumía con increíble madurez” afirma Sandra con la nostalgia eterna de quien pierde a un hijo tan querido… a ello se suma la generosidad y preocupación que Camilla sentía por otros niños que pasaban por lo mismo que ella y no tenían recursos. Por eso, pidió a su madre que hicieran algo por ayudar. Camilla no pudo continuar, pero Sandra cumplió y decidió compartir sus secretos a través de su colección de libros de receta, cuyas ganancias se destinan a la fundación Aprendo Contigo, una escuela para niños hospitalizados con valor oficial, para que continúen, dentro de lo posible, sus actividades propias de la edad como estudiar y jugar. “Camilla era un ser especial, se preocupaba tanto por los niños de Neoplásicas, por los niños que no tenían. Ella me hizo prometer que haríamos algo. Por eso vendo los libros, para esos chicos que toda- vía esperan cama…”

 

Nuevos proyectos 

Próximamente abrirá un nuevo restaurante “Paseo Colón”, en San Isidro, que es un concepto de comida latinoamericana y limeña, en el que se podrá disfrutar de un ambiente agradable con buena música, platos variados y nuevos postres como su reciente creación el Cheesecake de chicha morada, Sandra afirma “si un restaurante tiene identidad y está bien hecho, tendrá su lugar. Para que le vaya bien debe tener, además de buena comida, buen ambiente y pasión por servir”. Unido a esto, también señala que es mejor si uno mismo prepara los ingredientes “Eso es algo que Ugo me ha enseñado. Una vez compré frutas confitadas y no, nada salió igual. Desde entonces las hago yo misma”, por ello, la mayor parte de sus insumos son preparados en su taller.

Sandra es una mujer sencilla, auténtica, luchadora, emprende- dora desde siempre, positiva, lle- na de energía y optimismo por la vida y por lo que le espera, feliz de haber alcanzado el éxito, a base de esfuerzo y sacrificio propio, pues todo lo logrado es únicamente fruto de su trabajo. Ella afirma “se debe empezar con la disciplina y no pensar jamás que los sueños son inalcanzables. En la magnitud que uno se esfuerce podrá conseguirlos, en la vida nada es gratis, lo que viene fácil, igual se va, en cambio lo que más nos cuesta conseguir es lo que más apreciamos y lo que más ha de durar.”

 

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