De la formación en programación a la empleabilidad digital: La evolución de Laboratoria
Mariana Costa Checa explica cómo la organización está ajustando su estrategia frente a los cambios en el mercado tecnológico impulsados por la inteligencia artificial.

12 marzo, 2026 / 9:37 am
La cofundadora de Laboratoria, Mariana Costa Checa, compartió una reflexión sobre emprendimiento, confianza e innovación durante la ceremonia de premiación de la tercera edición de los Premios Avonni-CCL, organizada por ForoInnovación y la Cámara de Comercio de Lima. En su exposición, relató la historia detrás de la creación de la organización que ha impulsado la formación de miles de mujeres en tecnología en América Latina, así como las lecciones aprendidas a lo largo de más de una década liderando uno de los proyectos educativos más influyentes de la región.
El emprendimiento como acto de confianza
Costa Checa inició su intervención recordando que emprender implica, ante todo, confiar en la posibilidad de crear algo nuevo incluso en contextos de incertidumbre. Explicó que la historia de Laboratoria comenzó hace más de una década, cuando regresó al Perú tras culminar una maestría en Administración Pública y Desarrollo en Estados Unidos. En ese momento, su intención inicial era trabajar en organismos internacionales o en el sector público para contribuir al desarrollo del país.
Sin embargo, junto con su esposo Germán y su amigo Rodolfo, decidió explorar el camino del emprendimiento. Así nació en 2013 iBoot, una pequeña agencia dedicada al desarrollo de páginas web y aplicaciones, que rápidamente comenzó a crecer en un contexto en el que las empresas iniciaban sus procesos de transformación digital.
Durante ese proceso, relató, enfrentaron un problema que terminaría inspirando la creación de Laboratoria: la escasez de desarrolladores de software en el mercado y, especialmente, la baja participación de mujeres en la industria tecnológica. “Cada vez que abríamos una convocatoria para contratar desarrolladores, casi no llegaban mujeres”, recordó.
Laboratoria y la apuesta por la diversidad en tecnología
Ante esta realidad, el equipo decidió crear una iniciativa que permitiera formar talento femenino en programación y conectar a estas profesionales con oportunidades laborales en el creciente sector tecnológico.
Así nació Laboratoria en 2014, con el objetivo de convertir la industria tecnológica en una fuente de oportunidades laborales para miles de mujeres en América Latina. Costa Checa destacó que uno de los factores clave para iniciar el proyecto fue simplemente creer que era posible.
Según explicó, la idea se transformó rápidamente en acción. En pocos meses organizaron el primer piloto del programa, con computadoras donadas y un pequeño grupo de estudiantes en un espacio prestado. A pesar de los recursos limitados, el piloto permitió comprobar que existía una alta demanda por este tipo de talento y que las egresadas podían acceder a empleos bien remunerados en el sector tecnológico.
Los primeros resultados impulsaron el crecimiento del proyecto y pronto comenzaron a surgir historias de transformación personal. Costa Checa recordó el caso de una de las primeras egresadas que pasó de trabajar como mesera a desempeñarse en una empresa tecnológica, un cambio que evidenciaba el impacto social de la iniciativa.
Expansión regional y consolidación del modelo
El éxito inicial permitió que Laboratoria se expandiera rápidamente fuera del Perú. En 2015 abrió operaciones en Chile y México, y posteriormente en Brasil y otros países de la región. Con el tiempo, la organización adoptó una estructura regional que le permitió llegar a mujeres de distintos países de América Latina.
Durante varios años, el programa de bootcamp en programación se convirtió en el núcleo del modelo educativo de Laboratoria, logrando altas tasas de empleabilidad y un fuerte reconocimiento internacional. Empresas de distintos sectores comenzaron a contratar a las egresadas, lo que consolidó el posicionamiento de la organización como una plataforma de formación y acceso al empleo en tecnología.
Costa Checa señaló que uno de los aprendizajes más importantes de ese proceso fue la necesidad de actuar incluso cuando las condiciones no son perfectas. En su experiencia, esperar a que todo esté completamente preparado puede retrasar o impedir la creación de proyectos innovadores.
El impacto de la inteligencia artificial y la reinvención del modelo
La fundadora también abordó los desafíos recientes que enfrentó Laboratoria debido a los cambios en el mercado laboral tecnológico. Explicó que a partir de finales de 2022 comenzaron a observar una reducción en la demanda de desarrolladores junior, en parte como consecuencia de la adopción de herramientas de inteligencia artificial que han aumentado la productividad en el desarrollo de software.
Este cambio impactó directamente en el modelo de formación centrado en perfiles junior, lo que llevó a la organización a replantear su estrategia. Según explicó, tras un proceso de reflexión decidieron cerrar el bootcamp tradicional y experimentar con nuevos programas enfocados en habilidades digitales más amplias y en la empleabilidad.
Para Costa Checa, esta etapa representó una lección clave sobre resiliencia. Señaló que innovar también implica reconocer cuándo un modelo ha cumplido su ciclo y adaptarse rápidamente a nuevas realidades.
La nueva etapa de Laboratoria
Actualmente, Laboratoria está orientando su trabajo hacia programas que acompañan a mujeres de toda América Latina en el desarrollo de habilidades para la empleabilidad en la economía digital, incluyendo el uso de herramientas de inteligencia artificial y análisis de datos.
El objetivo es ampliar el impacto más allá del sector tecnológico, apoyando a mujeres en distintos campos profesionales para que accedan a mejores oportunidades laborales en un entorno cada vez más digitalizado.
Costa Checa también anunció que, tras doce años liderando la organización, decidió iniciar una nueva etapa profesional. A partir de ahora continuará vinculada a Laboratoria desde su directorio, mientras explora otros proyectos, entre ellos la promoción de su libro Carreras con propósito, en el que reflexiona sobre el desarrollo profesional y la toma de decisiones en la vida laboral.
Una invitación a confiar y crear
Al cerrar su exposición, la emprendedora destacó que la confianza es un elemento fundamental para impulsar la innovación. Señaló que tanto en el emprendimiento como en la vida profesional es necesario escuchar las propias convicciones, aceptar los cambios y atreverse a construir nuevas oportunidades.
En ese sentido, invitó a los asistentes a confiar en sus ideas y a no temer iniciar proyectos que puedan generar impacto en la sociedad, incluso cuando el camino no esté completamente definido. Según afirmó, la innovación surge precisamente cuando las personas se atreven a transformar los desafíos en nuevas posibilidades.
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