Weinberger: “No todos los alumnos serán empresarios pero sí todos deben tener habilidades emprendedoras”

15:08 10 Mayo, 2016

Hoy se realizó el panel Cómo formar a los emprendedores que hacen falta, en el marco de la 6ta edición del Seminario-Taller para Profesionales del Ecosistema Emprendedor de América Latina (6ST Prodem), que se viene realizando en la Universidad del Pacífico y que continuará hasta el jueves 12.

Participaron Ana Carolina Martínez, representante de la universidad ICESI en Cali-Colombia, Karen Weinberger, directora de Emprende UP y Patricio Gigli de la Academia Bs As Emprende-Argentina. El moderador fue Agu De Marco de Wideo Argentina.

Agu De Marco inició el panel preguntando acerca de los aciertos logrados por cada institución que representaban los panelistas, a lo que Ana Carolina respondió que en su caso, ellos acertaron al implementar un programa de coaching con los alumnos de su universidad con el cual se sientan acompañados en sus proyectos emprendedores. “Es un trabajo de uno a uno y eso es lo difícil pero lo que hemos tratado de hacer nosotros es agregar ejercicios que acompañen los coaching y que se puedan trabajar un poco más masivos para alcanzar a toda la población estudiantil”.

Ana Carolina agregó que el incorporar elementos de coaching les ayudó a volver mucho más humano el tema del emprendimiento pues se trata de una decisión de vida que trabajaron dentro de la universidad pero también con personas fuera de ella y con el apoyo del gobierno y el Ministerio de Relaciones Exteriores. “Desarrollamos nuestro programa y se replicó en varias ciudades y fue exitoso. Las personas sentían que podían hacer sus emprendimientos solo necesitaban las herramientas para eso”.

Para Karen Weinberger el primer acierto fue saber que no existen modelos comunes de incubación, que cada institución académica crea su modelo en función a sus propios entornos, capacidades y perfil de sus alumnos y que cada alumno es diferente, por lo tanto, la universidad debe ser muy clara y decir con transparencia lo que puede ofrecer y lo que no, a sus estudiantes.

Dijo que hay que considerar que no todos los alumnos serán empresarios pero sí todos deben salir de la universidad con habilidades emprendedoras y eso es lo que buscan desde la UP. “Hay que tener claro que una cosa es el desarrollo de habilidades emprendedoras y otra cosa el sacar empresarios. Eso lo ha entendido toda la universidad”.

Refirió que para ellos lo más importante es respetar las decisiones de cada persona, alumnos y docentes, permitir a los alumnos escoger lo que quieran para que sean felices haciendo lo que les guste hacer. Y en ese sentido dijo que Emprende UP está separado del resto de la universidad porque en el mundo de la academia las exigencias son diferentes, desde los títulos, maestrías, doctorados, acreditaciones, etc, mientras que en el mundo del desarrollo y formación de empresarios, la medición tiene que ser distinta y con otra metodología.

Por su parte, Patricio Gigli dijo que un acierto para ellos fue empezar un programa para personas que ya habían salido de la educación formal, un poco más grandes, pero con ganas de emprender y desde la Dirección de Emprendedores trabajaron con el Ministerio de Educación de ese país para armar una estrategia en dos tiempos. Un primer tiempo que era propiamente su programa para emprendedores que podía ser moldeable, y un segundo tiempo que trabajaron con el gobierno para incluir en la currícula escolar una materia de emprendedurismo que rige desde este año para todas las escuelas públicas.
Errores

Para Ana Martínez un error fue que en este programa de coaching que implementaron, las materias eran obligatorias y muchos alumnos no estaban de acuerdo porque no pensaban hacer empresa nunca. “Se creía que solo hablábamos de crear empresa y esto generó un rechazo frente a lo que estábamos haciendo. Hoy las materias siguen siendo obligatorias pero se cambió el enfoque y se mejoró la comunicación con los alumnos, se les demostró que era importante por la experiencia de los egresados que regresaban y nos contaban cuánto les había servido”.

Patricio, por su parte, dijo que cayeron en la trampa de que el producto se comió a la estrategia a medida que crecían. “Dejamos de pensar si realmente ese era el público al que queríamos llegar y terminamos siendo como vendedores de un producto. Ahora el desafío que tenemos es ver qué tipo de emprendedor queremos en la ciudad y cuál es el impacto que queremos lograr”.

Karen, a su turno, dijo que un error en Emprende UP fue no haber inspirado a los alumnos desde que ingresaron. “Ellos en el último ciclo llevan un curso que es un proyecto para hacer empresa. Allí se les decía que de paso estaba Emprende UP para ayudarlos con sus proyectos. Ahora no, desde el primer ciclo los chicos reciben la inspiración y el seguimiento si quieren empezar a emprender”.

Comentó que empezó su doctorado tratando de averiguar cuál es el perfil del emprendedor porque no todos los emprendedores son iguales, ni todos los sectores son iguales. “Allí comenzamos a darnos cuenta de que en realidad este seguimiento uno a uno se tiene que hacer desde el primer ciclo”.

Refirió que las universidades deben formar emprendedores sea cual sea la función que desempeñen. “Yo siempre les digo a mis alumnos: si los están contratando no es para que hagan lo mismo como robots sino para que sean diferentes, tengan iniciativa, creatividad. Por eso es que en la universidad se tienen que completar 20 créditos en el desarrollo de habilidades personales y todo alumno lo sabe, es un requisito para egresar”.

Karen también dijo que desde Emprende UP evalúan la capacidad de trabajar en equipo, las habilidades de las personas, ya que las ideas no valen si las personas que están detrás de ellas no son proactivas, entusiastas, saben asumir retos y riesgos, tienen iniciativa de trabajo, etc. “Cada uno tiene que elegir en lo que se siente cómodo, no todos han nacido para ser empresarios. Hay quienes son felices siendo empleados y otros que lo son siendo emprendedores y nosotros debemos respetar eso y conocerlo porque así sabremos hasta dónde acompañarlos. El éxito en los procesos de incubación, en nuestro caso, es cuando la persona siente que ha llegado hasta donde quería llegar”.

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