A Contracorriente

por Eyner Romero

Analista Social y Cultural. Comunicador de la Universidad de Lima, experto en Desarrollo Social, con 20 años de experiencia profesional en empresas y organizaciones, de desarrollo, nacionales e internacionales. Consultor en Comunicación y Desarrollo, con posgrados en Gestión de Programas Sociales, Gestión Pública, Proyectos de Inversión Pública, y Derechos Humanos.

Ha sido docente de 3 Universidades, Director y Conductor de los programas de TV “Paradigmas” y “Política y Sociedad”, y Editor de diversas publicaciones. Es Conferencista, Coach Psicoterapeuta, y Promotor del Desarrollo Humano y Social. Es practicante de Reiki, y ha sido Instructor de Yoga.

Ver más articulos de esta columna

De plantas y de zombis

10:47 11 Marzo, 2015

Por: Eyner Romero

plants_vs_zombies

Ayer en la noche, después de mucho tiempo, retomé el placer de jugar con mi hijo mayor uno de nuestros juegos de video favoritos: Plantas versus Zombis. Acomodados en una misma silla frente al computador, ambos nos divertimos recorriendo nuestros escenarios familiares: El Último Batallón, La Bolera, Mola Mazo, para terminar engreídos con las plantas de nuestro Jardín Zen.

Este respiro maravilloso, en medio del trajín y la presión de mis recientes días, me ha servido mucho para reflexionar sobre la enorme importancia de saber equilibrar y enriquecer los múltiples espacios en los que se desarrolla la vida cotidiana. Por estos días también, he tenido la suerte de acceder a un curso de la Universidad de Pensilvania enfocado en el tema, en cómo hacer más significativas las experiencias y equilibrados los tiempos que uno dispone para los diversos ámbitos de la existencia (el trabajo, el hogar, el crecimiento interior, y la vida en comunidad) sin la necesidad de sacrificar alguno de ellos.

Se han terminado las vacaciones e iniciado las clases en los colegios. Nuestros niños, en su mayor parte, retornan a las aulas animados y felices. Se reencontrarán con sus amigos y volverán a jugar juntos. Para algunos de ellos, sin embargo, este retorno significará una especie de exilio: Un encierro de muchas horas, una frenética rutina de presión académica en el colegio y fuera de él, la oportuna justificación de algunos padres para delegar en el colegio las responsabilidades suyas en la formación de sus hijos, y la ausencia real o sentida por los hijos de la cercanía afectiva con sus padres; cercanía que es fundamental para su salud emocional y desarrollo futuro.

Las condiciones actuales nos empujan, en muchos casos, a vivir como autómatas, casi inconscientes en nuestro día a día. Por desidia, comodidad o pereza estamos olvidando nuestra capacidad crítica y auto reflexiva y dejando de preguntarnos si estamos actuando de una manera saludable y

ética. Muchos sienten pánico de interrogarse si están haciendo las elecciones correctas en las diversas facetas de sus vidas.

La televisión “basura”, la música estúpida y simplona, la mentalidad de consumo, la adicción a los smartphones, la carrera hacia el “éxito” a toda costa, entre otros factores, nos están automatizando y adormeciendo, configurándonos como una especie de zombis. Como nunca antes, la nuestra se consolida como una sociedad de masas: cada vez más adormecida, menos consciente, más apresurada, menos reflexiva, superficial, egoísta en extremo, sumisa a los dictados del poder –de cualquier tipo-, amoral e inescrupulosa. Casi, casi, una sociedad de zombis.

Educados desde pequeños para pensar que más es siempre sinónimo de mejor, vivimos engañados y manipulados. Este frenético afán de acumular (dinero, tiempo o individuos –el poder-) nos está secuestrando como personas, reduciéndonos a la mera condición de instrumentos y de medios.

Ernest Hemingway, el gran escritor norteamericano, dijo alguna vez que “el hombre que ha empezado a vivir más seriamente por dentro, empieza a vivir más sencillamente por fuera”. Esta aguda verdad se retrata fielmente en José Mujica, el ahora ex presidente de Uruguay. El Pepe, como lo llaman los amigos de todo el mundo, ha de pasar a la historia como uno de los paradigmas más definidos y a la vez más distanciados de esta sociedad de zombis.

Me gusta “Plantas versus Zombis”, el juego donde un grupo de plantas defienden tu casa para que los zombis no te coman el cerebro. ¿Qué mejor alegoría que ésta para tomar nuestras decisiones en las condiciones actuales? Me gustan todas las plantas del juego, cuando luchan contra los zombis y también cuando reposan tranquilas en el Jardín Zen. En especial, me gusta Apisonaflor, un zapallo verde que aplasta zombis sin miramientos cuando se acercan a él. En el Jardín de mi Existencia, estoy comprometido conmigo mismo a vivir en el mundo un poco más como las plantas y un poco menos como los zombis.

Comparte en:

Artículo publicado para la columna: A Contracorriente

Ver + columnas

guest
1 Comment
Inline Feedbacks
View all comments
Yovani Pasco
Yovani Pasco
13 Marzo, 2015 09:13

felicitaciones me hiciste reflexionar y darme cuenta que la vida es un juego al que si nos proponemos ……lo llevamos de la mejor forma……. aplastando zombis que perjudican nuestra vida y se quieren comer nuestro cerebro.

Vea también

17:07 15 Octubre, 2015

El ser y los sistemas

18:47 3 Septiembre, 2015

País colapsado

11:52 10 Julio, 2015

Jugar con honor

12:58 15 Mayo, 2015

El poder está en la gente

10:47 11 Marzo, 2015

De plantas y de zombis