MEF: S/ 5 mil millones menos de ingresos y hasta 1,1 puntos del PBI más de deuda ocasionaría un Fenómeno de El Niño severo
Un FEN extraordinario, agravado por una escalada en Medio Oriente, podría restar 0,9 puntos porcentuales al crecimiento económico tanto en 2026 como en 2027, subraya el Ministerio de Economía.

4 septiembre, 2026 / 8:00 am
El Perú enfrenta riesgos importantes para su economía y sus finanzas públicas ante la eventual ocurrencia de desastres naturales de gran magnitud. El impacto de estos eventos no se limita a los daños materiales que puedan ocasionar en viviendas, carreteras, infraestructura y servicios básicos, sino que también puede traducirse en una menor recaudación tributaria y en una mayor necesidad de gasto público para atender las etapas de emergencia, rehabilitación y reconstrucción.
De acuerdo con el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), la vulnerabilidad del país frente a estos eventos está relacionada tanto con su elevada exposición a peligros naturales como con una capacidad de adaptación que se encuentra entre las más bajas de la región. Según una evaluación del Fondo Monetario Internacional (FMI) de 2024, el Perú es el país más vulnerable a riesgos físicos crónicos dentro del grupo LA5, integrado por Brasil, México, Chile, Colombia y Perú, y el tercero más vulnerable de América Latina.
Esta situación responde principalmente a la combinación de dos tipos de amenazas: el riesgo sísmico y el riesgo climático. El Perú se encuentra en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona caracterizada por una intensa actividad sísmica. A ello se suma la exposición recurrente a fenómenos climáticos como El Niño, especialmente en su variante costera, que puede provocar lluvias intensas, inundaciones, huaicos y daños en diferentes sectores productivos y en la infraestructura nacional.
El impacto económico de un desastre dependerá, entre otros factores, de la magnitud y duración del evento, de la estructura productiva y tributaria del país y de la capacidad de respuesta del Estado. Mientras una menor actividad económica puede reducir los ingresos fiscales, las necesidades de atención de la emergencia y, posteriormente, de rehabilitación y reconstrucción, presionan al alza el gasto público.
El riesgo de un FEN costero extraordinario
Uno de los principales escenarios de riesgo considerados por el MEF está relacionado con la materialización de un Fenómeno El Niño (FEN) costero de magnitud extraordinaria, con efectos más severos sobre la economía peruana que los considerados en el escenario base del Marco Macroeconómico Multianual (MMM).
Las alertas sobre este riesgo se sustentan en las condiciones observadas durante 2026. Las agencias especializadas en el monitoreo del fenómeno climático han advertido sobre la persistencia de temperaturas anómalas del mar y la previsión de lluvias durante lo que resta de 2026 y la primera parte de 2027.
Según el ENFEN, para el verano comprendido entre diciembre de 2026 y marzo de 2027 existe una probabilidad de 43% de que el FEN costero alcance una magnitud fuerte y de 41% de que llegue a una magnitud extraordinaria. Asimismo, entre setiembre y noviembre de 2026, la probabilidad promedio de un FEN extraordinario se ubicaba en 55%.
En el ámbito global, la NOAA también prevé la persistencia del fenómeno de El Niño en el Pacífico Central hasta febrero de 2027. Para octubre-diciembre de 2026, la probabilidad de un Niño muy fuerte se elevó a 95%, mientras que para el primer trimestre de 2027 se proyecta una probabilidad de 73% de un Niño entre fuerte y muy fuerte. El MEF señala que estos niveles lo situarían entre los eventos de El Niño de mayor magnitud registrados desde 1950.
El antecedente de los grandes eventos de El Niño
La posibilidad de un FEN extraordinario adquiere mayor relevancia al considerar los antecedentes históricos. Entre 1951 y 2025 se registraron 25 eventos de FEN costero en el Perú. De ellos, 11 fueron de magnitud débil, siete moderados —incluido el ocurrido en 2017—, cinco fuertes —entre ellos el de 2023— y dos extraordinarios: los registrados en 1982-1983 y 1997-1998.
Los eventos extraordinarios tuvieron una duración promedio de 18 meses, mientras que los fenómenos fuertes presentaron una duración promedio de 13 meses. Esto muestra que un episodio de gran magnitud no necesariamente representa un impacto puntual, sino que puede prolongarse y afectar durante varios meses la actividad productiva, el empleo, la infraestructura y las cuentas públicas.
Impacto sobre pesca, agricultura, industria y servicios
En el escenario considerado por el MEF, un FEN costero extraordinario se iniciaría durante el segundo semestre de 2026 y se extendería hasta el primer semestre de 2027. El impacto sobre la economía sería amplio y se concentraría inicialmente en los sectores primarios.
Uno de los sectores más afectados sería la pesca, debido a una casi nula captura de anchoveta durante la ocurrencia de un FEN extraordinario. Esta menor disponibilidad del recurso tendría un efecto directo sobre la producción de harina y aceite de pescado, afectando también a la manufactura primaria.
El sector agropecuario también enfrentaría importantes pérdidas como consecuencia de menores rendimientos de los cultivos y daños en las áreas sembradas. Estos efectos podrían trasladarse posteriormente a otras actividades vinculadas con la producción, comercialización y transporte de productos agrícolas.
Pero el impacto no se limitaría a las actividades primarias. El MEF advierte que un fenómeno de esta magnitud también afectaría sectores no primarios como el comercio, los servicios y la manufactura no primaria, particularmente la industria textil.
A ello se sumarían los daños en viviendas, carreteras y otras infraestructuras estratégicas, así como posibles interrupciones de servicios esenciales como agua, electricidad y saneamiento. Todo ello reduciría la capacidad de producción y consumo de los hogares y empresas, profundizando el impacto sobre la actividad económica.
Un doble choque para la economía peruana
El MEF también plantea un escenario más adverso en el que el FEN extraordinario coincidiría con una intensificación del conflicto en Medio Oriente. En este caso, la economía peruana enfrentaría simultáneamente un choque climático interno y un shock externo asociado al incremento del precio internacional del petróleo y a una menor demanda externa.
El riesgo internacional estaría relacionado principalmente con una eventual restricción del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica por la que circula cerca del 20% del comercio mundial de petróleo. Una escalada del conflicto podría incrementar la prima de riesgo geopolítico, los costos logísticos y de aseguramiento, además de presionar al alza los precios internacionales del crudo.
Para el Perú, este escenario tendría efectos principalmente a través del encarecimiento de los combustibles y del transporte, mayores presiones inflacionarias, condiciones financieras internacionales más restrictivas y un menor dinamismo del comercio mundial. También podría generar mayores precios de importación, menores exportaciones y mayor volatilidad financiera.
El crecimiento económico sufriría un golpe adicional
En el primer escenario, correspondiente únicamente a la ocurrencia de un FEN costero extraordinario, el crecimiento económico se reduciría en 0,7 puntos porcentuales en 2026 y en 0,6 puntos porcentuales en 2027.
Si a este escenario se suma una escalada del conflicto en Medio Oriente, el crecimiento se reduciría 0,2 puntos porcentuales adicionales en 2026 y 0,3 puntos porcentuales en 2027. En consecuencia, la combinación de ambos choques implicaría una reducción acumulada de 0,9 puntos porcentuales en el crecimiento económico tanto en 2026 como en 2027.
El golpe también llegaría a las cuentas fiscales
Una menor actividad económica tendría un efecto directo sobre los ingresos del Estado. La reducción de la producción, el consumo y las ventas disminuiría la recaudación tributaria precisamente en un momento en que el Gobierno tendría que afrontar mayores necesidades de gasto para atender la emergencia y posteriormente financiar la rehabilitación y reconstrucción.
Según las estimaciones del MEF, la materialización de los escenarios de riesgo podría reducir los ingresos fiscales entre S/ 2 mil millones y S/ 5 mil millones respecto del escenario base, dependiendo del escenario y del año considerado.
Al mismo tiempo, la deuda pública podría aumentar hasta en 1,1 puntos porcentuales del PBI entre 2026 y 2027. Este incremento se explicaría tanto por un mayor déficit fiscal derivado de los menores ingresos como por el efecto del menor PBI nominal sobre el indicador de deuda.
Un aspecto relevante es que esta estimación de incremento de la deuda no considera una eventual respuesta fiscal mediante un mayor gasto público para enfrentar directamente los daños provocados por los choques. Por ello, el impacto fiscal efectivo podría ser mayor si el Estado tuviera que incrementar significativamente los recursos destinados a emergencia, reconstrucción e infraestructura.
Fortalezas fiscales para responder a una emergencia
A pesar de los riesgos, el MEF señala que el país mantiene fortalezas que le permitirían responder ante eventos adversos de gran magnitud. Entre ellas se encuentran niveles prudentes de deuda pública y activos financieros, así como un acceso favorable a los mercados de capitales.
El marco macrofiscal también contempla una cláusula de excepción que permite atender situaciones de crisis de manera oportuna y ordenada. Su aplicación requiere la aprobación de una ley que establezca explícitamente el retorno gradual a las reglas fiscales de mediano plazo y debe contar con la opinión del Consejo Fiscal.
Esta posibilidad permite que la política fiscal actúe de manera contracíclica frente a un choque de gran magnitud, es decir, que el Estado pueda incrementar temporalmente su respuesta para mitigar el impacto económico sin comprometer la sostenibilidad de las finanzas públicas en el largo plazo.
El Fondo de Estabilización Fiscal como respaldo
Entre los mecanismos disponibles para financiar una eventual respuesta se encuentra el Fondo de Estabilización Fiscal (FEF). A junio de 2026, los recursos del FEF ascendían a US$ 3.220 millones, equivalentes a 0,9% del PBI.
A ello se sumaban líneas de crédito contingentes por US$ 2.100 millones. Estos recursos constituyen un respaldo financiero para que el Estado pueda enfrentar una emergencia sin depender exclusivamente de un incremento inmediato del endeudamiento.
El MEF considera además que las fortalezas fiscales del país permiten mantener un acceso favorable a los mercados financieros. Por ello, un eventual mayor endeudamiento para financiar las acciones de respuesta fiscal tendría un impacto acotado sobre los intereses futuros, dependiendo de la nueva trayectoria que adopte el déficit fiscal.
Un riesgo que trasciende la emergencia
La evaluación del MEF muestra que los desastres naturales constituyen un riesgo que puede extenderse mucho más allá del momento en que ocurre el evento. Un FEN extraordinario puede afectar simultáneamente la producción, el empleo, el comercio, la infraestructura y los ingresos de las familias y empresas, mientras que el Estado debe asumir mayores gastos para responder a la emergencia y reconstruir las zonas afectadas.
En el caso peruano, la exposición a fenómenos sísmicos y climáticos, combinada con una capacidad de adaptación relativamente baja frente a otros países de la región, convierte a la prevención y preparación fiscal en elementos centrales para reducir el impacto de futuros desastres.
El escenario planteado por el MEF evidencia además que los riesgos pueden acumularse. Un desastre natural de gran magnitud podría coincidir con shocks externos, como una crisis energética internacional, generando un impacto mayor sobre el crecimiento y las finanzas públicas.
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