Mejorando el Entorno de Negocios

por EY (antes Ernst & Young)

EY (antes Ernst & Young) es la firma líder global en servicios de auditoría, consultoría, impuestos, transacciones y finanzas corporativas.

En Perú, Paulo Pantigoso, Country Managing Partner, lidera un equipo multidisciplinario que combina la fortaleza de una firma global, y el conocimiento local, para brindar soluciones a la medida de un mercado diverso y en crecimiento.

EY está comprometida en ayudar a las compañías emprendedoras, tanto en las economías emergentes como en las desarrolladas, alrededor del mundo, lo que permite asegurar que hoy estén trabajando con muchos de los líderes globales del mañana.

En la siguiente columna, EY compartirá el conocimiento y análisis de su equipo sobre distintos temas de interés del mundo empresarial.

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Perú: 20 años consecutivos de crecimiento económico

13:39 22 Diciembre, 2018

Por: Paulo Pantigoso, Country Managing Partner de EY Perú

Para: EY (antes Ernst & Young)

Al cierre del 2018, la economía peruana habrá sostenido 20 años consecutivos de crecimiento del PBI, acumulando una expansión aproximada de 151.1% para ese período (2018e: +4.0%), un notable logro luego de enfrentar décadas anteriores de profundas crisis económicas. Aún cuando las cifras oficiales del crecimiento de nuestro PBI a diciembre no serán publicadas sino hasta iniciado el 2019, estimo que alcanzaremos sin problemas esta histórica marca.

En contraste, durante estos últimos 20 años, nuestros pares en la región registrarán períodos acumulados de crecimiento del PBI (que no han sido ininterrumpidos) estimados en 105.1% para Chile, 96.6% para Colombia y 54.6% para México.

En adición a los 113 meses de crecimiento consecutivo del PBI, acumulados al mes de diciembre de 2018, cuando terminemos el presente año calendario, nuestra nación habrá más que duplicado su economía durante estas dos últimas décadas.

Así, al término del 2018, el Perú será el único país, dentro de la Alianza del Pacífico, con crecimiento consecutivo del PBI en los últimos 20 años (Colombia lo logrará previsiblemente en diciembre de 2019), y nuestra tasa de crecimiento anual compuesto (CAGR) para estos 20 años habrá de ser la más alta con un estimado de 4.7% anual, versus los estimados de 3.7% para Chile, 3.4% para Colombia, y 2.2% para México, para estas mismas dos décadas. Durante el 2008 que vio estallar la crisis financiera internacional, el Perú registró la tasa de crecimiento anual más alta en comparación con los países de la Alianza del Pacífico y de varios de los “tigres asiáticos”, obteniendo un crecimiento de 9.1%, muy similar al obtenido por China de 9.6%. Y si de más comparaciones se trata, al término del 2018 se estima que China, Hong Kong, Singapur y Corea del Sur habrán acumulado 462%, 109%, 174% y 137% de crecimiento del PBI, respectivamente, durante los mismos últimos 20 años.

Es importante considerar también que este crecimiento ha ido de la mano con una de las tasas de inflación más bajas de América Latina, con un acumulado aproximado de 71.3% (2018e: +2.0%) para el referido período. Por su parte, Chile registrará una tasa aproximada de 87.9%; Colombia, de 171.7%, y México, de 159.8%, de inflación para esos mismos 20 años de medición. Destaca también que al finalizar este 2018, nuestro país cumplirá 21 años (descontando la deflación del año 2001), con inflación anual de un dígito.

Dentro de este periodo de crecimiento, el PBI real per cápita cobró un importante impulso, alcanzando un crecimiento anual promedio de 4.3% en 2001-2010 y de 3.2% en 2011-2017, las tasas más altas de nuestra historia reciente.

Como reflejo de la mejora sostenida de estos años, The Economist Intelligence Unit (EIU) prevé que el PBI per cápita del Perú -medido a niveles de paridad de poder adquisitivo- será equivalente a un tercio (32.2%) del nivel de EE.UU. para el 2050, siendo actualmente solo un quinto (20.4%).

Durante estos últimos 20 años, el Perú logrará importantes hitos: a diciembre de 2018, previsiblemente obtendrá 113 meses de crecimiento económico consecutivo contados desde agosto de 2009. Asimismo, previamente, acumuló 93 meses de crecimiento continuo desde julio de 2001 hasta marzo de 2009, demostrando el dinamismo de la fuerza laboral reflejada en la actividad económica y el atractivo de nuestro país para las inversiones extranjeras.

Por actividad económica, al término del presente año, varios sectores productivos habrán superado niveles 2.5 veces su valor hace 20 años.

Por ejemplo, se estima que el mayor crecimiento acumulado habrá sido alcanzado por Electricidad y Agua (180.9%), seguido por el de Comercio (167.4%), Servicios (166.4%), Minería e Hidrocarburos (166.0%) y Construcción (160.0%). En tanto, habrán más que duplicado su valor los sectores de Pesca (132.1%), Agropecuario (119.8%) y Manufactura (102.3%).

Del mismo modo, destaca aquí la expansión ininterrumpida del sector Electricidad y Agua, incluso más allá de los 20 años, seguido de los 17 años de expansión continua del sector Servicios. También los 14 años ininterrumpidos del sector Agropecuario y los 9 años del sector Comercio. Así, aun en un contexto internacional agitado, en medio de crisis financieras en las principales economías del mundo y ante conflictos geopolíticos que generan incertidumbre en las decisiones de inversión, el Perú sigue afianzando su desarrollo y dando muestras de fortaleza en su economía.

Como reflejo de estos datos, solo en los últimos 10 años la clase media peruana creció 26.6%, estima el Instituto Peruano de Economía (IPE). Este extendido progreso ha ido acompañado de una tasa de actividad emprendedora por encima del 20% en los últimos 14 años (desde que se tiene registro), de acuerdo con el informe de Global Entrepreneurship Monitor.

Es decir, casi 1 de cada 5 peruanos ha estado involucrado en la puesta en marcha de un negocio o ya es dueño de uno con menos de 3.5 años de funcionamiento, muestra explícita de una población pujante en busca de, y generadora de, oportunidades.

Este crecimiento se refleja también en las exportaciones totales, las cuales en el 2017 alcanzaron US$45,300 millones y con el crecimiento anual sostenido, hasta setiembre (15%), se prevé que superaremos los US$50,000 millones al término del 2018.

Recientemente, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destacó al Perú como uno de los países de América Latina -junto a Chile- con la mejor calidad de gasto público. De este modo, las actuales calificaciones de riesgo de Perú, categorizado en grado de inversión desde el 2008, reflejan el largo camino seguido por el país hacia la estabilidad macroeconómica y financiera.

Al alcanzar la marca de los 20 años consecutivos de crecimiento del PBI, tenemos varias lecturas mixtas: por un lado, solemos juzgarnos “menos bien” internamente, de lo que cómo se nos ve desde afuera. Lo cierto es que, si macroeconómicamente despertamos reconocimiento y admiración, el reto del bienestar general resulta en la urgencia de los connacionales en ver que ese crecimiento permee de manera no desigual.

Igualmente, cada vez es más notoria la generación de manifestaciones de frustración cuando la evidencia del no atendimiento rápido y certero de las diferentes necesidades sociales no es atajada por las grandes reformas que urgen ejecutar. Dicho en sencillo, solemos calcular el (máximo) “crecimiento potencial” del país y para cuando obtenemos el (menor) “crecimiento real” simplemente confirmamos nuestras sospechas: el que las brechas en infraestructura (¡vaya que estamos llegando al límite de resiliencia en la vida urbana!), salud y educación siguen siendo graves, por citar algunas. Con un buen liderazgo y concreción de acciones, de una vez, nuestro Perú de 32 millones de habitantes y que casi suma la totalidad de habitantes de, por ejemplo, Chile más Ecuador (35 millones) tiene efectivamente la potencia de crecer mucho más cada año, y mejor.

Ante este importante hito por venir en la historia reciente de nuestra vida económica republicana, resultará importante divulgar más este logro que conseguiremos próximamente, pues convendrá prestigiar a nuestro país y ser positivos y propositivos, y continuar con ello invitando a la inversión extranjera a venir al Perú, pues somos un país diferente y de mucho mayor estabilidad, vista desde afuera, de lo que creemos y sentimos desde dentro. Todo esto se refrenda con la disminución de la pobreza en ese mismo lapso, desde un 54.8% de finales de 2001 a un estimado de 20.8% para finales de 2018, y por obtener y mantener la segunda calificación de grado de inversión más alta de Latinoamérica desde 2014, evaluada como “alta capacidad de repago”, cuando 20 años atrás éramos evaluados tres peldaños más abajo, con “alta incertidumbre de capacidad de repago”. Finalmente, el avance de la economía hasta el 2021 conllevaría a reducir la pobreza a aproximadamente 18% para el año de nuestro bicentenario.

Hemos recorrido un largo camino hacia la estabilidad económica siendo este un trabajo y logro conjunto entre todos los sectores y la población, y , si bien tenemos todavía mucho por hacer, vale ser conscientes y rescatar lo avanzado para darnos aliento y afinar nuestras estrategias.

Sumemos a nuestra gastronomía, historia y cultura, este logro económico que es un incentivo para seguir trabajando comprometidos en este segundo tiempo rumbo al bicentenario, y que vigoriza el título de este artículo.

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Artículo publicado para la columna: Mejorando el Entorno de Negocios

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