A Contracorriente

por Eyner Romero

Analista Social y Cultural. Comunicador de la Universidad de Lima, experto en Desarrollo Social, con 20 años de experiencia profesional en empresas y organizaciones, de desarrollo, nacionales e internacionales. Consultor en Comunicación y Desarrollo, con posgrados en Gestión de Programas Sociales, Gestión Pública, Proyectos de Inversión Pública, y Derechos Humanos.

Ha sido docente de 3 Universidades, Director y Conductor de los programas de TV “Paradigmas” y “Política y Sociedad”, y Editor de diversas publicaciones. Es Conferencista, Coach Psicoterapeuta, y Promotor del Desarrollo Humano y Social. Es practicante de Reiki, y ha sido Instructor de Yoga.

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Patriotas y ciudadanos

12:19 3 Agosto, 2014

Por: Eyner Romero

Yo no soy patriota. Tampoco quiero serlo. Por lo menos no de aquellos que marchan en las calles, a manera de militares, mientras descaradamente engordan sus bolsillos con los recursos de la nación.
No quiero ser ese tipo de patriota que maneja un auto del año, a sabiendas que fue logrado por la coima y el soborno a un funcionario público y que, aún así, mantiene el respeto de su entorno. Tampoco ser el patriota que, como funcionario público, incrementa sus ingresos vendiendo puestos de trabajo al mejor postor, y al cual ello no le parece incorrecto.

No quiero ser el patriota que se vale de la trampa para evadir la ley. Tampoco ser el que hace la ley mientras su vida es una trampa. Esos son de los peores.

No quiero ser el tipo de patriota que cree que pagar con dinero falso en el mercado no es un robo, ni aquel que piensa lo mismo cuando vende con menor peso. Tampoco quiero ser el patriota abusivo que conduce una combi, atropellando la dignidad de todos, mientras escucha un partido de la selección nacional.

No quiero ser un patriota de jaranas y tonderos, que le canta al Perú haciendo de la trampa y la ‘criollada’ su distintivo personal. Tampoco entiendo los actos de algunos patriotas que buscan hacerse ricos robándose las vacaciones, sueldos y gratificaciones de sus empleados.

En julio, rojo y blanco, quiero verme más bien como un ciudadano y reflexionar acerca de si cumplo o no a cabalidad este rol. No quiero buscar excusas ni justificaciones. Eso es propio de la mediocridad.

No me gustan los “patriotas” que a menudo he visto. No me gusta la fanfarria patriotera cuando intenta acallar la voz desesperada de un país que busca vivir de una manera más justa, decente y solidaria. Prefiero a los otros peruanos, a los ciudadanos respetuosos, a los miles que, callada y consecuentemente, forjan una patria grande cada uno y todos los días. A estos patriotas, a los verdaderos, a éstos sí los quiero.

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